Postal

Domingo 22 de Febrero de 2015
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Manolo Monereo

Hoy he cumplido 64. Me he hecho mayor y el tiempo pasó muy rápido. Soy rojo desde mi juventud, no me fue fácil serlo y me costó mucho, muchísimo, y a esos ideales sigo siendo fiel con pasión: cada día tengo más razones para ser comunista, quizás de un modo diferente a lo que pensé, pero revolucionario siempre.

Ha merecido la pena lo vivido. Lo mejor siempre, siempre, los hombres y mujeres comunes y corrientes que me enseñaron la ética comunista, ser buena persona y ayudar a los que luchan por la justicia, estén donde estén.

Me he sentido siempre parte de una tradición emancipatoria que va de Jesús a Marx y que ha sido la sal de la tierra. Religión y política revolucionaria siempre han estado muy cerca para mí. Soy creyente de una fe laica que quiere poner fin a la prehistoria de una humanidad marcada por la explotación, el dominio y la discriminación. Queremos cambiar el mundo de base para construir una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales en comunión con la naturaleza y entrelazados con las generaciones pasadas.

Los muertos hablan y nos interpelan. La pregunta que nos hacen es radical: ¿mereció la pena nuestro sacrificio? Eso no se resuelve en el pasado: se resuelve aquí y ahora mirando al futuro. Depende de nosotros que su sacrificio mereciera la pena. De lo que hagamos cada día y de nuestra capacidad para soñar despiertos: sin imaginación revolucionaria no hay socialismo.

Ahora aparece una posibilidad. He vivido para verlo: la ruptura hacia una repùblica. No tengáis miedo: ontológicamente no será burguesa. Será nuestra y la iniciará una revolución democrática. Construiremos un pueblo que se hace poder constituyente. Somos “una comunidad de memoria que se hace futuro”.

Un abrazo a todas y a todos. Un mundo que ganar. El “Che” lo dijo con autocontención: la revolución es obra del amor.

Vuestro Manolo un 10 de Junio del 2014