Vamos aviaos

Viernes 10 de Junio de 2016
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9J: El Debate - Antena 3
9J: El Debate - Antena 3

Damos por empezada la campaña electoral. Sí, otra vez... esto es como un cursillo acelerado de democracia extrema. Buena falta nos hacía. Es posible que ya estemos algo sobrepasadas de saraos electorales ¡y todavía nos quedan 15 días de intensidad política! Pero aquí seguimos, estoicas, aguantando el aluvión de promesas y alguna (muchas) falacia que ponen en marcha la máquina de generar votos.

Me atrevo a decir que somos muchas las personas que ansiamos con fuerza una feminización de la nueva política, necesitamos creer que nuestros intereses y reivindicaciones están siendo representados de verdad y no por puro postureo. Es por esto que algunas nos emocionamos al conocer la idea de un debate a cuatro, televisado y protagonizado por las mujeres representantes de las fuerzas políticas más visibles en este nuevo proceso electoral. Margarita Robles (PSOE), Carolina Bescansa (Unidos Podemos), Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Andrea Levy (PP), fueron las elegidas por los líderes políticos de sus partidos para dar la cara en esta nueva puesta en escena del blandi-debate. Y digo “blandi” porque me dejó fría, casi tanto como la misma pantomima seis meses antes.

Pese a todo, es la primera vez que asistimos a un debate político íntegramente entre mujeres. Se trata, desde luego, de un momento histórico que esperemos de lugar a una diversidad mayor a la hora de plantear los puntos fuertes de los programas electorales a la ciudadanía. Todo este tipo de experiencias y de acciones positivas, siempre son bienvenidas porque, al margen del resultado, normalizan el papel activo de la mujer en determinados trabajos asociados a un perfil masculino; estas cosas siempre suman y crean imaginario.

El debate se organizó de la misma manera que la vez anterior. Cada una de las portavoces ocupaba el mismo lugar que tiempo atrás ocuparon sus compañeros de partido, pero esta vez con atriles, lo que daba un poco de confortabilidad a la escueta puesta en escena. Las intervenciones de cada una no debían superar el minuto, decisión que mejora la fluidez y la concreción de los mensajes. Si la memoria no me falla, el turno de palabra se respetó más anoche que en diciembre y el tono, pese a algún punto de discrepancia concreto, fue un poco más relajado.

Los bloques temáticos estaban claros: los pactos, el desempleo, la corrupción, el modelo territorial... lo de siempre, vamos. Eché de menos un sesgo más de género. Me hubiera gustado que trataran esos temas de los que los hombres parecen olvidarse en campaña, como la conciliación y los cuidados. Pero no, fueron tibias hasta para eso, no fuera a ser que la ciudadanía perdiera perspectiva de lo realmente importante y del bombardeo mediático. Ni siquiera se preocuparon por utilizar un lenguaje inclusivo ni de proponer una perspectiva femenina sobre los diferentes temas y eso me pone muy triste. Las mujeres primero sí, pero sin mujeres. Únicamente al final tocaron el tema de la violencia de género y de manera muy superficial; las cuatro se muestran de acuerdo en la necesidad de acabar con el problema (después del drama que fueron para Ciudadaners las famosas declaraciones de Marta Rivera sobre la necesidad de retirar el agravante de género en las penas por violencia doméstica -¡DOMÉSTICA!-, parece que han aprendido la lección. Pero oye, que ya no cuela...).

Durante la primera hora de debate, sentí un vacío en el corazón, estaba inquieta y notaba que algo me faltaba. La plenitud llegó a las 23:45: VENEZUELA. ¡Estaban tardando, joder!

El papel de las portavoces no varió ni un ápice del discurso institucional de sus partidos. Vicente Vallés intentó darle candela empezando con los resultados de la encuesta del CIS y el famoso supuesto sorpasso, pero prefirieron no mojarse mucho. El resto del debate siguió la misma línea: mucho criticar a las contrincantes, poco explicar puntos concretos del programa. Tranquilas, todo sigue en orden...

La estrategia del PSOE sigue siendo aburrida, no da ni para el trolleo. Margarita Robles se lanzó al ruedo diciendo que los españoles quieren al Partido Socialista (¡jajaja!), utilizó el argumento de la experiencia como elemento diferenciador (zzzzzz) y repitió una y otra vez que no se puede consentir un nuevo gobierno de Mariano Rajoy. Parece que ahora su estrategia se basa en hacer como si nunca hubieran pactado con ellos. Pero algunas recordamos el artículo 135 de la Constitución. ¡Qué cosas!

La tranquilidad de Carolina Bescansa solo se vio perturbada por un enfrentamiento (puede que el más emocionante en clave televisiva) entre Robles y Levy, e intervino pidiendo calma, diciendo que “hay que marcar diferencia entre lo que estamos acostumbradas a ver y lo que podemos hacer nosotras”. Aunque eso sí, cuando salió el tema de los refugiados y Levy se atrevió a decir que el partido que representaba estaba ahí para ayudarles, pudimos notar como el mismo fuego del infierno ardió dentro de Bescansa, y tachó de sinvergüenza y falta de respeto hacia las personas que se encuentran en campos ahora mismo, esa intervención. Por fin le vimos un poco de sangre a Bescansa, y la verdad es que la situación no era para menos…

El fantasma del sorpasso no abandonó a Carolina Bescansa, y durante todo el debate intentó acercar posturas con el Partido Socialista, muy en la línea de Pablo Iglesias. Además, fue la única que dirigió su minuto final directamente a captar votos entre las mujeres, interesante estrategia.

Arrimadas se presentó con el papel bien aprendido de casa. Jugó la baza de ser la gran fuerza de centro, predispuesta a negociar con quien haga falta para conseguir formar un gobierno que devuelva la estabilidad al estado español. Muchas encuestas (a pie de debate) de Twitter la dan como ganadora, desde luego se desenvolvió bastante mejor que el presidenciable de su partido. Pero, he de decir que cuando soltó “estamos aviaos” y “hay buen rollo”, pese a que me regaló un par de carcajadas, perdió puntos... Ya sabéis que Ciudadanos está ahí para salvar la patria, abrazar niños y lo que haga falta.

La que me tuvo más preocupada fue Andrea Levy. La cantidad de vasos de agua atestiguan su estado de nerviosismo y es que... ¡menudo papelón! Intentar mostrar la cara más joven del Partido Popular, tener que decir que no ha habido recortes en materia de Violencia de Género y quedarse tan ancha tiene que ser muy duro... Su mantra consistió en repetir una y otra vez la palabra sectarismo, como si eso la librara de todos los pecados de su partido. Se le atragantó la corrupción y se le secó la boca.

Si me preguntan quien creo que ha ganado no sabría contestar sin dar mil rodeos. Lo que me queda claro es que, una vez más, el bipartidismo mostró unos niveles de ranciedad intolerables... Y, parafraseando a Arrimadas: si esto es un debate entre mujeres, vamos “aviaos”, porque faltó chicha, faltó limoná y faltó de . Pero no perdamos la esperanza, puede que sea el primero de muchos...

Beatriz Romero

Loca de los perros, feminista, amante de los tebeos y politóloga, por ese orden. También estoy enganchada a las redes sociales pero eso es otra historia... Leer Persepolis me cambió la vida y desde entonces vivo fascinada con el país persa. La Bettycracia va a llegar... (y no habrá pase de puerta).