Dispara con José E. Zaldívar, portavoz de Tauromaquia Es Violencia.

Lunes 22 de Mayo de 2017
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avatma

DISPARA: ¿Quién es José E. Zaldívar?

Soy un veterinario clínico con 35 años de experiencia. Trabajo en una clínica veterinaria de animales de compañía, y lucho desde hace diez años por la desaparición del maltrato animal en general y en especial por abolir el que se deriva de la actividad del mundo del toro de lidia. Al mismo tiempo soy presidente de AVATMA y portavoz de la plataforma Tauromaquia es Violencia (TEV)

José E. Zaldívar¿Qué es AVATMA?

Es la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal, formada en la actualidad por 451 veterinarios, profesionales de la salud y del bienestar animal, y cuyo nombre deja claro a lo que se dedica. Nació en el año 2007 con el nombre de AVAT, es decir, para luchar por la abolición de la tauromaquia, y posteriormente decidió ampliar sus campos de acción para tratar de eliminar otros tipos de maltrato, los que en teoría sí están prohibidos y sancionados por el Código Penal. En teoría...

D: ¿Qué es "Tauromaquia Es Violencia"?

J.E.Z: Es una especie de sueño: un deseo que se ha hecho posible con la unión de las principales organizaciones que trabajan por el fin de la tauromaquia, convocamos una manifestación en Madrid el pasado día 13 de mayo. Esta unión no se producía desde el año 2010 cuando, haciendo el mismo recorrido que hicimos en esta ocasión, 20.000 personas marcharon por la calle Mayor, desde Bailén hasta Sol, para decirle a Esperanza Aguirre ¡NO! a que la tauromaquia fuera Bien de Interés Cultural en la Comunidad de Madrid. Vino gente de toda España, como sucedió este pasado sábado. 17 colectivos como convocantes y organizadores, y más de ciento veinte como adheridos. Una unión que esperamos tenga continuidad en el tiempo y que nos reúna a todos una vez cada año en Madrid hasta que consigamos acabar con esta lacra.

D: ¿Cuál es el motivo principal para tratar de abolir la tauromaquia?

J.E.Z: Para mí la tauromaquia, con sus diversas variedades de espectáculos y festejos, es la máxima expresión del maltrato animal, y estoy convencido de que es la culpable de que vivamos en un país en el que provocar sufrimiento físico y emocional a los animales, en general, sea algo tradicional, banal o convencional. Se trata de hacer pasar por un calvario a una serie de animales de una determinada raza bovina, que se cría y se selecciona únicamente para eso. Lleva además implícito que los profesionales que maltratan a los animales cobran por hacerlo y que la gente paga por verlo, y por el mismo precio tiene derecho de aplaudirlo y vitorearlo, y si considera que el acto de torturar no se ha hecho "adecuadamente", protestar por ello. ¿Te parece motivo para tratar de abolirla?

D: ¿Por qué creéis que es necesario hacerlo desde una confluencia?

J.E.Z: En realidad la confluencia se ha producido para esta manifestación, para que la mayor parte de los colectivos se unan, y de hecho se han unido, en un acto reivindicativo común. Es una manera de que el trabajo que cada uno de ellos realiza a nivel individual en sus respectivas organizaciones se vea plasmado en este acto. Yo entiendo que en este movimiento que trabaja para este fin común hay muchas maneras de hacerlo y cada organización lo hace según sus posibilidades, sus ideas, y su manera de entender el activismo. AVATMA en este sentido es "especial" al estar única y exclusivamente formada por profesionales de la salud y del bienestar animal, veterinarios que creo que hacen una correcta interpretación de lo que es el código deontológico de nuestra profesión y a cuyo cumplimiento estamos todos obligados.

AVATMA

D: ¿Está la tauromaquia o la afición a ella en declive?

