Las cabras de Es Vedrà

Viernes 12 de Febrero de 2016
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Foto Jenn and Tonnybot
Foto Jenn and Tonnybot

Entender que el resto de los animales también pueden tener derecho a la vida es fácil con el siguiente juego. Toma cualquier noticia sobre animales, control de especies invasoras, industria ganadera, pesquera o avícola, y cambia cada sustantivo que identifique a un animal por un nombre propio humano. Si el texto se refiere en algún momento al conjunto de animales de una especie, entonces directamente utilice el más genérico “humanos”. Es fácil y divertido, cualquiera puede hacerlo.

Yo he elegido un artículo aparecido el pasado día 9 de febrero en la sección de opinión de El Diario de Ibiza. Dicho artículo, firmado por la periodista Cristina Martín, abre con un título tan sugerente como “Es Vedrà, al fin sin humanos”. La verdad es que no podría estar más de acuerdo. Si hay algo que le sobra a cualquier isla o islote de Baleares son los humanos. ¿Y por qué no decirlo? Si hay algo que sobra a cualquier enclave de alto valor ecológico son los humanos. Pero continuemos, no nos vamos a dejar llevar por la pasión de un buen titular bien redactado.

Siempre he pensado que mucho más importante que un buen titular es una buena apertura del artículo. Una buena primera línea es la clave para que un artículo convenza o fracase. Así que aquí, Cristina, con más buen oficio que seguidores tiene en twitter, comienza: “La decisión del Govern de acabar al fin con los humanos de es Vedrà para proteger la flora única del islote ha levantado una de esas olas de indignación-suflé que tanto entretienen a los asiduos de las redes sociales”. Magnífico. Superlativo diría yo. Quizá volver a enfatizar con un segundo “al fin” resulte excesivo, Cristina. Pero nada, esa reiteración superflua queda absolutamente en una minucia ante tamaña verdad. No, no me refiero a eso de que los usuarios de las redes sociales se indignen con cualquier tontería sin sentido ninguno, como puede ser en este caso la muerte de medio centenar de humanos a manos de francotiradores. Ya nos ha quedado claro en el título que si algo sobra en Las Pitiusas son los humanos. Me refiero a lo otro. Hay que proteger la flora endémica. ¡A muerte con la flora endémica!

Continúa Cristina con una, de nuevo recurrente, explicación de cuál es el comportamiento gregario y desnortado de esos usuarios de las redes sociales: “igual que suben, bajan. La polémica se olvida en unas horas y los internautas dirigen su cabreo hacia otra diana. Como es habitual, algunos incontinentes se han dejado llevar por la verborrea y el histrionismo gregario y han proferido gravísimos insultos y amenazas de muerte contra el conseller de Ibiza Miguel Vericad (que encima no tiene ninguna responsabilidad en la decisión del Govern) y la directora general de Espacios Naturales y Biodiversidad, Caterina Amengual, algo intolerable y que no debería salir gratis”. Muy bien, Cristina, muy bien. Así se habla. Verdades como puños y lágrimas como melones las que estoy conteniendo ahora mismo por la emoción. Si es que le dejan a cualquiera hacerse una cuenta en twitter, que además cuesta dinero (como diría la senadora Villalobos). Y encima cargan contra los cargos políticos que no tienen ninguna responsabilidad (esto último ya no sé muy bien cómo interpretarlo). La pobre Caterina Amengual, la persona que decretó la cacería de humanos, es para más señas miembro de la coalición Més per Mallorca, la cual en su twitter se define con la siguiente frase: “Construïm entre totes i tots una Mallorca sostenible, solidària i sobirana. T'hi apuntes?” No sé cómo se pueden sorprender algunos de los que les votaron cuando ahí ya dejan claro que de apuntar va la cosa.

Y no me parece mal, aunque yo lo digo por lo que interpreto de las palabras de Cristina, no porque yo lo piense o esté de acuerdo. Digo (o dice ella) que una vez puestos, esos dos técnicos del Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Islas Baleares (COFIB) (Aquí debería venir un Sic. muy grande por lo de recuperación de la fauna…) quizá deberían liarse a tiros con todos aquellos que insultan y amenazan por la red. Eso significa el no salirles gratis ¿no? Si es que, Cristina, hay gente que parece que lo va pidiendo a gritos…

“De hecho, hasta el gato tiene su propia teoría sobre cómo debería haber actuado la conselleria para evitar la matanza o para llevarse las cabras con vida o para recoger los cadáveres. La mayoría solo han visto es Vedrà en fotos de puestas de sol. Las redes convierten en catedrático a quien no ha leído completo ni siquiera el titular de una noticia (…)” Muy bien dicho, Cristina, nada de opiniones. Aquí lo que hay que hacer es discurso único y plomo, qué es lo único que entiende esa gentuza de las redes sociales. ¿Cómo no fiarse y dejarse aconsejar por aquellas personas responsables de Medio Ambiente que, por otra parte y como nos ha aclarado Cristina un poco más arriba, no tienen ninguna responsabilidad?

Llegado este punto voy a dejar el juego. Y lo dejo porque, salva sea la broma, este es un tema muy serio. Lo que sucedió la semana pasada en el islote de Es Vedrà supuso la muerte y agonía de medio centenar de cabras a manos de francotiradores, cazadores, funcionarios del COFIB o como se quiera llamarlos. El conseller insular de Medio Ambiente, Miquel Vericad, de GuanyemEivissa, ha felicitado al Govern por la decisión de eliminar las cabras, ya que según este político tenemos “el deber de proteger nuestro patrimonio, que hace singular a Es Vedrà y a Ibiza”.

El propio Govern justifica la medida argumentando que la orografía del terreno ponía en peligro la seguridad de las personas que tratasen de recuperar a los cápridos. Por otra parte alegan lo costoso de cualquier medida que implicase la deportación de las cabras vivas para, finalmente, optar por su exterminio. Al margen de que esto sea la misma definición del especismo, denota la falta de sensibilidad de una administración autonómica que hace oídos sordos a otro tipo de amenazas ecológicas (fondos marinos, posidonias, sobre explotación costera, urbanismo desaforado e incluso, como sucedió hasta hace poco tiempo, permiso para realizar prospecciones en una zona protegida por la Red Natura 2000) siempre y cuando redunden en beneficio económico.

Es triste, muy triste, pero creo que el juego de sustituir los sustantivos que planteé al principio, no sirva de nada frente a personas como estas que son incapaces de valorar y respetar la vida de los animales no humanos. Son simples cabras como las que hay en cualquier finca, excusaba un miembro del grupo ecologista ibicenco GEN. Son solo humanos, y no voy a seguir por no recordar a Godwin.

Iñaki Carrasco González

Poeta y escritor, periodista por imperativo moral. Ha cursado estudios de Conservación, Filología, Ingeniería y Música. Ha trabajado en prensa y radio, cuenta con varios libros publicados. Es director de entrevistas, consejero editorial y coordinador de la sección de ecología y derechos animales en DisparaMag. También colabora de cuando en cuando en la revista Yorokobu.

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