Sobre los tres monoteísmos

Jueves 07 de Mayo de 2015
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Construction de l'arche de Noé, Kaspar Memberger
Construction de l'arche de Noé, Kaspar Memberger

«Ya no sé si Noé sería maestro carpintero; yo lo soy, pero lo que sí puedo decir es que el arca aquella no era una chapuza, ni mucho menos, y que para meter allí una parejita de cada animal, lo mismo terrestre que volátil, que marino, se necesitaba toda una señora arca. Yo no le quito a Noé nada como carpintero, a cada uno lo suyo; pero si lo hubiera conocido a este señor le hubiese preguntado: ¿Qué necesidad tenía usted de meter en el arca los chinches, las cucarachas y otros insectos? ¿No hubiera sido mejor dejarlos que se ahogaran?... Se me ocurre: si las golondrinas comen moscas y, allá dentro del arca, las dos golondrinas se comieron las dos moscas, ¿de dónde vienen las que hay ahora? Y los camaleones, que se alimentaban del aire, ¿cómo vivían ahí si no había aire? [Claro que] si había aire, estaba viciado. Porque cuarenta días y cuarenta noches en un sitio cerrado y sin ventilación, con todos los animales de la tierra, habría que ver la peste... En fin, compañeros, que todo eso no es más que una filfa muy grande, y he dicho.»

Pio Baroja, Aurora Roja (pág. 195) (Cuba 1965)

Escritores ateos los ha habido y hay: Nietzche; Marx; Freud; G. Bataille; Gassendi; La Mothe; François de La Mothe Le Vayer; Cyrano de Bergerac; Montaigne; Monluc; Voltaire; Baruch; Spinoza; Cristovão Ferreira; el abate Jean Meslier (1664-1729); Holbach; J. Bentham; Stuart Mill... Pero quien irá más lejos será Ludwig Feuerbach( en La esencia del cristianismo, de 1841), para quien Dios es una ficción, una creación humana, un producto fabricado que responde a leyes particulares; concretamente de la proyección y de la hipostasis: los hombres crean a Dios en su imagen invertida. Mortales, finitos, limitados, doloridos por esas limitaciones, los humanos, trabajados por la complitud, inventan un poder dotado muy exactamente de las cualidades opuestas: con sus defectos, dados la vuelta como los dedos de un guante, fabrican cualidades ante las cuales se arrodillan y luego se prosternan. ¿Soy mortal? Dios es inmortal; ¿soy finito? Dios es infinito; ¿tengo limitaciones? Dios es ilimitado; ¿no lo sé todo? Dios es omnisciente; ¿no lo puedo todo? Dios es omnipotente; ¿no estoy dotado de la ubicuidad? Dios es omnipresente; ¿he sido creado? Dios es increado; ¿soy débil? Dios es todopoderoso; ¿estoy en la tierra? Dios está en el cielo; ¿soy imperfecto? Dios es perfecto; ¿no soy nadie? Dios lo es todo; etcétera.

Como dice Michel Onfray (en Traité d´atheologie, París 2005), «felizmente para ellos, los animales están intactos de Dios. Indemnes de religión, ignoran el incienso y la hostia, los arrodillamientos y los rezos, no se les ve en éxtasis ante los astros o los sacerdotes, no construyen catedrales ni templos; y nunca se les sorprende invocando ficciones. Y, como ironizó Spinoza, si se recreasen un Dios sería con grandes orejas para los asnos, eso sí, pero pudiendo cantar; una trompa para los elefantes, pero pudiendo volar; un aguijón para las abejas, pero pudiendo...; etcétera. Pero si Dios es mi inversión, lo que no soy, entonces la religión se torna así la práctica por excelencia de la alienación humana: supone la ruptura del hombre consigo mismo, y la creación de un mundo imaginario». Así, la religión sería, según Feuerbach, una «patología psíquica».

Ahora bien, precisamente por todo ello, «Dios ni está muerto, ni se está muriendo... Porque no es mortal. Porque una ficción no muere, una ilusión no muere nunca, un cuento para niños no se refuta... No se mata un soplo, un viento, un olor; ni se mata un sueño, una aspiración. Dios, fabricado por los mortales a su imagen hipostasiada, solo existe para hacer posible la vida cotidiana, pese al trayecto hacia la nada de cada cual. Mientras los hombres tengan que morirse, una parte de ellos no podrá soportar esa idea; e inventará subterfugios. Solo que no se asesina a un subterfugio, no se le mata. Sería más bien él el que nos mata: porque Dios mata todo lo que se resiste...: la Razón, la Inteligencia, el Espíritu Crítico... El último Dios [solo] desaparecerá con el último hombre... [Incluso] durante largo tiempo, el ateo [ha sido] una... persona que cree en un Dios vecino, extraño, heterodoxo». Y mientras exista esa primacía del supuesto libre albedrío, existirá la culpa, la preferencia voluntaria por el mal. Y, por ende, ... Dios, y el castigo por la culpa.».