J.E.Z: Sin duda alguna, aunque desde el mundo del toro se intenten buscar explicaciones que saben que no se ajustan a la realidad. Un factor que juega en su contra es la falta de recambios entre una afición muy entrada en años y que no va a ser eterna. Hay muy pocos jóvenes que tienen interés por la tauromaquia y lo mejor es que la mayoría de nuestra juventud se posiciona de forma clara contra ella porque afortunadamente tiene otra concepción de los animales. Otro problema al que se tienen que enfrentar, y así lo afirman los mismos aficionados e incluso algunos periodistas taurinos, es el fraude en el espectáculo y que eso que ellos llaman "toro bravo" ha dejado prácticamente de existir por culpa de los propios ganaderos y de los toreros. En realidad a nosotros nos importa muy poco que el toro se ajuste o no a sus pretensiones durante su lidia, pero este factor para ellos, los aficionados, se me antoja sumamente importante. Los cambios de gobierno que se han producido en los últimos tiempos en algunos municipios y autonomías está ayudando también a la desaparición de subvenciones, que son el oxígeno del que viven, e incluso a la prohibición de los festejos populares más crueles.

D: En los últimos años algunos ayuntamientos se están posicionando en contra de la tauromaquia de diferentes maneras ¿Crees que este es el mejor camino?

J.E.Z: Enlaza con mi respuesta anterior, aunque algunos de esos posicionamientos, aun entendiéndolos, no los comparto. Hay ayuntamientos que han hecho consultas con diferentes enunciados, y otros en los que, como decía, se han atrevido a prohibir determinados tipos de festejos e incluso a modificarlos como el Toro de la Vega (en este caso la Junta de Castilla y León). En unos lugares ha habido más respuesta, en forma de malestar, por parte de los aficionados taurinos, en otros menos, y en otros ninguna. Yo puedo entender que se pida a los ciudadanos que se manifiesten si quieren o no que con su dinero se subvencionen estos festejos, pero no acabo de entender que a los ciudadanos se les pregunte sobre si quieren o no quieren maltrato animal en sus pueblos y ciudades. Y lo digo sabiendo que en la mayoría de las ocasiones las respuestas nos han sido favorables, aunque con escasa participación ciudadana. Sobre maltratar animales no se puede preguntar, es decir, darle al ciudadano desde las instancias políticas y del poder, la decisión sobre esta cuestión. Hay otras vías además de las consultas, como la modificación del articulado de las leyes y normativas sobre protección animal, la exigencia del cumplimiento íntegro de los reglamentos de festejos taurinos, que casi siempre, si no siempre, se incumplen con la permisividad de las autoridades que deberían sancionar, las Iniciativas Legislativas Populares. .. El Tribunal Constitucional se ha pronunciado sobre que, siendo la tauromaquia Bien de Interés Cultural, no se puede prohibir, pero sí se puede regular y reglamentar, así que utilicemos con inteligencia esa vía que se nos ha otorgado y que tiene, y esto es muy importante, carácter legal. Existen fórmulas de "prohibir sin prohibir" los festejos taurinos, cualquiera de ellos, porque todos son crueles aunque algunos no sean cruentos.

D: ¿Podemos pensar que el fin de la tauromaquia está cerca?

J.E.Z: No me cabe la menor duda. Hace unos años era impensable que fueran los taurinos los que tendrían que defenderse del cuestionamiento que sufren por parte de la sociedad, o que digan que ser taurino ya no es políticamente correcto, o que tengan que salir a la calle con pancartas llenas de faltas de ortografía para manifestarse y reivindicar su libertad para elegir, o que tengan que pasarse media vida poniendo denuncias en los juzgados, o que tengan que acudir a colegios e institutos a intentar "comer el coco" a las nuevas generaciones, o aparecer y publicitarse como solidarios con campañas de diversa índole, o que tengan que crear organismos y fundaciones para disculpar su actividad y denunciar el activismo antitaurino acusándole de violento cuando realmente son sólo cuatro descerebrados los que pueden recibir ese tipo de calificación. Estos son indicios de que no les va bien, de que están cada día más arrinconados y que buscan vías y maneras de achicar el agua en un barco que se les hunde. El último descubrimiento es que un taurino, tan taurino como un torero, Fran Rivera, puede conseguir, a través de sus intervenciones en un programa de TV, y de la noche a la mañana, que miles de ciudadanos se hagan antitaurinos. Con este tipo de activos y de favores no podíamos soñar.

