La dimisión de Moix, tarde y mal

Viernes 02 de Junio de 2017
Comparte y dispara Facebook Twitter
Moix
EP 2014

La dimisión de Manuel Moix como Fiscal Jefe Anticorrupción parece haber contentado a la mayor parte de la opinión pública, a la oposición y a la judicatura. Sin embargo su baja oculta un problema más grave y profundo: el estado de derecho sigue herido de muerte.

En los apenas tres meses que Moix ha permanecido al frente de la Fiscalía Anticorrupción no han dejado de sucederse escándalos e intromisiones que hacen sospechar que se ha comprometido el principio de separación de poderes. Aunque finalmente su renuncia haya sido consecuencia de su participación en una sociedad offshore con sede en Panamá, casi desde su nombramiento hubo motivos suficientes - y probablemente más graves- para que abandonase el cargo.

Sin embargo, si algo se le puede agradecer durante su corta carrera al frente de la Fiscalía Anticorrupción, ha sido su capacidad para poner de acuerdo y en su contra a todas las asociaciones de fiscales, conservadoras y progresistas; a los grupos parlamentarios de todo signo e incluso a la opinión pública. Quizá su paso por la jefatura anticorrupción haya sido solo una herramienta del presidente del gobierno o del propio ministro de justicia para acabar con la tan traída "Guerra de Fiscales". De otro modo no se explica que Manuel Moix no presentase su dimisión o fuera relevado por sus superiores en alguna de estas ocasiones:

Moix
EFE

El relevo del 3%

Nada más tomar posesión de su cargo el pasado mes de febrero, Manuel Moix, anuncia que traslada el procedimiento sobre el Caso 3% a la Fiscalía de Cataluña. En principio Moix justifica la decisión en base a "argumentos operativos y prácticos". En sus propias palabras se trataba de "optimizar de la mejor manera los recursos que tenemos y repartir de forma equitativa el trabajo. Teniendo fiscales en los territorios, me parece razonable que esos fiscales delegados lleven los asuntos de su territorio". Sin embargo resulta cuestionable que un procedimiento que afecta a la propia estructura política del gobierno de Cataluña sea trasladado a la fiscalía catalana. No porque exista ninguna duda sobre la independencia del poder judicial en la comunidad. No obstante el traslado se produce precisamente cuando el gobierno central trata de acercarse a los nacionalista catalanes, entre otros motivos, porque les necesitaba para aprobar los presupuestos generales en el parlamento.

El 'caso Lezo'

Las escuchas del caso Lezo revelaron que el ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ahora en prisión, deseaba que Moix ocupara este cargo: "Vamos a ver, yo creo que a ver si podemos colocar el tema del fiscal anticorrupción ¿sabes? Y... yo creo que va a ser él. Si sale es cojonudo. Se llama Moix, es un tío... serio y bueno". No es de extrañar, puesto que ambos eran viejos conocidos. En 2009, cuando Moix era Fiscal superior de Madrid, había archivado una denuncia contra Ignacio González por la adjudicación del campo de Golf del Canal. Este fue adjudicado a una empresa en la que participaba el hermano de González y si Moix hubiera emprendido las diligencias pertinentes antes de archivar el caso, se habría destapado el escándalo de corrupción. Ignacio González no estaba equivocado al pensar que Moix podría ayudarle al frente de Anticorrupción, ya que desde su llegada obstaculizó la investigación y los registros solicitados en el marco de la operación Lezo, a pesar del desacuerdo con el resto de fiscales.

Un tío... serio y bueno

Las constantes intromisiones de Moix en casos sensibles, tratando de proteger a imputados del PP en casos de corrupción, produjeron malestar en la Fiscalía Anticorrupción. Tampoco ayudaba el hecho de que nombramiento de Moix fuera cuestionado por motivos técnicos, ya que nunca había formado parte de la plantilla de Anticorrupción, y políticos, dada su cercanía con el gobierno. Las tensiones con el resto de fiscales de Anticorrupción llevaron incluso a que algunos amenazaran con abandonar el procedimiento al oponerse Moix a los registros relacionados con González y otros implicados en el Caso Lezo. Veían en Moix una herramienta del ejecutivo para controlar los casos de corrupción relacionados con el PP. El fiscal jefe de Anticorrupción fue más allá para obstaculizar la investigación, llegando a plantear la necesidad de contar con medidas que permitieran sancionar a los medios que publicasen filtraciones de los sumarios secretos.

Reprobación por parte del Congreso

El ex Fiscal Jefe Anticorrupción no solo consiguió el rechazo unánime de los fiscales. El pasado 15 de mayo el Congreso de los diputados reproprobó, a Manuel Moix, junto con el Fiscal General del Estado José Manuel Maza y el Ministro de Justicia, Rafael Catalá. La reprobación, presentada por el PSOE, fue apoyada por todos los grupos del arco parlamentario excepto el Partido Popular. Esta moción buscaba ejercer presión sobre el gobierno, pero al no tratarse de una iniciativa vinculante para el ejecutivo, Catalá, Moix y Maza pudieron continuar en sus cargos.

Moix

Sociedad offshore en Panamá

Moix resistía al frente de la Fiscalía Anticorrupción, a pesar de que afirmaba “no tener ningún apego al cargo”. Finalmente, el motivo que ha provocado su renuncia ha sido el hecho de que desde 2012 posee el 25% de una sociedad patrimonial offshore afincada en Panamá, bajo la cual se camuflaba la propiedad de un chalet en Collado Villaba que habría heredado de su padre. Sin embargo, el Fiscal General del Estado, José Manuel Maza no ha dejado de defender la honorabilidad de Moix y ha alegado que "no ha existido en su comportamiento ningún tipo de irregularidad ni ilegalidad".

Si bien no se puede negar la relevancia de este hecho, a lo largo de los apenas tres meses que ha estado al frente de Anticorrupción se han conocido informaciones de mucha más gravedad sobre la constante intromisión de Moix en el trabajo de la fiscalía. Sus esfuerzos por obstaculizar y controlar a la fiscalía con el fin de proteger a miembros del PP implicados en casos de corrupción, han podido comprometer la independencia de la fiscalía y la separación de poderes, principio indispensable para el funcionamiento del Estado de Derecho.

Iñaki Carrasco González

Poeta y escritor, periodista por imperativo moral. Ha cursado estudios de Conservación, Filología, Ingeniería y Música. Ha trabajado en prensa y radio, cuenta con varios libros publicados. Es director de entrevistas, consejero editorial y coordinador de la sección de ecología y derechos animales en DisparaMag. También colabora de cuando en cuando en la revista Yorokobu.

Añadir nuevo comentario