Despejando la incógnita: Fuerzas Militares de la Unión Europea

Jueves 20 de Octubre de 2016
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Fuerzas Militares de la Unión Europea
Eurocorps, Estrasburgo, 2013

Los últimos meses están siendo decisivos para el futuro de la Unión Europea. La incertidumbre se respira en el ambiente después del referéndum británico. En las últimas semanas, y coincidiendo con la Cumbre de Bratislava (16 de septiembre 2016), se han sucedido una serie de artículos periodísticos que hablan de un modo u otro sobre un “ejército” europeo. En la prensa inglesa, que sigue sumergida por una lado en el debate post-referéndum y por otro aprovecha las patosas declaraciones de varios mandatarios, se echaban la mano a la cabeza pensando que habían destapado una trama o conspiración del más alto nivel. Mientras tanto en algunos medios españoles se ofrecía un poco más de síntesis y contexto a la cuestión. Véase por ejemplo el siguiente extracto de El País (énfasis añadido):

Ante las dificultades para lograr un mínimo común denominador que permita avances en otras áreas, los líderes europeos vuelven la mirada hacia la cenicienta del proyecto, la política de seguridad. No deja de ser una paradoja: el primer antecedente de la UE fue la Unión Europea Occidental, que ya en 1948 aspiraba a forjar una defensa común para un continente que acababa de salir de dos guerras fratricidas, devastadoras. Aquel proyecto fracasó: al año siguiente se creó la OTAN y los europeos aceptaron —de buena gana— la tutela militar de EE UU. Desde entonces han sido numerosos los intentos de poner en marcha una estrategia común: sobre el papel ya existe un comité militar, los llamados grupos de combate o el Eurocuerpo, en el que algunos quisieron ver un embrión del futuro ejército europeo. Pero más allá de algunas misiones (Malí, las costas de Libia y contra la piratería del Índico), Europa ha sido incapaz de desarrollar una defensa autónoma. Uno de los mayores frenos, que ahora desaparece con el Brexit, fue siempre Londres, enemigo acérrimo de todo lo que no fuera la OTAN.

Destacada en negrita puede observarse la cuestión fundamental: la Unión Europea ya dispone de varias herramientas militares a su disposición. Sin embargo, pasan desapercibidas hasta que surge alguna polémica. Este artículo trata de despejar, en la medida de lo posible, la confusión que rodea todo aquello relativo a los instrumentos militares de la UE: el Eurocorps y los Battlegroups.

EUROCORPS
El Eurocorps, o Eurocuerpo como se le conoce en castellano, es una fuerza multinacional permanente que se fundó en 1992 bajo el mando conjunto de Francia y Alemania. La formación de este cuerpo surge en parte como reacción a los conflictos de los Balcanes tras la disolución del Pacto de Varsovia y en parte para dotar a la Unión Europea Occidental (UEO)1 de una fuerza militar para llevar a cabo las denominadas “Misiones Petersberg”; también aprobadas en 1992 por ésta organización ya extinguida y que se centran en la gestión de crisis internacionales. Paradójicamente el primer acuerdo que firmó el Eurocuerpo en 1993 fue con la comandancia de la OTAN, para establecer de qué modo podría contribuir el Eurocuerpo a las misiones y funcionamiento de la Alianza, mientras que las Misiones Petersberg elaboradas por la UEO se centraban en la gestión de crisis internacionales, pacificación y mantenimiento de la paz. Esto refleja en esencia el reparto de tareas en la seguridad internacional: la OTAN sigue a cargo de la defensa colectiva y territorial mientras que la UE se centra en la gestión de crisis multidimensional. Aunque habría que esperar hasta enero de 2016 para que el Eurocuerpo firmara un acuerdo similar con la Unión Europea, nunca existió un impedimento legal para que el Eurocuerpo estuviera bajo el mando de la Unión Europea o la Alianza Atlántica.

A partir de 1993 la fuerza incluyó también a Bélgica, Luxemburgo y España como las naciones marco que componen el Comité Común -junto con Francia y Alemania- y deciden mediante consenso sobre el despliegue de las tropas. Por otro lado están las naciones asociadas que tan solo destinan oficiales al Cuartel General (Estrasburgo) y que actualmente son: Polonia, Rumanía, Turquía, Grecia e Italia. Se espera que Polonia pase a ser la sexta nación marco en el 2017.