D: ¿Y de otros espectáculos que implican maltrato animal?

J.E.Z: Todavía existen algunos, aunque la mayoría de ellos ha pasado de realizarse con animales muertos e incluso con muñecos, como la cabra del campanario de Manganeses de la Polvorosa (Zamora). La lista sería muy larga, pero que yo conozca, tenemos el "Baile del Escarrete" en Poza de la Sal (Burgos) que está denunciado y por tanto en los juzgados, los patos en Sagunto, el burro de Peropalo, los bueyes de Allariz, el tiro de piedra con caballos y bueyes en Euskadi, "Gorriti y sus animales"... Resulta repulsivo que aún utilizando animales muertos, la gente siga disfrutando de que unos señores a caballo le arranquen de un tirón el cuello a un ave colgada de una cuerda por las patas, o que en Lekeito se siga haciendo lo mismo con gansos por parte de gente subida a barcas, o que se haga saltar a caballos por encima de grandes hogueras, como ocurre en las "Luminarias"... Ya he comentado que España es un país en que el maltrato animal se ha banalizado tanto que nos lleva al esperpento y a lo más negro de la España profunda. Estoy seguro de que hay muchos lugares en los que hay maltrato animal en fechas señaladas de los que no tenemos conocimiento. Por eso me parece tan importante acabar con el legalizado, con la tauromaquia, para llevarnos a poder acabar con los otros, con los que poca gente conoce que existen.

D: Que la tauromaquia desaparezca ¿cree que se deberá a la desaparición de los aficionados o a que de algún modo se legisle en contra de ella?

J.E.Z: La desaparición de la tauromaquia se deberá a múltiples factores, pero si algo tengo claro, y jamás lo reconocerá el mundo del toro, es que los abolicionistas somos los primeros responsables de que esto suceda. El factor legislativo, y se está viendo en la actualidad, es fundamental, porque evidentemente el final de esta actividad, que esta fuera de año y de siglo, vendrá determinado por su prohibición plasmada en leyes, a lo que se puede llegar por diversos caminos. Para mí, lo más importante es el enorme trabajo que ha hecho el movimiento por la abolición para la denuncia sistemática de este tipo de maltrato animal en los últimos años, logrando que hoy en día la tauromaquia sea un tema que ocupe muchos espacios en los medios de comunicación y hace que llegue a una parte de la ciudadanía que jamás tuvo el más mínimo interés por este asunto. Es decir, que jamás se posicionó ni a favor ni en contra, que era indiferente. Todavía hay una parte de la sociedad que se encuentra en esta dinámica y por eso nuestro trabajo es sumamente importante. Nuestros argumentos cada día son más sólidos y están cada día mejor documentados, mientras los suyos están plagados de mentiras que son fáciles de sacar a luz, y ya sólo les queda el de que es "arte", "cultura" y "tradición".

D: Usted ha realizado numerosos estudios en los que describe el sufrimiento que padecen los toros en las plazas ¿Con qué finalidad lo ha hecho?

