Feminismo virtual

Jueves 02 de Junio de 2016
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Feminism

Hoy voy a hablar como amiga del diablo.

Ya son casi dos siglos desde que dio comienzo la primera ola1 feminista de las sufragistas y unos cincuenta años desde la segunda ola a favor de la liberación del sexo femenino en un contexto más amplio que el legal. Muchas dicen que podríamos encontrarnos ya ante la tercera, en la que la interseccionalidad y la deconstrucción del género se abren paso para configurarse como principales objetivos.

Otros tienen la impresión de que hoy en día ya no es necesario el feminismo, ya que se limitan al simple término «femi-nismo» y los propósitos de la primera ola exigiendo que se llame «igualitarismo». Otros consideran que los propósitos del feminismo ya han sido logrados y nos encontramos en plena igualdad. Primer mundo, Europa, Estados Unidos, clase media-alta, raza blanca, educación privilegiada. Podría ser el ámbito de la mayoría de los que pueden considerar que el feminismo ya no es necesario.

Podría empezar a hablar de la importancia del feminismo, la igualdad que debe haber y que todavía no hemos logrado entre los géneros, la libertad que debería tener cada persona para expresarse, vestirse, portarse, elegir o simplemente ser quien quiera ser sin que su género tenga peso en su identidad. Podría empezar a mencionar mujeres importantes de la historia y famosas feministas que apoyan el cambio mundial y así crear una bonita energía inspiracional que animase a mujeres a unirse y sentirse parte de un nuevo movimiento feminista. Podría... pero de repente abriendo el codiciado Facebook lo primero que veo es precisamente este tipo de noticias. ¡De repente internet se ha vuelto feminista!

No hay día en el que no me encuentre con alguna noticia, post, tuit, blog, grupo que se dedique al feminismo, la igualdad de género, movimientos por la diversidad, mujeres gordas, mujeres que no se depilan, mujeres fuertes... Un bombardeo de gente motivadora luchando por el cambio social. Todo de repente se ha vuelto cautivador, esperanzador, parece que existe una dinámica de cambio, todos son feministas, todas las redes sociales se muestran abiertas a los derechos de las mujeres. ¿En serio? ¿Un feminismo mainstream?

Las mismas redes sociales, los mismos gobiernos, las mismas personas, las mismas organizaciones que hacen uso de la desigualdad utilizan y se basan en el cambio de psicología de las personas, el cambio de las relaciones interpersonales, esa sociedad basada en la moda y lo viral para controlar qué es realmente lo que tiene que pensar la sociedad. Esas mismas son las que de repente apoyan y permiten que haya libertad de expresión, de repente el feminismo se ha vuelto algo aceptable, normal, algo que se tiene la impresión de que ya no tiene sentido seguir intentando mejorar, se ha vuelto una nueva moda. He ahí el punto importante, es el feminismo el que se ha vuelto una moda y no hay cosa más peligrosa ya que se desvía de la sustancia, del objetivo real. No se ha normalizado la igualdad entre géneros, no se han ampliado los derechos a favor de las mujeres, no ha cambiado la educación sexual ni las leyes de protección en caso de violación, simplemente se tiene la sensación de que el feminismo es un producto, es un «estilo» que es guay y alternativo tener.

Al tener esa imagen idílica de que el mundo ha cambiado, de que las nuevas tecnologías, los medios de comunicación, las empresas se han vuelto feminism friendly en ese mundo digital y comercial, se cree que ya no hay problemas, que el mundo se ha abierto realmente a un nuevo cambio social y que las cosas ya no son como lo eran en el pasado. Pero ¿cómo podemos aceptar que un simple like a una página feminista nos valga como respuesta a una violación?

El hecho de que sea una moda, algo tan presente en todas las formas posibles, lo único que crea al final es una pérdida de valores, de seriedad, de contenido y profundidad. Hoy en día la gente no se centra realmente en lo que aparece en su tablón, en su móvil u ordenador. La información se ha vuelto vacía de interés y duración. Muchas veces simplemente la sed de publicidad, darse a conocer e intentar llegar a un mayor número de espectadores hacen a empresas y compañías crear un perfil «feminista» que se limita a eso: un perfil, una fachada; en vez de crear realmente unas raíces y una base seria. El mismo futuro acaban teniendo muchas organizaciones y movimientos con los objetivos e iniciativas correctas pero que terminan ahogándose en esa marea virtual. Las ganas de hacerse conocer, la fama, la pesca de likes, los retuits, las ofertas, los comentarios... impiden muchas veces caminar hacia el objetivo inicial y aumentan el riesgo de perder el rumbo. Como mencionó en su momento Judith Butler en una conferencia en Atenas, no es del todo negativo todo este movimiento digital ya que es parte de nuestra realidad y nuestro presente, pero no se debe permitir que se limite al nivel teórico y de la información, sino que se tiene que llevar a cabo en la parte corporal, física del mundo, que sigue siendo real y presente.

Es posible que a la larga todo este mundo superficial consiga de verdad un cambio en el mundo terrenal, pero lo más probable es que simplemente acabe trayendo resultados equivocados. En vez de un cambio radical de la sociedad, esta tercera ola convertida en moda acabará pasando como todas las modas que murieron en el pasado. Como unos pantalones campana que se acaban vendiendo en una tienda de segunda mano; ese mismo puede ser el futuro del feminismo, en un libro de sociología mencionado como una «ola que pudo conseguir algo pero que se evaporó».

1 Aclaración: Cuando hablo de olas, soy consciente de que existen otros feminismos lejos de la perspectiva etnocentrista que no se enmarcan en estas.