6849 Toros de la Vega se celebran cada día cerca de tu casa

Jueves 17 de Septiembre de 2015
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El pasado sábado 12 de septiembre PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal) convocaba en Madrid una manifestación en contra del torneo del Toro de la Vega.

No creo que a estas alturas sea necesario explicar en qué consiste dicho "torneo" ni cuáles son los argumentos a favor o en contra de la celebración del mismo. Sin embargo, sí creo necesario reflexionar sobre cómo y por qué este festejo taurino en particular se ha convertido en símbolo y referente de la lucha contra el maltrato animal en la España del siglo XXI.

Resulta curioso que en esta España del siglo XXI sean miembros de partidos progresistas los que desde el ayuntamiento de Tordesillas, promuevan, alienten y jaleen este suceso sangriento y descorazonador. PSOE, PP e IU se encuentran en absoluto acuerdo en cuanto a la defensa y celebración del "torneo" Y sin embargo a mí me resulta más curioso un dato histórico y a la vez reciente. El alanceo del toro estuvo prohibido entre los años 1966 y 1970 debido a la campaña en favor de la erradicación del festejo que encabezó Carlos Arcos y Cuadra, por entonces ministro plenipotenciario y jefe de información del Ministerio de Asuntos Exteriores del régimen franquista.

Es difícil encontrar a alguien, fuera de Tordesillas y de círculos cerrilmente taurinos, que defienda abiertamente y en público la celebración de este cruento festejo. Es difícil incluso encontrar aficionados a la tauromaquia que lo defiendan. El propio Arturo Pérez-Reverte, aficionado a los toros por imperativo español, publicó el martes pasado, día del "torneo", un tweet en el que literalmente deseaba "un buen pitón de gloria incrustado en el ojete" a los lanceros de Tordesillas.

No puedo negar que al leer ese tweet me sentí un poco más amigo de Arturo. A pesar de que Arturo sigue siendo el mismo aficionado y defensor de la tauromaquia y el mismo exponente de cierta cerrilidad carpetovetónica que era antes de darle al botón azul de twittear; e incluso después. Por una parte el Toro de la Vega (o más concretamente, estar en contra del "torneo") se han convertido durante unos días en un símbolo pop, en un trending topic mundial, del mismo modo que recientemente lo fueron las imágenes con filtro arcoíris de facebook o el rótulo de "Je suis Charlie" Y esto es un hecho curioso y singular. Sobre todo porque muchos de los que defienden la abolición de un festejo tan sangriento y cruel como el "torneo" justifican (de forma más o menos expresa o tácita) la existencia de los mataderos en los que, obviamente, también se mata. Se mata de forma anónima y privada, se mata a espaldas del público y de las cámaras de televisión, pero en definitiva, se mata a seres vivos que, al igual que Rompesuelas o Vulcano o Platanito, sienten y sufren.

Puede ser este un argumento sujeto a debate. Puede. Pero, personalmente, creo que hay cosas que no se pueden debatir. 28 millones de cerdos, 2,5 millones de vacas y 700 millones de aves mueren cada año solo en nuestro país dentro de los mataderos. Por otra parte, también solo en nuestro país se celebran unos 12.000 festejos taurinos en los que son ejecutados alrededor de 70.000 toros, vaquillas y becerros.

Es innegable la brutalidad del torneo de Tordesillas. Es innegable que existe un sentimiento generalizado que pide su abolición. Pero como dice Laura Duarte (PACMA) este es solo uno de los festejos de los miles y miles que se celebran a lo largo y ancho de la Península. Y estos son solo una parte de los que se celebran en otras latitudes. Y estos otros representan solo una parte del maltrato y el sufrimiento al que sometemos a los demás animales. Por tanto, sí, acabemos con el "torneo" de Tordesillas, pero que solo sea el primer paso para convertirnos en un país mejor, más justo y más empático con el resto de seres vivos con los que convivimos, independientemente de cuál sea la especie a la que pertenezcan.