J.E.Z: Lo importante es que la gente sepa lo que se les hace a esos animales en una lidia, las lesiones que se les provocan y como les afecta física y emocionalmente. Y ese ha sido uno de nuestros cometidos en los últimos diez años. Cuando en el año 2007 aparece una hipótesis que lanza un veterinario de la Universidad Complutense de Madrid, que dice que el toro no siente tanto dolor como pensamos porque tiene una respuesta neuroendocrina especial, merced a la cual es capaz de neutralizar hasta en un 90% las sensaciones dolorosas que padece. Me indigné y me puse a trabajar en una respuesta científica a su aportación pseudocientífica. Fruto de ese trabajo nace AVAT, lo que hoy es AVATMA. Y las conclusiones que saco cuando me pongo a trabajar en este tema, que abarcó una enorme revisión bibliográfica en cuanto a las respuestas al estrés, al dolor, y a las emociones negativas a las que tienen que responder estos bovinos, son terribles, porque me iba dando cuenta del enorme sufrimiento al que son sometidos en todos los festejos que reciben el nombre de tauromaquia. He soñado con los opiáceos endógenos muchas noches, esas sustancias mágicas que según la hipótesis pseudocientífica mencionada permite a los toros, novillos, y becerros, sentir casi placer cuando están siendo maltratados. Llegué a la conclusión de que gracias a esa absurda idea hoy somos capaces de tener en AVATMA un discurso sobre el sufrimiento de estos animales que nadie nos puede rebatir de forma científica. Y luego, y ya metido en el movimiento por la abolición de la tauromaquia, nos empeñamos en derribar los otros mitos que el mundo del toro utiliza para defender su actividad, y doy fe de que lo hemos conseguido. Han sido miles de horas de trabajo, pero el resultado ha sido espectacular.

D: A pesar de las evidencias que arrojan esos estudios todavía hay personas que tratan de rebatirlos ¿Por qué cree que lo hacen?

J.E.Z: La realidad es que las personas que todavía plantean que estos animales no sufren tanto como pensamos pecan de ser unos auténticos cínicos, porque saben que no es cierto, y en otros casos de ser analfabetos funcionales. El argumento de que el "toro no sufre" les sirvió en su día, porque era algo mágico que derribaba de un plumazo los principios más básicos de la ciencia y de la evolución de las especies. Tenían entre manos un ser vivo único y no lo sabían, y durante unos años se dedicaron a dar pábulo a su cínico descubrimiento que cambiaba todos los conceptos de la biología y de la medicina. Y tuvieron éxito en una parte del mundo del toro porque recogieron su falacia para pasearla por todos los países en los que esta actividad es legal. El enorme problema que tienen los bovinos de lidia como raza seleccionada y manipulada genéticamente por el ser humano, es la especial respuesta que tiene en las plazas y en los festejos populares cuando es aislado de su grupo y se tiene que enfrentar a todo lo que rodea en los mismos. Su respuesta defensiva sí que es única para un animal que en la escala evolutiva pertenece a una especie presa. Y cuando la gente ve a un animal de esas características , y con esa fuerza, mientras le dura, aguantar durante 15 minutos la tortura que le provocan y defenderse del modo que lo hace y en las condiciones que lo hace, puede decir: bueno, es evidente que no sufre tanto como dicen. El problema lo tienen cuando los veterinarios de nuestra asociación explicamos lo que realmente le está ocurriendo a ese animal, y es entonces cuando se quedan mudos, cuando se quedan sin verdades, aunque se sigan defendiendo con mentiras.

D: ¿Cómo se ha posicionado el sector veterinario frente a esto tras la aparición de AVATMA?

