Compasión por los animales bajo la ocupación

Martes 08 de Noviembre de 2016
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Compasión por los animales bajo la ocupación

Querían romper el círculo de violencia en el que se encontraban los niños en Palestina y acabaron formando la única ONG del país que defiende los derechos de los animales.

Palestinian Animal League (PAL) es una organización de ánimo de lucro que hace algo que podría ser impensable para muchos. Sometidos a la presión del gobierno israelí, sortean los obstáculos de su día a día para ayudar a otros que todavía necesitan más ayuda que los propios palestinos: los animales. Perros, gatos y burros en su mayoría que sufren el hambre, la explotación, la falta de atención veterinaria y la violencia. Una violencia que viene de un lado y de otro, e incluso muchas veces por parte de los niños. Precisamente este es el inicio de PAL.

Un grupo de voluntarios ven como la situación insostenible de ocupación a la que Israel somete a los territorios palestinos como Cisjordania acaba provocando menores violentos. “La frustración con la situación lleva que se sientan débiles y esa sensación hace que acaben recurriendo a la violencia como la solución a sus problemas, no como el problema de sus vidas”, explica para DISPARA MAG Lyz Tyson, responsable de relaciones internacionales de PAL. Ella, que lleva trabajando doce años por el bienestar animal, se involucró en el proyecto al poco de nacer, aunque nos explica que sus inicios eran otros y no estaban centrados en los derechos animales. “En 2007 empezaron a hacer las primeras actividades, pero en ese momento no pensaron que eran activistas animalistas. Ellos querían ayudar a los niños de dirigir su rabia y enfado a los canales positivos para romper el ciclo de violencia en el que estaban atrapados. Empezaron de enseñar a los niños la importancia de proteger a los animales, como forma respeto y manera de responder de otra forma a la violencia que habían sufrido. El objetivo era transformar la violencia en compasión, una sencilla premisa que sembró la semilla que ha seguido creciendo hasta hoy”.

Compasión por los animales bajo la ocupación

Lazos de solidaridad con España

Liz se encuentra estos día en España hablando de PAL gracias, entre otras cosas, a la compasión y a una ola de solidaridad que el trabajo de esta organización palestina ha despertado en España. Charlas y eventos solidarios promovidos por activistas por los derechos animales, que no se mantienen ajenos a la situación que viven en Palestina. “Conocí la labor que hacía PAL gracias a una entrevista al director general en el blog animalista El Caballo de Nietzsche. En ese momento me pareció muy importante que la gente viera este tipo de acciones, y no solamente la que quiere reflejar los islamófobos”, comenta Fran Fernández, que después de acudir a Cisjordania a conocer de cerca a los voluntarios de PAL se ha encargado de movilizar al movimiento animalista para ayudarles. Donostia, Madrid, Gijón, Valencia, Vigo… decenas de personas se han involucrado en la preparación de estos actos.

Pero como reconoce la propia Liz, “yo me considero como “aliada” de PAL pero el duro trabajo de verdad se hace el equipo Palestina”. Allí esterilizan, rescatan, curan a decenas de perros callejeros que sobreviven como pueden en territorio palestino. Un trabajo que hacen con ayuda de la Universidad de Tulkarem, donde pueden intervenir a los perros y donde se recuperan de las operaciones. Además, tienen un programa enfocado a mejorar el bienestar de los equinos. A falta de gasolina y por el bloqueo israelí, los palestinos usan a los caballos y los burros como mano de obra. Condiciones muy dura que les pasa factura y dónde PAL actúa para que las personas vean el sufrimiento que ciertos trabajos provocan a los animales. Por eso, uno de los siguientes pasos que dieron y con ayuda de Liz fue la promoción de leyes y normas que protejan a los animales. “Nuestra misión es de capacitar a los ciudadanos palestinos, y en particular a los jóvenes, para que comprendan y, posteriormente, asuman la responsabilidad del tratamiento humanitario, responsable y amable de los animales y del medio ambiente en general”.

