Cadáveres para defender a los animales

Martes 22 de Diciembre de 2015
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Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz
Día Internacional de lo Derechos Animales - Foto Davit Ruiz

Cadáveres para defender a los animales, día Internacional de lo Derechos Animales

No es lo mismo el Día Mundial del Soltero (13 de febrero) que el Día del Pensamiento Scout (22 de febrero). Sin querer hacer de menos a los solteros y solteras, o incluso a los scouts - entre los que casi seguro se encuentran muchos solteros - hay días preciosos dedicados a preciosas entelequias como el Día Internacional de la Solidaridad Humana (20 de diciembre) cuya labor de visibilización no alcanzo a imaginar. Obviamente uno tiene sus querencias. El 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos para conmemorar que fue un 10 de diciembre de 1948 cuando la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero ¿solo los humanos? ¿Y los demás seres con los que compartimos este planeta?

El pasado sábado 12 de diciembre, la organización Igualdad Animal convocó - como viene haciendo los últimos años - un acto en la Puerta del Sol de Madrid. Vestidos de negro y en silencio, alrededor de 500 activistas en perfecta formación mostraron, tanto en fotografías como en forma de cadáveres, algunos de los animales más maltratados por la industria de la carne. En primera línea, sobre sus manos, los cuerpos sin vida sostenidos por quienes habían decidido solidarizarse y comprometerse activamente en la lucha por su falta de derechos, unos derechos que ni siquiera existen por escrito. La cita se ha convertido en un referente del movimiento animalista a nivel internacional reproduciéndose alrededor del mundo.

Le preguntamos a Javier Moreno (cofundador de Igualdad Animal) sobre el porqué de esos animales muertos en el ámbito de un acto que pretende defender la vida y los derechos de esos animales: "Creemos que la imagen de un animal que ha muerto porque no ha aguantado las condiciones de explotación a las que se les somete en las granjas y en la industria habla por sí misma. Se trata de identificar a la víctima anónima que ha sido sacada de un contenedor de basura al que fue desechada cuando murió siendo nada más que una cría de pocos días".

Ahora se acerca la navidad, una fiesta que, a pesar de recordar el nacimiento de alguien, está fuertemente vinculada con el consumo de carne de animales. Es decir, íntimamente ligada a la muerte de cientos de miles de seres vivos. Las cifras son alarmantes para nosotros y supondrían un tremendo shock global si se tratase de seres humanos en lugar de seres no humanos. No es casual que los cadáveres que sostienen los activistas sean los de un cerdo, un pollo y un conejo. Cada año en el Estado Español 600.000.000 de pollos son matados para consumo de su carne. Más de 50.000.000 de conejos y más de 40.000.000 de cerdos. Además la propia actividad ganadera y avícola supone la muerte de más de 15.000.000 de pollos y 9.000.000 de conejos que no llegan a sobrevivir lo suficiente como para alcanzar la cadena cárnica de consumo.

La Segunda Guerra Mundial, que fue la que favoreció que se redactase la Declaración Universal de los Derechos Humanos causó entre 55 y 60 millones de muertos durante seis años en más de 25 países. No hay cifras de cuántos animales no humanos perecieron en aquel conflicto.

Durante el acto se congrega mucho público. Transeúntes curiosos, activistas comprometidos, gente que casualmente se encuentra allí con aquella imagen y con las palabras de Amanda Romero, Directora de Igualdad Animal, que lee un manifiesto:

“[…] Ahora mismo hay un animal recién nacido, un indefenso bebé, siendo desgarradoramente separado de su madre, a quien nunca volverá a ver. Ahora mismo hay un animal siendo brutalmente agredido en un festejo taurino por personas que no han entendido aún la compasión, la empatía y el respeto. En este mismo momento hay un animal siendo abandonado por aquellos que deberían quererlo como a uno más de su familia. […] Sus miradas nos suplican como la de cualquier víctima de cualquier injusticia. Porque no hay injusticias de primer y segundo orden: todas forman parte de una gran injusticia global."

Un anciano se aleja refunfuñando entre dientes "¡Sí hombre! ¡Va a ser lo mismo una persona que un animal!". Alguien comenta para sí mismo: "Y los niños que se mueren de hambre ¿Qué?".

Amanda Romero continúa con el manifiesto:

“[…] Porque un mundo con más solidaridad, con más empatía y con más compasión es un mundo menos injusto. Es un mundo con más igualdad. […] ‘No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo’, dijo una vez Víctor Hugo. Y el tiempo de ser solidarios con los animales ha llegado. El tiempo de construir todos juntos un mundo que tenga en cuenta a nuestros compañeros de planeta. Es el tiempo de construir con nuestras propias manos un mundo mejor: el mundo mejor en el que creemos."

Una pareja observa un poco apartada. Parecen menos hostiles al mensaje que otros. Les pregunto si saben en qué consiste lo que están viendo: "No, solo hemos visto la fotos." Me preguntan por lo cadáveres de los animales. "Yo cuando lo he visto me han entrado ganas de llorar. Lo paso muy mal, por eso no participo en este tipo de actos" me dice ella. "Yo como carne, creo que es necesario". Él me habla de que habría que tratar mejor a los animales que se crían para consumo porque la industria es cruel y despiadada. "¿Conocéis el veganismo?" les pregunto. Dicen conocerlo de oídas. Tienen una sobrina que es vegana. Les explico un poco más. "Lo veo tan complicado. Es que seguro que hasta los móviles tienen productos que vienen de los animales" me dice ella."¿Y lo contempláis un futuro en el que se respete a los demás animales a través del veganismo?" "A mí no me parecería nada mal, al contrario. Si existe una alternativa saludable para evitar todo esto estaría muy de acuerdo con ello". Les doy las gracias y les dejo marchar. Lo que no les digo es que, desgraciadamente, los derechos de los animales son todavía ignorados y en muchos casos ni siquiera se llega al punto de cuestionar que deban ser respetados. Es la vieja historia de opresores y oprimidos. Días como este hacen que se reflexione y se muestre la cara más dolorosa del uso de animales, como cosas, para alimentarse, vestirse y divertirse, reivindicando que el mismo respeto que debemos tener hacia otros humanos ha de extenderse para proteger al resto de animales. Y que de esto vaya a depender el futuro próximo de nuestra propia especie...