La Universidad de Cifuentes

Miércoles 26 de Abril de 2017
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DossierUniversidad

La conocida como ley Cifuentes de Universidades pone en riesgo la autonomía universitaria. Esta autonomía resulta un fundamental para preservar la independencia de la institución universitaria, ya que evita que los poderes políticos puedan intervenir en la definición de los planes de estudio, la elaboración de los presupuestos y la gestión de los recursos universitarios. La injerencia de esos poderes políticos en lo académico supondría no sólo un ataque contra las universidades madrileñas sino la vulneración de un principio constitucional, ya que la autonomía universitaria queda consagrada en la propia Constitución Española.

Actualmente, las universidades madrileñas están regidas por la LOMLOU, la cual modificaba algunos puntos de la LOU, ambas de ámbito estatal. Al estar descentralizadas las competencias de educación y, en este caso, ser responsabilidad de la Comunidad de Madrid, el gobierno de Cristina Cifuentes ha elaborado un anteproyecto de ley propio. La Ley del Espacio Madrileño de Educación Superior (LEMES), conocida ya como la Ley Cifuentes de Universidades será presentada en la Asamblea de Madrid el próximo mes de mayo.

El propio texto de esta nueva ley marca objetivos con los que nadie podría mostrarse en desacuerdo. Plantea, por ejemplo, que su puesta en marcha es necesaria para “delimitar el Espacio Madrileño de Educación Superior” y acercarlo a la legislación estatal y al Espacio Europeo de Educación Superior. No obstante parece cuestionable que sea necesaria la redacción de una nueva ley para cumplir con unos objetivos sobre los que ya existía consenso previo entre la comunidad universitaria, tales como:

- “El fomento de la libertad, la igualdad, la integración, el pluralismo y la tolerancia, el rechazo a toda discriminación odiosa y el cultivo de valores cívicos”. Este tema ya ha sido desarrollado en la reglamentación interna de las propias universidades. Se está avanzando en la creación de unidades dentro de ellas que trabajan para que se cumpla con este principio (unidades por la igualdad de género, de identidad sexual, de integración para personas con discapacidad…) y se puede exigir que cumplan una serie de requisitos o que cuenten con determinados protocolos, como el protocolo de acoso. Además, existe una figura llamada “el defensor del universitario” que tiene capacidad para denunciar, de forma efectiva, comportamientos que vayan en contra de este principio.

- “El fomento de las mejores prácticas académicas y la protección de los derechos e intereses de los estudiantes y titulados universitarios”. La solución a este problema pasa por exigir a todas aquellas organizaciones que oferten prácticas, que éstas sean realmente formativas y tutorizadas, así como remuneradas. De este modo se garantizaría que los becarios desarrollen tareas adecuadas a su formación y desarrollo profesional, impidiendo a las empresas que se aprovechen de esta figura perpetuando la situación de precariedad laboral entre los jóvenes. Pero este cambio no debería abordarse en una ley universitaria, sino en una ley destinada a empresas e instituciones.

- “El fomento del pensamiento crítico”. Este principio debería ir asociado al propio significado de la palabra universidad. Sin embargo pierde efectividad si se limita la toma de decisiones dentro de la universidad así como la participación en los debates relevantes para su funcionamiento. Si la Comunidad de Madrid interviene en cuestiones como la elaboración de los planes de estudio o la elección de los máximos representantes de las universidades, pone en riesgo este principio. Del mismo modo, está impidiendo el desarrollo de debates entre las personas que mejor conocen la realidad universitaria, y es precisamente este debate la mejor vía para fomentar el pensamiento crítico.

Este anteproyecto de ley no nos resulta sorprendente ni novedoso, puesto que sigue las directrices marcadas por la Estrategia de Universidad 2015, en el marco de la estrategia conocida como Europa 2020, que aborda de la misma manera la gobernanza, la empleabilidad, la internacionalización o la excelencia. Sin embargo, echamos de menos un marco real de financiación suficiente para alcanzar el modelo de universidad que la Comunidad de Madrid dice perseguir. Los estudiantes llevamos años cuestionando los datos publicados sobre los precios de las universidades contabilizados dentro de CANOA (sistema de contabilidad aplicado a las instituciones públicas). Sin embargo, este anteproyecto ni refleja ni plantea ningún cambio ni ninguna política orientada hacia una reducción o racionalización de los precios de las tasas universitarias que, por ejemplo, se podrían ajustar a la renta de los estudiantes o de su unidad familiar.

Como señalábamos al principio, la presente ley no sólo no preserva el marco común de legislación española sino que vulnera el principio constitucional de “autonomía universitaria” a través de una clara estrategia de chantaje: tras la excusa de fomentar la innovación, el gobierno de la comunidad impone una serie de objetivos a las universidades públicas para acceder a una mayor financiación. Así las transformaciones en los planes de estudios universitarios no obedecen a objetivos sociales y académicos, sino a intereses políticos y mercantiles.

En conclusión, la Ley Cifuentes no sólo no es innovadora, sino que no ataja el mayor problema que padecen nuestras universidades. Además aleja las decisiones de los espacios que mejor conocen la realidad universitaria. Por ello, parece necesario emprender un debate dentro de la comunidad universitaria, que fomente el espíritu crítico y nos permita elaborar una planificación para realmente mejorar la realidad de las universidades públicas que, pese a no tener el apoyo suficiente por parte de la comunidad, siguen siendo referente mundial en numerosas disciplinas.

Carmen Romero

Presidenta de la Delegación Central de estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid

Comentarios

Es difícil decir más tonterias en menos espacio... Cuando se habla de "buenas practicas" se habla de "cómo se hacen las cosas" no de prácticas en empresas. ¿Tu eres la que sabe de universidades entre los alumnos? Pues estams buenos. Por favor, quítate el velo ideológico y deja de hacer propaganda, que no se lo merecen a quienes representas.

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