Mariano, vas to flexi

Lunes 28 de Diciembre de 2015
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Mariano Rajoy - Thug Life
Mariano Rajoy - Thug Life

El futuro es de los osados, y un poco también de los inconscientes. Así concluía mi último artículo para Dispara sobre el resultado de las pasadas elecciones generales. Poco después de terminar de redactar ese artículo, Mariano Rajoy proponía al PSOE un arreglo. "Le haré una oferta que no podrá rechazar". Se imaginaba Mariano a sí mismo como una especie de omnipotente Vito Corleone ante un pusilánime líder de la "antes-llamada-oposición", que haría cualquier cosa con tal de arañar unas migajas del poder que acariciaron sus antepasados políticos. Y le tendía la presidencia del Congreso con gesto displicente a un tembloroso Pedro Sánchez.

Pero ni Mariano es Don Vito ni esto es una novela de Mario Puzo. Por más que Albert Rivera hace unos meses dijese que el Partido Popular era una banda organizada. La realidad a la que se enfrenta Mariano es algo más barriobajera y más swag. Estos días no sólo en las sedes de los partidos y en La Moncloa deben correr las puñaladas, los mensajes al beeper al más puro estilo The Wire, sino que además -también muy a lo The Wire- debe haber cadáveres que esconder en los sótanos de los projects y hay redadas de la policía cuando menos se lo esperan. Un momento… eso último ya pasaba antes de las elecciones.

Entonces, Mariano, no, no eres el tipo de matón frío y elegante. Tampoco tus adversarios son flojos y enclenques muchachuelos recién aterrizados desde la Sicilia rural a los que puedas asustar con facilidad. Y esa es una de las claves de este enfrentamiento. Tus adversarios no solo son más jóvenes y tienen mejor percha que tú, sino que además están mucho mejor preparados.

Así que imagino a Mariano en alguna sala del Palacio de La Moncloa, cabizbajo y cariacontecido tras la noche electoral. Pensando "¿qué es lo que he podido hacer mal para que ahora me encuentre con este pastel?". Entonces alguno de sus asesores o asesoras, quizá incluso algún miembro de su gabinete o la propia Soraya entran en la habitación. Le ven, le observan con compasión y tienen una idea brillante. "Mariano, no podemos rejuvenecerte. No podemos aumentar tu carisma, pero te podemos dar swag". Y acto seguido le tienden un IPhone (rosa si es el de Soraya) en el que suenan Pxxr Gvng, Jarfighter, Pimp Flaco, El Coleta… Así Mariano, un par de días después, renovado con sus gafas de sol y su chándal, le manda un whatsapp a Pedro mientras se bebe un Monster. Le da a enviar y se sonríe a sí mismo mientras guarda su Samsung con cuidado en la riñonera.

Pedro Sánchez ni tiene swag ni lo ha conocido. No sabe de eso y de barriobajerismo mucho más de lo que le ha enseñado su colega Susana Díaz. Qué, por cierto, está últimamente un poco rebelde. Lo bien que les vendría escuchar el "Tate Quieto" de Kinder Malo a los dos.

El caso es que Pedro es de otra pasta. Está más cerca de la clase de gente que vi el otro día en el acto de noche electoral en la sede de Ciudadanos. Esa clase de malos bien vestidos, elegantes y sobrios que podrían ser enemigos de Superman. La clase de malos que llevan gafas de concha y diseño nórdico, que son todo amabilidad y buenas formas, pero que cuando sales por la puerta llaman a un machaca serbocroata para decirle que te arranque la cabeza.

Así que Pedro, que también tiene un poco de héroe loser como Clark Kent, se viene arriba y le dice a Mariano (el anti villano de Superman) que de eso nada, "que se peine". Que no hay acuerdo que valga. Que él está ahí para defender a sus electores y electoras como si fueran sus primos y sus primas. Así que se marcha haciendo aspavientos con los brazos en plan gangsta y dándose golpes en el pecho. Y se abandona la habitación dando un portazo. Uno flojo, pero portazo al fin y al cabo. Y es que del mismo modo que nadie se creería a Pedro Sánchez con cuatro kilos de oro pa ir a comprar el pan , nadie se cree a Pxxr Gvng. Y por descontado nadie se cree el portazo de Pedro, y si no al tiempo.

Por otro lado Pablo Iglesias y Albert Rivera han quedao con Mariano hoy lunes por la mañana. La realidad es que la transformación de Mariano es tan bluf como lo ha sido el fenómeno trap. Así que nadie espera ningún revés de Mariano de aquí al lunes. Aunque , cuidao!!! Los chavs tienen este tipo de cosas ¿Quién sabe si hoy Mariano se levanta to loco y le ofrece a Iglesias una reforma constitucional y el derecho a decidir? ¿Y si además Albert se les suma y comparte con ellos sus calles y sus negocios? Molaría ver a los tres negros vigilando sus esquinas subidos en un Hummer, con el equipo a tope y la gorra para atrás. Cosas más raras se han visto en las calles… y en el trap.

Parece que aquí todos quieren echar a andar la legislatura como sea. Salvo Podemos. Albert Rivera ofrecía, mientras Sánchez y Mariano tenían su infructuosa reunión, un pacto a tres entre los dos primeros y él. Sí, digo bien, y él. Alguien debería pedirles a los Pxxr Gvng que escribiesen un tema en el que explicasen que tener el voto del 28,66% del censo implica que el 71,34% restante o no te ha votado o ha votado a otro. A ver si así Mariano se entera, que va muy flexi últimamente. Porque lo de Albert lo entendemos todos aunque no esté bien decirlo. Bendita ley del silencio.

Las próximas semanas se plantean calientes en las calles. Pero recordad una cosa: incluso en The Wire, al final gana los buenos y mueren los malos. Es lo que tiene la ficción y el trap, son igual de previsibles.

Iñaki Carrasco González

Poeta y escritor, periodista por imperativo moral. Ha cursado estudios de Conservación, Filología, Ingeniería y Música. Ha trabajado en prensa y radio, cuenta con varios libros publicados. Es director de entrevistas, consejero editorial y coordinador de la sección de ecología y derechos animales en DisparaMag. También colabora de cuando en cuando en la revista Yorokobu.

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