La opción vegana, en la agenda de PAL

Poco a poco lo que venía siendo una preocupación por los menores, se convirtió en un activismo por rescatar a los animales de la violencia que tan habitualmente se encuentra en lugares en guerra como Palestina. Por eso, el siguiente paso fue pensar para qué se usan a los animales y si era realmente necesario. Y el foco se pudo en la alimentación. “La verdad es que la dieta Palestina tradicional siempre fue casi totalmente vegana”, explican desde PAL. Liz recuerda que fue Naciones Unidas con su programa de ayuda después de la ocupación quien introduce la carne procesada en los paquetes alimentarios. Un producto animal enlatado que fue sustituyendo a la proteína vegetal que los agricultores palestinos siempre había obtenido de sus cultivos. Unos cultivos arrasados en el ‘Nakba’, al ser expulsado de su tierra por Israel. Por eso, recuperar esa dieta, “no solamente es por los animales si no que es muy importante para recuperar la soberanía sobre sus propias tradiciones”, explica la responsable de la ONG.

Por eso no es de extrañar que allí llevar una dieta 100% vegetariana sea algo más normalizado que en Europa. “Hemos abierto la primera cafetería vegana en Palestina en estas semanas y Todos los días está llena de gente. Tenemos mucha esperanza que el movimiento vegano avance en Palestina”, comentan.

Compasión por los animales bajo la ocupación

Activismo aquí y allí

La prueba viviente es Fran Fernández que, como activista vegano, comenta que no tuvo ningún problema para alimentarse en Oriente Medio. Además, destaca, que la forma de hablar sobre el tema tiene reacciones muy diferentes que en países como Europa o Reino Unido. “Allí he tenido discusiones sobre especismo con gente que no reconoce los derechos a los animales y allí no se ponen tan a la defensiva, escuchan. Incluso cuando les plantean que ellos deberían entenderlo mejor que nadie cómo se sienten los animales al ser explotados o discriminados y nunca se ofenden. Aquí cuando comparas la vida de un animal con la de un ser humano se echa las manos a la cabeza”.

En la misma línea se mueve la responsable de relaciones internacionales de PAL. “Lo que me ha llamado la atención cuando comparando el movimiento en Palestina con Inglaterra es que, en mi país, las teorías acerca de interseccionalidad y sobre cómo se interactúa con los sistemas de opresión son conocidas, pero relativamente nuevo en términos de ponerlas en práctica”. En cambio, “PAL ha trabajado en una forma muy intersectional desde principio y el equipo tiene muy, muy claro que los derechos animales y los derechos humanos no son dos asuntos distintos, pero dos partes de la misma estructura de control y opresión que debe ser confrontado al mismo tiempo”.

Aportar un granito de arena

Un trabajo bien hecho que muchas personas quieren apoyar. Fran nos recuerda que PAL solicita ayuda económica, ya que las dificultades que pone Israel para los envíos hacen inviable esta vía. “Hace poco se mandaron jaulas para atrapar a los perros callejeros desde Reino Unido. Además del coste de los materiales y lo caro del transporte, las autoridades israelíes impusieron un pago de 2.000 libras una vez que estaba todo en Palestina sí la ONG quería recuperarlo”.

Por eso animan a donar, pero también a difundir sus proyectos, sus logros y los esfuerzos que hacen por los animales. “Se puede -apunta Liz- conectar con nosotros en la página web de PAL y por medio de las redes sociales en línea. Compartir nuestras historias para que nuestra familia pueden seguir creciendo. Apúntate con un grupo local de BDS o solidaridad palestina, porque los esfuerzos que se hacen para proteger los derechos de la gente palestina también sirve para apoyar a los animales y al ambiente. Si tienes algún tiempo libre, se puede contactarnos a ver cuáles oportunidades de voluntario hay en su localidad”.

Todos los eventos en solidaridad con PAL

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