Lo siento güerito, hoy tampoco llegaron sus papeletas

Miércoles 22 de Junio de 2016
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Oficiina de correos de México

“Lo siento güerito, hoy tampoco llegaron sus papeletas.” Me repite nuevamente la encantadora recepcionista de Correos de México, que busca la carta con mi nombre entre muchas, ya que el aviso a casa y su número de referencia, nunca llegaron, y es su favor personal y la molestia que se toma en revolver el montón de sobres, el único hecho que verifica la mala noticia.

A cuatro días de las elecciones, y siendo hoy, día 22, el ultimo día para poder enviar el voto en el caso de los ERTA (residentes temporales en el extranjero, figura en la que nos encontramos todos los estudiantes universitarios que realizamos estancia académica fuera de nuestro país), las papeletas aún no están. Si en unas horas no han llegado, el mismo gobierno que nos manda a muchos al extranjero ante la falta de oportunidades, también habrá conseguido arrebatarnos una parte importante de nuestra condición de ciudadanos. Los mismos que nos convencían de que la democracia era algo que se ejercía cada cuatro años con el voto, ni siquiera son coherentes con su dogma. Para ellos pues, ¿habría yo perdido la condición de demócrata? ¿Ya no podría protestar sobre los desmanes que han cometido, y si vuelven a ganar, la ciudadanía no lo quiera, volverían a cometer?

Si sí han llegado las papeletas, y no falta ninguna (sospechosamente, cuando falta alguna, siempre falta la misma), tendremos que pagar un costosísimo correo certificado urgente (cerca de un 20% de la asignación mensual de la beca que disfruto) para que, con bastante suerte, lleguen a tiempo, sin saber si el coste nos lo acabarán reembolsando o si el voto finalmente se computará. Y como yo, todas y todos los compañeros españoles que compartimos intercambio académico en la UNAM, la UAM o el Politécnico, a quienes en ningún caso les han llegado las papeletas, y esto me duele mucho más, porque son una parte viva y alegre de lo mejor de mi país.

Tengo que ir asumiéndolo ya, cuando esta nota se publique, yo probablemente ya no podré votar, así que tengo que pedirte, con tristeza y un poco de rabia, que votes por mi. Pero no te confundas, no te pido que votes lo que yo hubiera votado (que queda bastante claro en mi publibiografía al final de esta nota) te pido que votes porque lo que nos han hecho a cientos de miles de españoles y españolas en el extranjero no vuelva a ocurrir. Que no votes por ese Partido Socialista que aprobó esta reforma criminal, la del Voto Rogado (¡tener que rogar a mi propio país que me deje votar!) que nos roba el derecho al sufragio, que no votes por ese Partido Popular que se beneficia de que muchos de nosotros no podamos votar, y que junto al PSOE acordó esta ley.

En unas horas, cuando lleguen los carteros, volveré a la oficina de Correos de México, donde mi ya casi amiga Cynthia me repetirá lo de: “lo siento güerito, hoy tampoco”. Me despediré de ella, iré a desayunar un café de olla y unos chilaquiles, y pasaré toda la tarde profundamente encabronado. Pero sólo hasta mañana, cuando yo y otros compañeros y compañeras, iremos al consulado a representar nuestra opción en la mesa electoral, aunque no podamos votarla, pero podremos disfrutar la sonrisa de mucha gente que va a tener el “privilegio” de apostar en las urnas por un nuevo país, mejor que cuando lo abandonaron.

Y si el enfado no se pasara para entonces, este domingo, desde más o menos las tres de la tarde en México, cuando comiencen a llegar resultados, me inundará la alegría de una sonrisa que cambia de bando: la de la gente corriente haciendo política, la de un pueblo construyendo democráticamente su patria. Y entonces, haya votado o no, nadie me va a quitar el derecho de sentirme parte de eso, de sentirlo propio, de sentirnos orgullosamente culpables. Ni siquiera los que nos roban poder ser ciudadanos plenos.

Abraham Mendieta

Abraham Mendieta ha sido miembro del equipo de campaña de Podemos para las pasadas elecciones del 20D, en el área estatal de Argumentario y Discurso. Actualmente de estancia académica en la UNAM, México.