Su actitud es de maltratador, señor Cárdenas

Lunes 11 de Abril de 2016
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Javier Cárdenas, presentador de Levántate y Cárdenas
Javier Cárdenas, presentador de Levántate y Cárdenas

El día 22 de marzo en el programa del señor Cárdenas se hacía eco de los comentarios fuera de lugar de un profesor gallego a su alumna. Ante el desagradable análisis del presentador y su equipo, una twittera subió a la red un vídeo con parte del audio. A raíz de esto se desencadenó una polémica que no ha hecho sino aumentar con la reacción del señor Cárdenas en Twitter y en programas posteriores.

Ahora mismo lo de menos son los comentarios que hicieron sobre el profesor en el programa original, lo grave es la actitud que ha tenido el señor Cárdenas ante las consecuencias de esos comentarios. Ha utilizado su posición de poder como presentador de un programa de audiencia nacional para deslegitimar las acusaciones con mecanismos típicos del maltratador. Como cualquier machito de turno, al verse expuesto y acorralado por la opinión de las redes sociales, se ha intentado defender atacando, insultando, ridiculizando, desvalorizando y amenazando a quienes le acusaron al principio. Eso es maltrato, señor Cárdenas.

En el programa del día 29 de marzo ya había intentado poner en duda a la mujer que subió el vídeo buscando intenciones ocultas, afirmando que el vídeo está manipulado porque ¿cómo iba a saber la mujer lo que iban a decir en la radio? y comentando que una cadena de la competencia lo retuiteó. Argumentos ridículos, pues evidentemente en una noticia que ya desde el principio llama la atención por su tono cualquiera se pone a grabar esperando más barbaridades; y evidentemente la cadena de la competencia, como tantos otros usuarios de twitter difundieron unos comentarios así. Pero el circo continúa en el programa del 7 de abril, donde insulta a la primera mujer que difundió el vídeo llamándola loca, obsesionada y acosadora, llegando a preguntarse un compañero que si hay tratamiento para gente así. Desvelan además su lugar de trabajo, afirmando que han hablado con el encargado de su empresa y se preguntan cómo es que este no ha tomado medidas contra ella. Acosar a alguien así, rompiendo su anonimato e insultándola de esa forma en público es maltrato.

También se ensaña con otra mujer que publicó un artículo difundiendo los comentarios del programa. Durante el del día 29 la desvaloriza y se ríe de ella por su nick en twitter. Antes, en esa misma red social, con una actitud prepotente y desagradable, la había amenazado con emprender medidas legales y obligándola a rectificar. “Es más fácil que digas que lo entendiste mal, que nos puede pasar a todos (...)” Intentar crear confusión en la otra persona, que dude de lo que ha dicho y que rectifique, sin esgrimir más argumentos que el de que “ella se ha equivocado”, es otra actitud típica de maltrato. Al final el señor Cárdenas se salió con la suya y consiguió que borraran el artículo, borrando él entonces sus tweets. Afortunadamente hay capturas de pantalla de los mismos.

Aparte de la agresividad con la que la ha emprendido hacia dos mujeres que han visibilizado su actitud machista en el programa original, el señor Cárdenas se ha puesto en evidencia manipulando al cambiar radicalmente su discurso. En el programa del día 23 de marzo no ponen en duda en ningún momento la palabra del profesor sobre el escote de la alumna, e incluso es a esta a la que culpa de distraerle a él y a sus compañeros, mientras que el día 29 afirman que no hicieron tal cosa, que desde el principio defendieron a la alumna que iba vestida a clase de una forma que no sabían cómo es y que ahí no entran. Sigue manipulando al ir de víctima, pidiendo primero al público que vaya a la fuente oficial (su versión, porque han borrado el programa original) y que le defienda, y luego llama al programa del día 29 a una inspectora de policía para hablar de ciberacoso, porque se siente acosado y atacado. Sobra decir que hacerse la víctima buscando la solidaridad de los demás al intentar dar pena es otra actitud muy típica del maltrato.

Pero claro, señor Cárdenas, su miedo es muy comprensible. Es el miedo del que ve su palabra puesta en duda, del que ve tambalear sus privilegios ante la crítica generalizada. Es el miedo ante lo inesperado, pues seguro que no está muy acostumbrado a que nadie se atreva a poner en entredicho sus comentarios desde su posición de poder. Váyase acostumbrando, señor Cárdenas, usted y todos los que utilizan su posición para tener actitudes machistas de abuso y acoso. Nosotras conocemos de sobra a las personas como usted y hemos aprendido a detectarlos. Y no se nos va a pasar ni una.