J.E.Z: Nos costó años ser reconocidos, pero claro, cuando se dan cuenta de que en el año que nace, AVAT estaba formada por tres veterinarios, y que ahora, diez años después, somos 451, la cosa ha cambiado. Veterinarios de nuestra asociación hemos estado presentes en el Parlamento de Cataluña durante el debate de la ILP que prohibió las corridas de toros y los circos con animales salvajes, invitados por plataformas animalistas, en el Congreso de los Diputados cuando se debatió la ILP que hizo de la tauromaquia BIC, invitados por el grupo Izquierda Plural, en la Asamblea de Portugal hablando de las lidias a caballo invitados por "Animal", en el Parlamento Europeo de Bruselas explicando el sufrimiento del toro de lidia, invitados por el grupo de los Verdes de Europa, y volveremos al de Cataluña para hablar de delfinarios. Fuimos premiados por la APDDA (Asociación Parlamentaria para los Derechos de los Animales) por nuestra labor en la protección animal en el año 2014. Cuando se habla de maltrato animal, y no solo de tauromaquia, somos un referente. Nuestros informes técnicos han ayudado a cambiar reglamentos, leyes y normativas e incluso a prohibir algunos espectáculos y festejos con animales, hemos colaborado en iniciativas parlamentarias y hemos recorrido más de media España dando charlas. En realidad y en la actualidad, son muy pocos los veterinarios que se atreven a cuestionar nuestra labor, pero también sabemos que no somos bien vistos por aquellos que trabajan en actividades que suponen maltrato para los animales, que los hay, aunque sean una minoría. Los veterinarios de AVATMA sabemos los espacios en los que nos podemos mover, y hasta donde podemos llegar, de momento, dentro de nuestro colectivo, sabemos que se nos tiene en consideración y sabemos que al final, ganaremos esta guerra, en la que ya hemos ganado muchas batallas.

D: En la lucha por la abolición de la tauromaquia y contra el maltrato animal ¿Cree que el sector veterinario es un aliado?

J.E.Z: Pues no, no lo es. En nuestro sector la mayoría de nuestros compañeros están en contra del maltrato animal, pero no se dedican a realizar el activismo que desde AVATMA realizamos. Quiero decir que te felicitan por tu trabajo, te dan ánimos para que sigas adelante, pero son pocos los que se dedican de forma activa a esta temática, y en realidad no creo que sea por falta de interés, sino por una cuestión de prioridades que me resultan lógicas, porque hay que comer y pagar facturas. Nadie debe olvidar que los veterinarios en su trabajo diario, se dedican a salvar vidas y a paliar el sufrimiento de miles de animales cuando están enfermos y requieren nuestros servicios. Incluso , en aquellos lugares que el movimiento contra el maltrato animal cuestiona, como zoos, delfinarios, perreras, circos... hay veterinarios que velan por la salud y el máximo bienestar de los animales. Eso no es ser cómplices del este tipo de maltrato y explotación animal como afirman algunos. Para nosotros, como AVATMA, esta situación es sumamente incómoda porque nos encontramos en el medio de los dos frentes y a veces recibimos críticas de ambos lados. A los que nos cuestionan de una y otra parte les recuerdo que nuestro lema es "con ciencia", y mientras no nos quieran sacar de él, nos llevaremos bien con todos.

D: El día después de la desaparición de la tauromaquia ¿Qué habrá ganado la sociedad?

J.E.Z: La sociedad española habrá pasado de ser la de un país incivilizado, en lo que respecta a su consideración por los animales, a ser un país civilizado que dejó en el pasado la pesada carga de sus absurdas tradiciones. La sociedad española habrá ganado conciencia o si se prefiere "con ciencia".
¿A qué dedicará su tiempo después de que la tauromaquia desaparezca?
Pues dado que lo fio a unos pocos años más, seguramente por mi edad actual estaré cerca de la jubilación. En realidad tengo muchas aficiones a las que no he podido dedicar todo el tiempo que me habría gustado, así que, supongo que será el momento de hacerlo. Sé que ese hecho que comentas, y que es un deseo por el que llevo trabajando una década, no ocurrirá de forma radical, sino que será un proceso lento que ya se ha iniciado en un sector, el del mundo del toro, que empieza a agonizar de forma seria. En realidad no lo sé, pero estoy seguro de que disfrutaré de lo que decida hacer.

Iñaki Carrasco González

Poeta y escritor, periodista por imperativo moral. Ha cursado estudios de Conservación, Filología, Ingeniería y Música. Ha trabajado en prensa y radio, cuenta con varios libros publicados. Es director de entrevistas, consejero editorial y coordinador de la sección de ecología y derechos animales en DisparaMag. También colabora de cuando en cuando en la revista Yorokobu.

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