Palestina en 2015

Lunes 18 de Enero de 2016
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Palestina
Foto M. Darabee (06.10.2015, Campo de refugiados de Aida, Cisjordania). Manifestación después del funeral de A. Rahman Abdullah

Las gentes de Gaza comenzaron el año intentando refugiarse del frío entre los escombros. En el verano de 2014 el Estado israelí bombardeó extensivamente la minúscula Franja con la aquiescencia de la comunidad internacional, seguida de débiles condenas aquí y allá -según la presión que fuera capaz de ejercer la opinión pública- y terminó el año con promesas de financiación y ayuda humanitaria que, ni se cumplieron a tiempo, ni parece que vayan a cumplirse a día de hoy. Lo que sí que se cumplen son ocho años del bloqueo criminal sobre Gaza. Durante el 2015 Israel ha continuado mostrando su impunidad a base de políticas consumadas, dentro y fuera de los territorios que ocupa.

Ya en enero de 2015, el ejército israelí bombardeó posiciones de la UNIFIL (Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano) en la localidad libanesa de Ghayar y se cobró la vida del cabo español Francisco Javier Soria Toledo. El ejército israelí emitió un informe meses después en el cual achacaba el 'incidente' a un “error de cálculo”. En ningún momento se apreció tono de reproche por parte del ejecutivo español, mientras que los homólogos israelíes echaban balones fuera culpando a Hezbollah y al gobierno del Líbano. Por el contrario, el Parlamento Europeo comenzó a dar señales positivas, aunque siempre se encontró con el inmovilismo del resto de las instituciones europeas. Un total de 63 eurodiputados/as firmaron una misiva dirigida a Federica Mogherini para solicitar la suspensión del Tratado de Asociación UE-Israel.

En febrero, la familia de Rachel Corrie, la joven estadounidense que murió arrollada por un bulldozer militar en Rafah (Gaza) hace ya 13 años, recibió la noticia de que el Tribunal Supremo de Israel había rechazado el recurso de la familia contra otra sentencia dictada en 2012. Han sido 12 largos años de pelea legal que ha mantenido la familia Corrie para llegar a la conclusión de que “todas las instituciones de Israel están implicadas en la impunidad que disfrutan las fuerzas israelíes”. Otro aniversario infame tuvo lugar en marzo, cuando los Chicos de Hares cumplieron dos años en prisión sin que pesara ninguna sentencia en su contra. Estos cinco menores, acusados sin pruebas y con testimonios cambiantes después de un accidente de tráfico, fueron detenidos, encarcelados y torturados, enfrentándose así a las 'cortes canguro' que supone la justicia militar impuesta sobre la población palestina. Finalmente, recibieron una condena desorbitada a finales del año pasado: 15 años en prisión, que podrán ser extendidos en caso de no pagar una fianza de 35.000€. No es suficiente con castigar y someter a la población palestina, también tienen que financiar su estancia en la cárcel.

Saltamos a julio y nos encontramos con un episodio brutal de violencia, sin olvidar que estos incidentes no son aislados. Hablo de la familia Dawabsheh del pueblo Duma. Al menos un colono ilegal lanzó un cóctel molotov a la casa de esta familia mientras dormían, que mató al bebé Ali Dawabsheh de tan solo 18 meses. Más tarde, a causa de las heridas, morirían ambos padres y el único superviviente, Ahmad Dawabsheh de 4 años, continúa recuperándose hoy de las heridas. Después de varios meses de instrucción, se acusa a Amiram Ben-Uliel como principal sospechoso y a otro menor como cómplice. Al menos en este caso hay sospechosos –cosa que probablemente tenga que ver con la notoriedad del ataque-, pero la verdad es que los ataques provenientes de los colonos –sujetos a jurisdicción civil a diferencia de la población palestina– son rutinarios, sistemáticos y, en su gran mayoría, impunes. De hecho, las fuerzas israelíes suelen amparar los actos violentos provenientes de las colonias ilegales.

