Dos mundos en disputa

Martes 03 de Mayo de 2016
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When Two Worlds Collide - Heidi Brandenburg, Mathew Orzel (2016)
When Two Worlds Collide - Heidi Brandenburg, Mathew Orzel (2016)

Cualquier parecido con Iron Maiden es pura coincidencia. “When Two Worlds Collide” es la quinta de las ocho canciones que componen el álbum Virtual IX, aparecido en 1998, y When Two Worlds Collide es también el título de un documental de 2016 que forma parte de la parrilla del festival de cine de lo real Documentamadrid, que termina el próximo día 8 de mayo.

When Two World Collide, premiado en Sundance, trata sobre medioambiente, un tema que no le es para nada desconocido al certamen madrileño. Es más, si tuviésemos que señalar una preocupación común a sus últimas ediciones, sería precisamente la del cambio climático. Documentamadrid, siempre tan comprometido con la realidad, traslada sin dudas ni ambages a su programación la mayor alarma actual de las agendas mundiales. Toma partido por una causa ante la que hay que posicionarse y sobre la que hay que proponer soluciones, con independencia de las ideologías: han sido muchísimos los documentales -aún colea en el imaginario colectivo el virulento y divertido The Yes Men Are Revolting (2015)- que en años precedentes han planteado, desde la tribuna del Matadero, fórmulas para revertir una situación que nos afecta a todos. Cabe recordar, por cierto, que la semana pasada Naciones Unidas ratificaba un histórico acuerdo entre 175 países para reducir las emisiones de gases contaminantes. Acuerdo de mínimos, sí, pero punto de partida, salvo iluminados o lobbistas de última hora, para una prudente esperanza.

A favor de la selva amazónica peruana

Esta acción de solidaridad global da mayor vigencia al trabajo de los directores Heidi Brandeburg Sierralta y Matthew Orzel, dos amigos desde los tiempos universitarios que, al término de sus estudios cinematográficos, quisieron hacer un corto. Una historia, sin embargo, se interpuso en su camino para frustrar esta pretensión inicial. Así cuenta la germano-peruana Brandeburg la génesis del proyecto que nos ocupa: “Matthew y yo decidimos irnos a Perú para estudiar la cultura diversa que hay ahí. Estuvimos investigando varios meses y llegamos a leer un artículo en el periódico sobre cómo el Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos estaba afectando a los pueblos indígenas amazónicos peruanos. Al cabo de un año de la firma de dicho tratado se incrementaron las concesiones petrolíferas de un 30 % a 80 %. Nos llamó mucho la atención, como también la fuerte oposición que estaba teniendo lugar dentro del país entre las ONGs”. Aunque el tratado de libre comercio fuera suscrito por ambos países en 2006, los hechos que sirven de base When Two Worlds Collide tuvieron lugar entre 2008 y 2009.

La curiosidad del tándem de cineastas, convertida en desconcierto (“No entendíamos la ideología del Perú. Todo el mundo hablaba de los bosques y a la vez se deforestaba”) les llevó a acercarse en primera instancia al líder indígena Alberto Pizango (1964), por aquel entonces presidente del AIDESEP (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana). El trabajo de seguimiento hubiese sido rutinario, y las imágenes idílicas (los primeros bellísimos planos del documental podrían haber sido filmados por el más solvente equipo de National Geographic), de no ser por la decisión del gobierno de Yehude Simon, primer ministro de Alan García, de saltarse algunos -varios- artículos del convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (1989).

El convenio 169 regula las relaciones entre los pueblos indígenas y los no indígenas en los países en que exista el mestizaje racial. Según las cláusulas recogidas por escrito, y firmadas también por Perú, los indígenas tienen derecho a ser consultados sobre cualquier disposición que afecte a sus terrenos. Huelga decir que el gobierno de Simon se “olvidó” de los pueblos autóctonos en la legislación apresurada con la que pretendió acelerar la implantación del Tratado con Estados Unidos. Básicamente, el ejecutivo promulgó una serie de decretos, apoyados por el presidente García, para privatizar el suelo amazónico y allanar el camino a las ávidas petroleras estadounidenses.