Y, mientras, apología del no querer saber, ni pensar:

«Que en la supuesta era de la crucifixión, lo reprochado a Jesús no era objeto de lapidación y, además, no se crucificaba a judíos; de Jesús ninguna certidumbre histórica, ningún documento contemporáneo, ninguna prueba arqueológica, ni tumba, ni sudario, ni archivos. Solo un sepulcro inventado en el 325 por Santa Elena, madre del emperador Constantino (autoproclamado en Nicea el 13º Apóstol) y que también descubrió el Gólgota). Y las copias: María concibe virgen vía el Espíritu Santo, la mamá de Platón también (himen preservado). El arcángel Gabriel informa a María de su embarazo, Apolo en persona informa a la mamá de Platón; el hijo de José lo es de Dios, como Pitágoras que lo es... de Apolo (él lo dice). Jesús hace milagros, como Empédocles. Jesús predice, como Anaxagorio, etcétera.».

El Génesis invita a los hombres «a no querer saber, a limitarse a creer y a obedecer; a preferir la fe al conocimiento (pobre Eva, condenada por haber intentado llegar, vía la manzana, al conocimiento); a rechazar el gusto por la ciencia, y celebrar la pasión por el sometimiento y la obediencia... Y así tenemos que musulmán significa, etimológicamente, someterse a Dios y a Mahoma; o la imposibilidad de pensar y actuar en hasta el menor detalle de lo cotidiano si no se respetan las milimétricas prescripciones de la Torah. Y, común a todos los tres monoteísmos, pero particularmente en el cristianismo: odio a la inteligencia, y preferencia por la obediencia y el sometimiento; odio a la vida, más una indefectible pasiva tanatofilítica; odio a lo de aquí abajo, desvalorizado en relación con un más allá único reservorio de sentido, de verdad, de certidumbre y de beatitud; odio al cuerpo corruptible, despreciado has el más ínfimo detalle, cuando al alma eterna, inmortal y divina se le atribuyen todas las habilidades y virtudes; odio hacia la mujer, finalmente, y de sexo libre; contrapuesto: el ángel. Y todo esto se puede fácilmente conseguir... pues Dios no habla nunca directamente sino vía sus "pastores" de ovejas».

Si el judaísmo tiene la ventaja de no ser prosélito, con el cristianismo vendrá el primer totalitarismo, además expansivo, el primer Estado totalitario: «Uso de la coacción y de la coerción; persecuciones, torturas, actos de vandalismo, destrucción de bibliotecas y de lugares simbólicos (como el Árbol Sagrado de Malmö), la impunidad de los asesinatos, la omnipresencia de la propaganda, el poder absoluto del Jefe, moldeamiento de toda la sociedad con base en los principios ideológicos de los gobernantes, exterminio de la oposición, monopolio de la violencia legal y de los medios de comunicación, abolición de la frontera entre vida privada y espacio público, politización generalizada de la sociedad, destrucción del pluralismo, organización burocrática, expansionismo...» (Onfray pág. 181). Y búsqueda del chivo expiatorio, del enemigo ante el cual hay que unirse: el cristianismo perseguirá a los judíos y, luego, simultáneamente, a los musulmanes; al judaísmo, a quienes impiden vivir al pueblo judío; al islam, a los que le agredan o se resistan a su hegemonía...

Por cierto que los musulmanes tendrán buenos "maestros": Mejor pasar de puntillas sobre las cruzadas y el saqueo de Jerusalén (miles y miles de muertos, sobre todo masacrados, exterminados); en 1572, la Saint-Barthélemy significó 2.500 muertos; el saqueo de Magdeburgo en 1631, 30.000 muertos, más la represión hacia los cátaros, más las guerras de religión, más el acorralamiento del Islam, más el imperialismo religioso en las colonias, más, más, más...

Hoy nos escandalizamos, y con razón, de las atrocidades que Daesh comete en cuanto a la destrucción de vestigios de civilizaciones preislámicas, pero lo mismo podría alegarse de cómo los cristianos arrasaron mezquitas y obras de la era musulmana. Daesh mata atrozmente, ciertamente, pero es comparable a otras "hazañas" de la cristiandad. Según el historiador Denis Crouzet (de la Universidad París-IV, y autor de Au péril des guerres de religion, París 2015), «la guerra de religión constituye un diálogo con Dios: hay que demostrarle que se actúa en su favor, ...ganar la salvación exterminando [a los herejes y a aquellos tentados de unirse a ellos]. [Y así] en Francia, en Alemania, en los Países Bajos, en Inglaterra, durante los siglos XVI y XVII, el hereje es desfigurado a martillazos, porque no puede corresponder a la imagen de Dios, sino de Satanás; se le salvan los ojos, porque el diablo tiene ojos rojos; se introducen con violencia cuernos de animales en la vagina de las mujeres; para anticipar los suplicios del infierno, se cortan narices, labios, orejas; como los herejes rechazan la cuaresma, se les hace comer excrementos. Todo ello reproducido o contado en libelos que no tienen nada que envidiar a los vídeos de Daesh...» (Ver Le Monde del 20-03-2015).

