Terminar con el virus Zika en cuatro sencillos pasos

Viernes 05 de Febrero de 2016
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Mosquito Zika

Hace seis meses no sabías lo que era el virus Zika. Puede que incluso a día de hoy no lo tengas muy claro, pero el caso es que el nombre te resulta familiar. Cíclicamente la prensa y algunos organismos internacionales ponen en boca de todo el mundo la existencia de ciertas enfermedades que, aunque antes resultaban lejanas, ahora parecen estar llamando a las puertas de nuestros seguros hogares europeos.

Pero ¿Es real la amenaza del virus Zika? ¿O se trata de otro hoax como la gripe aviar? Es difícil saberlo a ciencia cierta. Desde luego el virus existe, se trata de un Flavivirus. Es decir, a pesar de que permanece aún sin clasificar desde que se aisló por primera vez en 1947 en Uganda, tipológicamente pertenece a la misma familia que los virus de la Fiebre Amarilla, Dengue y Chikunguña, todas ellas transmitidas por el mosquito Aedes o mosquito tigre. Aún así conviene tener en cuenta que de todas esas patologías la fiebre de Zika es la menos grave. Se manifiesta con síntomas similares a los de una gripe común e incluso en ocasiones puede resultar asintomático. Sin embargo el peligro aparece cuando la enfermedad la contraen mujeres gestantes, ya que, como sabrás a estas alturas, parece estar relacionado con malformaciones y alteraciones neurológicas en el feto.

Por una parte podemos estar tranquilos. No se han descrito casos de fiebre Zika en España y las zonas en las que se puede encontrar mosquito Aedes se limitan a determinados lugares de la costa mediterránea. Este es un punto de vista, uno quizá excesivamente local y subjetivo. La realidad es que América del Sur, Centroamérica, el Caribe, África Central, Oriente Medio, Polinesia y el Sudeste Asiático sufren esta enfermedad que solo en países como Brasil cuentan con más de un millón de casos diagnosticados. Esta misma semana la OMS consideraba la Fiebre de Zika como una pandemia al declarar el estado de Alerta Sanitaria Global. Prácticamente dos tercios del total de la extensión terrestre se encuentran potencialmente expuestas a esta enfermedad.

¿Qué hacer entonces? La respuesta parece fácil: acabemos con el mosquito que es el causante de la enfermedad. Curiosamente esto es algo en lo que algunos países ya trabajaban antes de la explosión del Zika en Sudamérica a mediados de 2015. La Universidad de Oxford y la firma biotecnológica Oxitec anunciaron que habían conseguido modificar genéticamente al macho del mosquito Aedes para que sus larvas no prosperasen. Entre 2009 y 2010 tres millones de ejemplares de estos mosquitos modificados fueron liberados en las Islas Caimán en una prueba para observar su efectividad en la lucha contra el Dengue, otra de las enfermedades de las que son vector. Recientemente se ha realizado una prueba similar en Brasil, en este caso tratando de demostrar su validez contra el virus Zika.

Pero este no es el único caso. Australia ha realizado pruebas con entre 10.000 y 20.000 mosquitos infectados por la bacteria Wolbackiapipientis. Según algunos estudios esta bacteria impide que el virus se aloje en el mosquito y lo utilice como vector para transmitir la enfermedad a otros seres.

Entonces ¿tenemos al alcance de la mano la solución para enfrentarnos a esta epidemia y, por ende, terminar con el resto de enfermedades relacionadas con el mosquito Aedes? Pues no. Aunque la respuesta no es fácil de concretar. Por una parte y suponiendo que se pudiera llevar a cabo una intervención genética a gran escala, nada garantiza que esta acción suponga la total y completa desaparición del insecto. De hecho la opinión mayoritaria entre la comunidad científica es que erradicar una especie completa (máxime cuando hablamos de insectos) es total y completamente imposible. "Las pruebas de campo con mosquitos genéticamente modificados han tenido un éxito moderado, pero significa liberar millones de insectos modificados para cubrir un área muy pequeña"."Hacer que cada mosquito hembra produzca machos estériles en un área grande sería muy difícil. Deberíamos considerar combinar esto con otras técnicas" declaró a la cadena británica BBC el profesor Frances Hawkes del Instituto de Recursos Naturales de la Universidad de Greenwich (R. Unido).