Semanas antes de ese ataque, sonaban las alarmas en Israel. Los rumores sobre el posible etiquetado europeo de productos producidos en las colonias empezaba a materializarse, con un influyente think tank (ECFR) llamando incluso a sancionar y limitar la actividad de entidades bancarias ligadas a la política expansionista. Ésta es posiblemente la primera medida jamás implementada por la UE de cara a la política colonial israelí más allá de discursos y retórica, cuyas directrices fueron finalmente aprobadas por la Comisión Europea el pasado noviembre. No obstante esta medida es lo que es: el etiquetado de productos agrícolas y cosméticos provenientes de las colonias en Cisjordania y Altos del Golán. El BNC (Comité Nacional del Boicot por sus siglas en inglés) lo dejaba claro, todo aquello que no implique la suspensión del Tratado de Asociación UE-Israel y la prohibición de productos israelíes producidos en territorio ocupado se queda corto en relación al derecho comunitario y el derecho internacional respectivamente. Basta con retroceder al año 2014 para ver como la UE aplicaba duras y amplias sanciones a raíz de la adhesión de Crimea a la Federación Rusa en cuestión de meses. Mucha celeridad para algunos casos y décadas de abandono para otros. El gobierno de Netanyahu respondió con la suspensión de contactos con la UE en relación al proceso de paz. Da igual, en verdad ese proceso estaba acabado se mire por donde se mire. El propio Netanyahu en su anterior legislatura se aseguró de ello.

Durante el último trimestre volvemos a asistir a una nueva ola de violencia. Aunque la prensa se centró en la Explanada de las Mezquitas y los rumores sobre un posible cambio de estatus, la causa no es otra que la ocupación en todas sus facetas. Sí: eso incluye el ya limitado acceso a la mezquita de Al-Aqsa o las irrupciones violentas de colonos ultraderechistas –escoltados por la policía– que se han multiplicado en los últimos años. La cuestión es que la prensa ha sido cómplice de transformar un problema político en un conflicto religioso. Si queremos encontrar las causas de los ciclos de violencia que se están viviendo, conviene recordar que hay un pueblo ocupado y sometido por una potencia militar y colonizadora. Luego, si queréis, discutimos qué vectores son los que activan la violencia entre la población palestina y llegaremos a la conclusión de que Palestina es noticia cuando la violencia deja de ser unidireccional.

(Aviso, éste video contiene imágenes violentas)

Ante la escalada de tensión, el gobierno de Netanyahu relaja las reglas de enfrentamiento en septiembre, extendiendo así el uso de munición de guerra contra manifestantes y asegurando la impunidad de sus tropas. Desde octubre hasta principios de diciembre, la organización palestina de Al Haq ha contabilizado hasta 108 ejecuciones extrajudiciales. La mayoría de esas muertes se intentan vincular a presuntos ataques contra civiles o militares israelíes. Una excusa para justificar el gatillo fácil que siempre han tenido, y parece que está funcionando. El 53% de los encuestados estaba de acuerdo con matar in situ a un palestino o palestina que hubiera llevado a cabo un ataque contra población judía, incluso cuando el atacante estuviera reducido y dejara de suponer una amenaza. Lo peor de todo es que es cierto, hay videos de israelíes pidiendo sangre, exigiendo muerte.

El año terminaba con Khalida Jarrar, diputada feminista del FPLP encarcelada desde abril, condenada a 15 meses de prisión por un tribunal militar israelí mientras que aquí la Audiencia Nacional eliminaba la ficha policial de Benjamin Netanyahu por el ataque contra la Flotilla de la Libertad. Dos tribunales muy dispares, misma impunidad. En cualquier caso, puede haber algo de optimismo y es que el 2015 ha sido un año de importantes victorias para el movimiento BDS. La solidaridad internacional puede y debe materializarse ante el llamado de la sociedad palestina de boicotear al régimen de apartheid israelí. Este año nuevo deseamos (y trabajaremos) para que se abra una nueva grieta en el muro.

Foto de Mohannad Darabee (6 octubre 2015, Campo de refugiados de Aida. Belén, Cisjordania): Manifestación después del funeral de Abdel Rahman Abdullah (13 años), asesinado el día anterior al ser disparado en el pecho con munición de guerra. Twitter de Mohannad Darabee.