Pero el Judaísmo inventó (antes que Filipo de Macedonia) la guerra total: «A los cananeos los exterminaré, dice [Ex. XXIII,23]. Para conquistar Palestina, Dios pone todos los medios. En términos polemológicos contemporáneos, digamos que inventa la Guerra Total. Abre en dos un mar -ya que estamos- y ahoga en este a todo un ejército -¡nada de a medias!-, detiene el sol para que los hebreos tengan tiempo para exterminar a sus enemigos amorreos [Jos. X, 12-14] -amor del prójimo, cuando nos domina...-, hace que lluevan piedras y ranas -un poquito de fantasía-, les manda un ejército de mosquitos y abejorros -hay que pensar en todo-, transforma el agua en sangres -un toque de poesía y de color-, provoca la peste, las úlceras y las pústulas -y la guerra bacteriológica-, a lo que añade lo que la soldadesca practica desde siempre: asesinato de todo lo que vive, mujeres, ancianos, niños, animales [Ex. XII. 12]. El afectado, el incendio, los exterminios de las poblaciones... no sus inventos recientes... A los palestinos, promete la destrucción total -la Guerra Santa según expresión terrorífica e hipermoderna del libro de Josué [VI-21]... La Torah propone la primera versión occidental de los numerosos ??? de la guerra publicados al hilo de los siglos ». (Óp.cit, pág. 215-217).

Y el Cristianismo extenderá ese horror al planeta entero (Onfray; pág. 218-219): «La historia es testigo: millones de muertos, millones, en todos los continentes, durante siglos, en el nombre de Dios, en una mano la Biblia, en la otra la espada: la Inquisición, la tortura, la cuestión; las cruzadas, las masacres, las violaciones, los pillajes, los exterminios; la trata de negros, la humillación, la explotación; la servidumbre, el comercio de hombres, de las mujeres y de los niños; los genocidios, los etnocidios de muy cristianos conquistadores ciertamente, pero también más recientemente del clero ruandés apoyando a los exterminadores hutus; la complicidad con todos los fascismos del siglo XX... Millones de muertos por el amor de Dios». ¿Dios o la bestia de la Apocalipsis? Al Dajjal en la tradición musulmana... Y con "modo de empleo": frente a la resistencia de los indios de Cuba, que se niegan a la conversión, Colón ajustará su conducta a lo estipulado en el Libro de las Profecías «un libro destinado a guiar la actuación de los creyentes para hacer frente a los que se oponen a la Voluntad Divina; de lo que derivará el exterminio de los indios caribeños». (Crouzet, óp.cit).

Seamos claros: «Los judíos practican... para su propia tierra, en una geografía limitada; los cristianos se inspiran en la totalidad del globo, porque su objetivo es la conversión el mundo. El pueblo elegido genera catástrofes en principio locales; la cristiandad universal crea, de hecho, violencias universales. Con ella, la totalidad de los continentes se torna campo de batalla». (Onfray; óp. cit, pág 227).

¿Y en cuanto al Islam? ¿Cuál es su vocación? Recuérdese, del sociólogo y economista Wilfredo Pareto, su teoría de la circulación de las elites, de cómo la historia es un cementerio de aristocracias, y, sobre todo, de cómo las elites conquistadoras, depredadoras, jóvenes, los "leones", tras hacerse con el poder, terminan aburguesándose, entrando en decadencia, incapaces de fuerza y de esos devenidos, de "Leones", "Zorros", terminan cayendo frente a nuevas elites "Leones". Hallamos, según Onfray, la actual confrontación planetaria, una dialéctica más "leones" vs "zorros". Y los leones hoy son el Islam...

¿Y cómo resistir a la tentación de lo que se ha llamado "el nacimiento de una resistencia frente a la mundialización gracias al Islam"?


A modo de meditación:

Ideologías totalitarias creadas deliberadamente. No se dice ni origen, ni cronología, ni contextualización. La Biblia es creada, dicen unos, entre el siglo XII y II a. C; otros, entre el V y el I; y otros, entre el III y el II a. C. El Nuevo Testamento: ninguno de los cuatro evangelistas conocieron personalmente a Jesús. ¿Escrito entre el año 50 d. C. y el término del siglo I?... Pero no existe ningún texto escrito conocido antes de finales del siglo II d. C. o principios del VI... Texto definitivo: en 1546, convalida como tal (en ¡1546!) el texto escrito por Jeromín, traducido en el siglo IV o V. Igualmente, el texto bíblico definitivo para los judíos se adoptará en el siglo I (a finales), el Talmud de Babilonia hacia el siglo VI... En cuanto al Islam, aún está en elaboración (Onfray óp.cit. pág. 205-206).

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