Ahora bien, supongamos que se lograse eliminar el total de la especie ¿Qué consecuencias tendría? Por una parte esto no garantizaría la desaparición del virus. Lo más probable es que este encontrase otro huésped que le sirviera como medio de propagación. Hace apenas un par de días que se ha diagnosticado la primera transmisión por vía sexual entre humanos. ¿Valoraríamos erradicar a los humanos para controlar la enfermedad? Creo que no hace falta que responda.

Pero continuemos con esa hipótesis, supongamos que hemos terminado con el virus y con el mosquito ¿qué sucedería entonces? En primer lugar alteraríamos radicalmente y para siempre la cadena trófica. La población de aves y particularmente la de quirópteros (murciélagos) comenzaría a retroceder al carecer de su principal sustento, los mosquitos. Proliferarían otro tipo de especies de insectos al verse reducidos sus depredadores. Los peces, ranas y sapos también comenzarían a reducir su población ya que no solo se alimentan de esos mosquitos, sino que además lo hacen de sus larvas y sus huevos. Y por último se reduciría el índice de polinización debido a la acción de estos insectos. Parece por tanto que no hay más salida que confiar entonces en la investigación de Oxitec o del Gobierno de Estados Unidos que también está realizando estudios en este sentido y sobre modificación genética. Y aquí entramos en el aspecto quizá más controvertido de este asunto porque ¿quién es Oxitec?

No voy a realizar juicios de valor sobre la legitimidad de la ingeniería genética sobre organismos complejos, pero si me gustaría resaltar un dato que creo puede resultar capital: al igual que la mayoría de compañías que basan su negocio en la modificación genética con fines comerciales, Oxitec tiene su nicho de mercado principal en la agricultura y los fitosanitarios. Además, y a pesar de que la propia compañía asegura que la introducción de sus insectos modificados no suponen alteraciones en el medio porque estos son estériles ¿existe la certeza de que otros animales que se alimenten de esos insectos modificados no sufran ninguna alteración? Nadie tiene una respuesta fiable, es la misma polémica que supone la inclusión de alimentos modificados para consumo humano.

Pues bien, resulta que la solución más eficaz, más económica, más inmediata y más ética se encuentra a unos pocos pasos del lugar donde te encuentras mientras estás leyendo estas líneas. De hecho ha pasado hace unos momentos por delante de tus ojos: la solución son las aves y los murciélagos.

murcielago

Claro está que en la irrupción de este tipo de enfermedades en lugares en los que hasta hace apenas 20 años eran desconocidas han cursado otra serie de factores como el cambio climático o la acción de los seres humanos (por ejemplo con la agricultura extensiva o el comercio global a gran escala) Pero aunque el cambio climático resulta a estas alturas irreversible (aunque aún puede frenarse si se toman las medidas adecuadas) lo que sí está en nuestra mano es implementar políticas que favorezcan la proliferación de las especies autóctonas de aves y quirópteros que, de forma natural, reduzcan la expansión de este tipo de insectos sin alterar el medio. Por ejemplo, un murciélago común en la zona del mediterráneo puede consumir en una sola noche el 60% de su masa corporal en insectos. Es más, este tipo de medidas favorecería el equilibrio trófico y ambiental y equilibraría de manera colateral otro tipo de problemas relacionados con el aumento o el descenso de la población de determinadas especies de todos los órdenes. Sin ir más lejos, el Ayuntamiento de Barcelona está ultimando un plan para instalar cajas nido para murciélagos en los parques y zonas verdes de todo el casco urbano. Cada una de estas cajas puede dar cobijo a unos trescientos ejemplares de quiróptero. Si cada murciélago consume una media de 3 gramos de mosquitos por día, imagina lo que supone una sola de esas cajas. La próxima vez que de noche veas volar entre la luz de unas farolas la silueta de un murciélago, seguramente no lo veas con los mismos ojos. Recuerda, todos los seres vivos, independientemente de su especie y de su tamaño, encierran un gran valor. Los pequeños murciélagos, más.

Caja nido murcielagos

Iñaki Carrasco González

Poeta y escritor, periodista por imperativo moral. Ha cursado estudios de Conservación, Filología, Ingeniería y Música. Ha trabajado en prensa y radio, cuenta con varios libros publicados. Es director de entrevistas, consejero editorial y coordinador de la sección de ecología y derechos animales en DisparaMag. También colabora de cuando en cuando en la revista Yorokobu.

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