Sangriento enfrentamiento sin vencedores pero con un solitario héroe

La base del problema, y de los sucesivos enfrentamientos, se sitúa en la torpeza formal con la que el gobierno deroga -especialmente- el artículo 1090 sobre superficies maderables en Perú. La constitución de 1993 del país andino es muy explícita a la hora de señalar que la Amazonía es una zona protegida en lo que atañe a explotación de recursos naturales. Sólo una Ley Orgánica, que no es atribución gubernamental en Perú, y no un decreto legislativo, puede revertir esta disposición. Si el gobierno de Simon conocía, como es probable, o ignoraba los límites de sus atribuciones es algo que poco importa; la historia lo condenará por su pésima gestión de la crisis subsiguiente. Porque ni Pizango ni sus indígenas decidieron quedarse de brazos cruzados mientras mermaba “su bosque”. Más bien al contrario.

Los indígenas tomarían un par de estaciones gasísticas y petroleras del país, forzando a gobierno y presidente a elevar el tono contra sus posturas reivindicativas, y, a la vez, a sentarse a negociar. La pantomima de la mesa de negociación, con Pizango y varios cabecillas del AIDESEP vestidos con sus trajes autóctonos, y con Simon barbudo y ladino al otro extremo de la tabla, es recogida por la cámara de Brandenburg y Orzel. Dicha cámara será siempre privilegiada porque los reflejos, la intuición, de los dos jóvenes realizadores hizo que abordaran la crisis desde sus orígenes. When Two Worlds Collide es un documento de primera mano sobre la intrahistoria indígena de estos hechos. Lo más increíble es que ninguno de los fragmentos puestos ante el espectador está simulado o reconstruido.

Incidimos en este particular porque la arrogancia represora de Simon y de su ministra del interior Mercedes Cabanillas (ambos, por cierto, tendrían al menos la decencia de concederles una entrevista a los realizadores) tensó a los indígenas. Ante la negativa gubernamental de mover una sola coma de los decretos impuestos o modificados, Pizango y sus congéneres llevaron a cabo un parón pacífico de más de un mes y medio, que puso a varias partes del país en una situación de emergencia por la falta de provisiones. Una operación cosmética de la Cámara de Representantes, a todas luces insuficiente, creó el espejismo de una cesión de las exigencias indígenas. Naturalmente, sólo fue una bocanada de aire para que el ejecutivo ganara tiempo. En junio tuvo lugar el “Baguazo”, una cruenta represión que devino en batalla campal, y en la que murieron numerosos indígenas y 23 policías.

Por supuesto, hay más hechos que contar, porque el enfrentamiento fue de una crudeza extrema, y estuvo agravado por la tensión máxima de los irreconciliables puntos de vista de ambas partes. Pero si nos limitáramos a referirlos, posiblemente dejaríamos al espectador sin la oportunidad de disfrutar de un documental que se deja ver como una película de suspense. Tan sólo añadiremos que la crisis resultante sólo produjo dolor, cerrazón, y no otorgó una sola victoria, ni tan siquiera moral, a ninguno de los dos bandos. Simon dimitió, Pizango se marchó al exilio, y Alan García acabó perdiendo las elecciones ante Ollanta Humala. Así es como a veces la historia se cobra justicia.

When Two Worlds Collide incide mucho en la cuestión indigenista. Sus directores son partidarios de sus reivindicaciones, pero discrepan del fondo de sus acciones. Lo mejor de este documental es su carácter poliédrico, porque, de pronto, y por sorpresa, hace que el espectador se encuentre ante una tragedia que, más que a grandes causas de nombres difusos, afecta a personas simples. La búsqueda desesperada de un padre, Felipe Bazán, en pos de su hijo desaparecido, en los estertores del metraje, sirve como metáfora. Los dos mundos en colisión se conceden un instante de tregua para acompañar a este hombre razonable, ajeno a la retórica gruesa y a los odios prefabricados, en su periplo. Es el único acto de clamorosa heroicidad entre tanta sinrazón.