El Eurocuerpo cuenta con cierta experiencia operativa, especialmente bajo el mando de la OTAN. Estas tropas fueron desplegadas en Bosnia-Herzegovina entre 1999 y 2000 como parte de la Fuerza de Estabilización (SFOR) y también participó en la Fuerza de Kosovo (KFOR) en el 2000. Del 2004 al 2005 y de nuevo en el 2012, el Eurocuerpo también fue desplegado como parte de la misión Internacional de Seguridad en Afganistán (ISAF). Además el Eurocuerpo también participa regularmente en la Fuerza de Reacción Rápida de la OTAN (NRF por sus siglas en inglés). Durante los años 2006 y 2010 el Eurocuerpo formó parte de la NRF, que es una fuerza multinacional de la OTAN en estado de espera, organizada periódicamente para intervenir rápidamente y llevar a cabo todo el espectro de misiones asignadas por el Tratado del Atlántico Norte. La próxima rotación en la que participará no será hasta el año 2020. Por el contrario, tan solo ha participado en una ocasión bajo la bandera europea. Fue en el año 2015, cuando el Eurocuerpo aportó un componente a la misión de entrenamiento de las fuerzas malienses (EUTM Mali).

Fuerzas Militares de la Unión Europea
Estructura Eurocorps || FUENTE: eurocorps.org

El tamaño, o paquete de fuerzas, del Eurocuerpo varía según los requerimientos de cada misión. En estado de espera, el núcleo permanente de fuerzas consiste de aproximadamente 1.000 efectivos destinados en el Cuartel General de Estrasburgo e incluye también los oficiales empotrados de las naciones asociadas. El Eurocuerpo puede alcanzar hasta 60.000 tropas, si la misión asignada la requiere, mediante las contribuciones pre-asignadas de las naciones marco y teóricamente pueden comenzar a desplegar estas tropas en 60 días a contar desde que se lanza la operación. Las brigadas que permiten este significativo aumento de efectivos, durante el estado de espera, se encuentran en sus respectivos países.

BATTLEGROUPS
Los Battlegroups (BG), que traducido al castellano son Agrupaciones Tácticas, son el homólogo europeo de la Fuerza de Reacción Rápida de la OTAN. Es decir, las Agrupaciones Tácticas forman el núcleo del concepto europeo de “Respuesta Rápida Militar” y es la herramienta a disposición de la UE para llevar a cabo determinadas misiones en un corto plazo de tiempo.

Los primeros pasos hacia la formulación de estas agrupaciones se dieron en 1998, cuando en la Declaración franco-británica de Saint-Malo establecía que la Unión Europea debía ser capaz de “acciones autónomas, respaldadas por fuerzas militares creíbles, los medios para emplearlas y la disposición de hacerlo”. Al año siguiente la UE adoptó estas mismas conclusiones en el Consejo de Helsinki y además estableció el denominado Helsinki Headline Goal que, aludiendo al Eurocuerpo, mantenía que los Estados Miembros de la UE debían de ser capaces a partir del 2003 de desplegar hasta 60.000 tropas en sesenta días para ejercer toda la gama de Misiones Petersberg durante un año. Sin embargo en el año 2003 la UE intervino en la República Democrática del Congo a petición de la ONU mientras ésta reorganizaba su misión en el país africano, proporcionando una experiencia “positiva” a la Unión en términos operativos.

Así surgió Operación Artemis, un tipo de misión de respuesta rápida militar que desde entonces se considera como baluarte europeo de una intervención rápida y efectiva, puesto que contó con todos los requisitos necesarios según la doctrina de la UE. De este modo Op Artemis fue usado como guía en la Cumbre franco-británica de Le Touqet del 2003, proponiendo que la UE desarrollara también la capacidad de desplegar fuerzas militares en un plazo de cinco a diez días. Al año siguiente el Consejo Europeo refrendaría la propuesta sintetizada en el nuevo Headline Goal 2010, iniciando así el desarrollo del “Battlegroup Concept”.

