Dispara con Aida Gascón, directora de AnimaNaturalis

Martes 17 de Mayo de 2016
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Aida Gascón Activista

Quienes conocemos de cerca el activismo por la defensa de los animales y lo relacionado con las investigaciones, sabemos los enormes riesgos que implica infiltrarse allí donde ocurre el maltrato animal para documentarlo.

Aquellos que son violentos con los animales, también suelen serlo con quienes los defienden.

Aïda Gascón es directora de la organización en defensa de los animales AnimaNaturalis y hoy declara ante el juez tras ser agredida por aficionados taurinos mientras grababa un correbou en Mas de Barberans, Tarragona.

¿Quién es Aïda Gascón?

Aïda es una mujer que hace diez años decidió que su objetivo en la vida sería defender a los animales y contribuir en el avance de sus derechos. Usa todas las herramientas que estén a su alcance para ello, lo mismo monta un taller de cocina vegana para ayudar a quienes quieren cambiar a una alimentación vegetariana, que registra imágenes de festejos taurinos para luego denunciar las infracciones que puedan producirse. Aunque cree que el activismo es muy importante, especialmente aquel que utiliza los medios de comunicación masivos para influir en la sociedad y generar un debate social, desde hace años piensa que avanzar en sus derechos a través de la política y las leyes lo es aún más.

¿Cuál es la labor de AnimaNaturalis?

Nuestro principal objetivo es la divulgación de la información necesaria para ese cambio de conciencia que permita la convivencia pacífica entre los humanos y no humanos. Nuestra misión es establecer, difundir y proteger los derechos de todos los animales en España y Latinoamérica. Estos derechos son el derecho a la vida, a la libertad, a no ser torturados y a dejar de ser considerados propiedad. AnimaNaturalis trabaja a través de la investigación, la denuncia pública de prácticas que vulneran derechos básicos de los demás animales y la promoción de acuerdos y alternativas para una convivencia más respetuosa entre los humanos y otros animales.

Hace poco has aparecido en los medios por ser víctima de una agresión durante unos correbous en Mas de Barberans, Tarragona. ¿Por qué fuisteis allí?

Porque aunque en Catalunya existe una ley que regula las fiestas tradicionales con toros, en la práctica nadie se está ocupando de vigilar que esta se cumpla. Y cuando no se cumple, nadie está teniendo el valor de denunciar las malas prácticas o las infracciones de la ley. Desde que en Catalunya se prohibieron las corridas de toros en 2010, decidimos que nuestra campaña por la abolición de la tauromaquia iba a centrarse en abolir otros festejos populares con toros en Cataluña. Dichos festejos, al no haber muerte pública de los animales, fueron considerados por la clase política como prácticas en las que no había maltrato. Por este motivo y porque no contábamos con una sociedad informada y sensibilizada que rechazara estos espectáculos, se legisló solamente para regularlos, no para prohibirlos.

En el vídeo difundido vemos cómo varias personas se abalanzan sobre vosotras y os agreden a la vez que intentan quitaros las cámaras, ¿cómo se desencadenó todo? ¿Y qué ocurrió después?

Todo empezó al entrar a la plaza. Creemos que quienes nos agredieron ya sabían que íbamos a grabar en ese pueblo aquel día. El ayuntamiento habían sido informados previamente, y creemos que esa información se filtró a las peñas taurinas. Al entrar a la plaza parecía como si nos estuvieran esperando. El hombre que minutos después nos agredió violentamente, empezó a increparnos nada más poner el pie dentro de la plaza y empezar a subir las escaleras de las gradas. Tomamos posición en las gradas, nos sentamos, y a los pocos minutos salió la primera vaquilla. Sacamos nuestras cámaras y empezamos a grabar lo que sucedía en la arena. No habían pasado ni cinco minutos cuando una señora de unos 50 años de edad subió las escaleras y vino a sentarse precisamente al lado de mi compañera Yasmina. Enseguida empezó a tratar de tapar el objetivo de la cámara con su mano, a darle manotazos para impedir que siguiera grabando, e incluso a tratar de arrebatarle la cámara con violencia y agresiones físicas. Mi compañera Yasmina solo trató de evitar que le sustrajera la cámara. Y yo me limité a grabar con mi cámara de vídeo la escena. Pensé que si quedaba todo grabado luego podríamos denunciar. Enseguida subió por las escaleras un hombre bastante corpulento, también de unos 50 años de edad. Era su pareja, tal como supimos más tarde por los medios de comunicación. Vino directamente hacia nosotras para quitarnos las cámaras. Al ver que no lo lograba empezó a darnos golpes y a mí me agarró del pelo, zarandeándome violentamente de la cabeza, tratando de arrastrarme escaleras abajo. Más gente se unió a ellos, y un chaval saltó desde la arena hasta las gradas y también fue directo hacia las cámaras. Al final lo lograron, nos arrebataron las cámaras y el chaval, de unos 19 años de edad, lanzó contra el suelo y desde las gradas una de nuestras cámaras. La gente aplaudió y vitoreó el logro. Nosotras no dejamos de recibir patadas y golpes en la cabeza, en el pecho y en la cara. Gritamos para que alguien hiciera algo, pero no solamente nadie hizo nada sino que además asistían a la escena con absoluta tranquilidad. Todo fue muy rápido, apenas la agresión duró un minuto pero para nosotras fue una eternidad. Afortunadamente enseguida aparecieron los Mossos d´Esquadra y lograron detener las agresiones. Nos escoltaron a nuestros coches para salir cuanto antes del pueblo, y de ahí nos fuimos directas a la comisaría a denunciar los hechos. Estábamos un poco en estado de shock. No esperábamos una agresión tan brutal. Me sentí muy impotente porque lo que estábamos haciendo es completamente legal, pero por unos momentos sentí que en ese pueblo no había ley, y me eché a llorar al darme cuenta que nos habían arrebatado las cámaras y con ellas, las únicas pruebas de lo sucedido.

