Mi padre es taurino

Jueves 29 de Junio de 2017
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TOROS

Sí, mi padre es un taurino de los de toda la vida. De los que no se pierden una Feria ni la corrida de la beneficencia, de los que lo pasan mal cuando no pueden ir a la plaza y gritan a la televisión si el diestro de turno hace una mala faena. El año pasado, una tarde, precisamente durante la Feria de San Isidro, llegó a casa con la cabeza gacha y más triste de lo habitual. No me resultó extraño, suele ponerse así cuando acude a una corrida de toros y no disfruta de una buena tarde de lidia. Pero esta vez su tristeza escondía algo más. “Esto se acaba…La mitad de la plaza estaba vacía. Al final vais a ganar”. Por supuesto, se refería a que su adorada fiesta de los toros iba a desaparecer. Y que íbamos a ganar nosotros, los antitaurinos.

Confieso que, pese a que su confidencia me sigue aún emocionando, me inquietaba que los datos oficiales no le dieran la razón. El número de festejos se ha reducido en torno a un 37% durante la última década, pero el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte el año pasado arrojaba, junto con ésta, otras cifras que dan que pensar. Entre otros sorprendentes datos, el informe "Estadísticas de Asuntos Taurinos 2015", elaborado por la Subdirección General de Estadística y Estudios, Secretaría General Técnica del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, mostraba un aumento anual y progresivo del número de profesionales taurinos. ¿Cómo es posible que cada año haya más profesionales inscritos si hay cada vez menos festejos taurinos? ¿A qué se dedican estos matadores, rejoneadores y novilleros? ¿Dónde torean? ¿Acaso se van todos fuera de España porque la tauromaquia en este país está herida de muerte? Resulta imposible no sospechar que estas cifras puedan estar infladas. No parece descabellado pensar que el hecho de que haya más profesionales registrados, no quiera decir que estos estén en activo. Tan solo un dato que resulta hasta gracioso por su obviedad: en 2017 había 176 toreros cómicos registrados; se celebraron tan solo 4 festejos clasificados como “torero cómico”. Para rematar la faena (apropiándonos del vocabulario taurino), hasta en el propio informe se aporta esta indicación: “Para una correcta interpretación de los resultados ha de tenerse en cuenta que la inscripción en el registro no conlleva necesariamente la realización de actividad”.

Por otra parte resulta ilógico que aumente y rejuvenezca la afición mientras disminuye el número de corridas de toros y las plazas más emblemáticas aparecen medio vacías en sus ferias más importantes. ¿Dónde se esconde esa afición al alza? ¿A qué tipo de festejos taurinos acude? Es en esta última pregunta donde parece encontrarse el quid de la cuestión. Cuando se habla de aficionados se incluyen todo tipos de festejos taurinos, donde las corridas de toros representan tan solo el 22.7%. Aproximadamente la mitad de los jóvenes entre 15 y 19 años que asistieron a festejos taurinos no fueron a una corrida de toros o de rejones, ni si quiera a una novillada. Participaron en festejos en los que no se da muerte al animal en el ruedo. Asistieron también a los llamados “festejos mixtos”, entre los que podemos incluir hasta los encierros. Es evidente que la tortura del animal existe también en estos festejos pero, al alejar la sangre del espectador, la crueldad se hace menos evidente. La tauromaquia se apropia de una afición que no siente pasión por la lidia per sé, sino que se suma a un festejo popular en el que se oculta el asesinato del bovino y se maquilla su maltrato. Es más, la tauromaquia se apropia de una afición que ni siquiera paga por asistir a dichos festejos. Porque hay que tener en cuenta que la fuente de esta información sobre la asistencia no se basa en la venta de entradas, sino en los datos que facilita cada Comunidad Autónoma en base a las actas de cada festejo. Es decir, que la asistencia a dichos festejos puede, como ocurre tanto en concentraciones y manifestaciones, estar sujeta a una libre interpretación.

TOROS

El negocio de la tauromaquia se esfuerza en hacer creer que sus cifras mejoran. Sin embargo, mientras se vanaglorian de estos sospechosos datos oficiales, realizan un lobby feroz que consigue, entre otras cosas, que el IVA baje del 21% al 10%. Desembolsan cantidades ingentes de dinero en hacer un lavado de imagen a la tauromaquia. Nuevas formas de publicidad y nuevas técnicas de marketing que implican vender localidades en formato “pack” y descuento. Las cifras oficiales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de 2015 parecían muy alentadoras para ellos. Y aún así, durante el último año, los esfuerzos por evitar el colapso de esta añeja “tradición”, no hacen más que dispararse. Cambios como el de la gestión de una de las plazas más importantes de España, Las Ventas, que asume ahora Plaza 1 realizando la que probablemente sea la mayor inversión publicitaria hecha hasta la fecha en el sector de la gestión taurina. Presencia en Fitur, spots televisivos, mupis en el metro y una importante presencia en redes sociales. La tauromaquia va fenomenal, pero por si acaso vamos a dejarnos una millonada en promocionarla. La afición aumenta, pero vamos a inventarnos nuevas formas de vender (o quizá de regalar) abonos y así colgamos ese "no hay entradas", que luego deja los tendidos de la plaza sin llenar.

San Isidro 2017. Mi padre llega a casa. Esta vez no ha ido a Las Ventas, ha visto la corrida televisada. “Hija, la plaza vuelve a estar medio vacía…Tú fíjate, antes no se podía conseguir un abono y ahora, con todas las facilidades y promociones, no llenan”. Cara de estupor mientras recojo su (ahora ya más cargada de ira que de tristeza) declaración. Va a ser que he averiguado ya quién miente. “Lo siento, papá, pero no lo siento.”

Comentarios

Desgraciadamente en estas fechas estoy pasando todos los días por Ventas y me da la sensación contraria, que son muchos, que aunque la media de edad es muy alta también hay mucha gente muy joven, el otro día vi un padre que llevaba a su hija de unos 12 años, emocionada... Espero que solo sea que para mi cualquier cantidad de gente acudiendo a ver esta barbaridad sea demasiada.

Las corridas de toros como se conoce se están acabando gracias a grupos animalistas tan importantes como animanaturalis,el PETA y gladiadores por la paz ya es hora de dejar de masacrar a inocentes animales ,ya está bien de que payasos con mayas asesinan cruelmente a bellos animales como son los toros los antitaurinos ganaremos darlo por hecho la Tauromaquia toca su fin

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