Los Battlegroups alcanzaron capacidad operativa plena en el año 2007 pero jamás han sido desplegados por problemas operativos, estratégicos y políticos. Al igual que la NRF de la Alianza Atlántica, los Battlegroups son fuerzas multinacionales que se organizan periódicamente mediante contribuciones voluntarias de los Estados Miembros de la UE. Por norma general el periodo de espera es de un semestre y cuando hay suficientes aportaciones se certifican dos Battlegroups por semestre que están disponibles para misiones internacionales.

Fuerzas Militares de la Unión Europea
Rotación Battlegroups || FUENTE: Comité Militar UE

El paquete de fuerzas estándar de un Battlegroup es de aproximadamente 1.500 tropas que se encuentran en estado de alta disponibilidad una vez que las diferentes unidades han sido certificadas y entran en estado de espera. En caso de ser desplegados, también tienen un conjunto de habilitadores estratégicos y operativos asociados (pero no en estado de espera) que pueden ser empotrados para dotar a la Agrupación de las capacidades necesarias para hacer frente a diferentes tipos de misiones. De este modo, las estimaciones hablan de que un BG junto con el resto de habilitadores rondaría la cifra de 3.000 efectivos. Según los documentos disponibles de la UE, los primeros elementos de un Battlegroup deberían ser capaces de desplegarse 10 días después de que el Consejo apruebe un hipotético Concepto de Gestión de Crisis. Existen serías dudas sobre la posibilidad de cumplir con estos plazos debido por un lado al creciente disenso en el Consejo de la UE y por otro lado a la falta de capacidades estratégicas de planificación y despliegue.

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Formación genérica BG

La Nueva Estrategia Europea
La gran olvidada en todo este debate ha sido la nueva estrategia europea de seguridad (European Union Global Strategy) que fue publicada oficialmente a escasas semanas de conocerse el resultado del Brexit, lo cual explica en cierta medida el escaso debate público que ha generado este nuevo documento.

La nueva estrategia, en líneas generales, tiene un tono y estructura muy diferente a sus predecesoras. La primera Estrategia Europea de Seguridad fue publicada en el 2003 tras la invasión ilegal de Irak y fue posteriormente revisada en el 2008 a petición de Francia, que prefería de hecho generar un documento nuevo. Pese a todo el revuelo mediático, fundamentado especialmente en algunas declaraciones, la nueva estrategia no aporta ningún análisis sobre las implicaciones militares de los nuevos entornos de seguridad, no profundiza de forma directa en materia de defensa y ni mucho menos habla de un “ejército” europeo.

En línea con el recurrente pensamiento estratégico de la UE el documento habla del desarrollo de capacidades militares y civiles, algo que también está en consonancia con la doctrina de la OTAN y que reclama Estados Unidos desde hace tiempo. Concretamente, hablan de desarrollar capacidades ISTAR (Intelligence, Surveillance, Target Acquisition and Reconnaissance) y RPAS (Remotely Piloted Air Systems, drones). Al mismo tiempo, el documento reconoce la necesidad de mejorar los Battlegroups para que sean una herramienta efectiva y desplegable y sugiere de manera velada implementar una “Cooperación Estructurada Permanente”, un mecanismo introducido en el Tratado de Lisboa que permite la estrecha cooperación entre países europeos en cuestiones militares. En caso de que se implementara dicha cooperación en un futuro próximo asistiríamos a la creación de una Europa a “dos velocidades” en materia de gestión de crisis, siendo ese núcleo cooperativo el llamado a intervenir internacionalmente en nombre de la UE en los escenarios más intensos y volátiles.