¿Os había pasado esto antes? ¿Qué clase de medidas de protección teníais en este caso?

Lo que sucedió en Mas de Barberans no fue un caso aislado. Dos semanas antes vivimos algo similar en una población cercana, Aldover, aunque no nos llegaron a agredir tan violentamente ni nos quitaron las cámaras porque unos vecinos del pueblo nos ayudaron a meternos dentro de la ambulancia, desde donde pudimos llamar a la policía y esperar a que llegara. También en 2012 sufrimos violencia física en dos pueblos más de las Terres de l´Ebre (Alcanar y Ulldecona) y también nos rompieron nuestras cámaras. En 2015 pudimos presenciar en l´Ampolla cómo el público asistente en la plaza echó literalmente a patadas a unos reporteros con cámaras de TV de La Sexta. Durante 2015 nosotras alcanzamos a grabar pocas imágenes, porque el ambiente hostil, los insultos y las amenazas continuas nos lo pudieron muy difícil. Desde el año pasado lo que hacemos es repartirnos por la plaza o por las calles, ir siempre con cámaras de vídeo por si agreden a alguna de nuestras activistas, al menos poder luego denunciar con pruebas. Otra medida de seguridad es ir siempre mujeres. No acostumbramos a ir con chicos porque la mentalidad machista habitual en taurinos haría que tuvieran menos reparos en agredir físicamente a activistas del sexo masculino.

También acostumbramos a avisar al Ayuntamiento y a los Mossos d'Esquadra para que pongan medidas suficientes de protección cuando vamos a grabar.

¿Alguna de las personas presentes trataron de mediar o evitar la agresión?

Solamente los miembros de la comisión de fiestas del Ayuntamiento trataron de poner orden, pero sin éxito. No están capacitados para responder ante este tipo de episodios de violencia. Todos los demás se quedaron sin hacer nada o incluso muchos se pusieron a aplaudir, sobre todo cuando uno de los agresores nos consiguió arrebatar la cámara, y la lanzó contra el suelo haciéndola pedazos. Todos aplaudieron la hazaña.

¿Qué respuesta habéis recibido por parte de las FFSS y de la judicatura?

No nos podemos quejar, la verdad es que en Mas de Barberans los Mossos d'Esquadra llegaron casi al momento y lograron evitar que las agresiones fueran a más. Además consiguieron recuperar una de las dos cámaras y nos la entregaron al cabo de uno días. Al día siguiente de los hechos fueron a detener a los 4 agresores para llevarlos a comisaría a declarar, y desde entonces todo ha ido muy rápido, están haciendo un excelente trabajo. En breve tenemos ya la citación ante el juez en los juzgados de Amposta, este martes 19 de mayo. Y la semana siguiente irán a declarar las compañeras que fueron testigo y pudieron grabar esas imágenes.

¿Este tipo de incidentes condicionan de algún modo vuestro activismo?

Lo único que nos condicionan es a mejorar, a poner mejores medidas de seguridad y protección para nuestro equipo de investigaciones taurinas. Llevamos 5 años realizando esta función fiscalizadora en los festejos con toros, y con el tiempo y la experiencia hemos ido puliendo nuestros protocolos, conociendo mejor el terreno e invirtiendo en mejores equipos de grabación. Lo que sucedió en Mas de Barberans ni lo esperábamos ni lo teníamos planeado, pero ha sido un suceso que ha generado un gran debate político, mediático y ciudadano, y eso es muy bueno. Hemos recibido muchísimos apoyos y eso nos anima a seguir con más intensidad que nunca esta campaña.