Por último, la nueva estrategia propone también la creación de una estrategia temática centrada en cuestiones de seguridad y defensa, algo que será tratado a partir de Diciembre como indica la hoja de ruta acordada en Bratislava:
1. Plan sobre seguridad y defensa y cómo hacer un mejor uso de las opciones disponibles en los tratados, especialmente en lo relativo a capacidades
2. Comenzar la implementación de la declaración conjunta con la OTAN (Junio 2016) de inmediato

Estas medidas están muy lejos de las que Juncker, Presidente de la Comisión, quería aprobar con el apoyo de Francia y Alemania, que aprovechan un escenario de menor resistencia política debido a la futura salida del Reino Unido de la UE. La propuesta del eje franco-alemán, que finalmente no prosperó en la pasada Cumbre, aportaba medidas concretas en tres áreas interconectadas:
1. Establecer una Cooperación Estructurada Permanente, incluyendo la creación de Battlegroups para la intervención militar en gestión de crisis
2. Crear un único Cuartel General en la UE para el desarrollo de misiones civiles y militares
3. Establecer un fondo de defensa para fomentar la inversión conjunta en capacidades militares

A pesar del resultado del Brexit, no hay que olvidar que fue el Reino Unido, junto con Francia, quien empujó para concretar los mayores avances europeos en cuestiones militares. El ejemplo más claro es la creación de los Battlegroups. Por contra, los británicos siempre se negaron a la creación de un Cuartel General europeo permanente y recientemente se encontraron con el apoyo de los europeos del este debido al enfrentamiento con Rusia. Esto en primer lugar supone asegurarse la inoperatividad de la UE en la esfera de la seguridad internacional, dando así la primacía a la OTAN. Un hecho que intentaban tapar con la tergiversación del lenguaje que la propia Unión Europea ha replicado: “no podemos generar duplicidad con la OTAN”. En segundo lugar, y como bien apuntaba la nueva estrategia, cualquier actor internacional debe establecer qué grado de ambición y autonomía estratégica quiere desarrollar. La creación de un Cuartel General permanente facilitaría la planificación europea en todas las fases de gestión de crisis y por tanto allanaría el camino para posibles consensos políticos, que siempre son el último obstáculo al que debe hacerse frente.

El inmovilismo británico en determinadas cuestiones militares ha supuesto el estancamiento de la UE frente a los nuevos enfrentamientos multipolares a los que estamos asistiendo. Aún es pronto para mirar con buenos ojos los planes militares europeos, pero el mero hecho de que se planteen supone que tarde o temprano tendrá que reevaluarse la relación UE-OTAN. Una Unión Europea con herramientas militares efectivas a su disposición no es ni será una fuerza para el bien común hasta que el centro de gravedad político se aleje de Washington y se acerque más a los intereses europeos. La elección del lenguaje, también por parte de los medios, no es inocente. Referirse como “ejército” a estos instrumentos militares implica que la UE quisiera suplantar el derecho soberano de los estados a la legítima defensa y esto es rotundamente falso. Por un lado está la “Cláusula de Solidaridad” (Artículo 42.7) que ya fue invocada por Francia -de manera simbólica- tras los atentados de París en el 2015, pero no se han diseñado mecanismos específicos en el marco de la Unión para implementarla y dicha Cláusula sigue supeditada al marco defensivo de la OTAN. Por otro lado el mandato de estas fuerzas, que vendría dictado por el Consejo de la UE y (muy probablemente) el Consejo de Seguridad de la ONU, se limita a la gestión de crisis y conflictos internacionales; no a la defensa territorial. A estas alturas, y por si cabía alguna duda, nadie se ha planteado aún como regir una defensa colectiva al margen de la OTAN y su Artículo V. Es precisamente este debate el que tanto atemoriza a esas editoriales otanistas.

1 La UEO fue una organización intergubernamental con un fuerte componente de defensa. Aunque fue pionera al introducir el concepto de “defensa mutua” (Tratado de Bruselas, 1948, Art. IV), fue supeditada al año siguiente de su fundación a la OTAN para contar con el respaldo norteamericano frente a los soviéticos. La organización comenzó a ser integrada en la Unión Europea tras la entrada en vigor del Tratado de Ámsterdam (1999), proceso que finalizó en el año 2011. "

Carlos Girona - Extramuros

Carlos Girona

Activista intermitente, licenciado en "Politics & Contemporary European Studies" por Sussex University (Reino Unido) y Máster en Política Internacional por la UCM. Alumno del XXVIII Curso de Observadores para Misiones de Paz en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra y becario en el Subcomité de Seguridad y Defensa del Parlamento Europeo (2014-15).