Sobre el terrorismo

Lunes 07 de Diciembre de 2015
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terrorismo

Conferencia que iba a pronunciar Jorge Verstrynge en Teherán y que no pudo pronunciar por negarse a hablar exclusivamente de terrorismo israelí.

Los extremismos son producto, sobre todo, de situaciones extremas...

Preguntado el antiguo alcalde de Londres, Ken Livingstone, sobre cómo luchar contra el terrorismo islamista, contestó: «Dejando a los musulmanes en paz». Y fue una buena contestación, habida cuenta, primero, que muchas veces se trata de un «terrorismo de represalia», de protesta (drástica, por cierto; pero también es cierto que, previamente, esos musulmanes se han sentido drásticamente agredidos). Segundo, conviene grabarse firmemente en las meninges que jamás han tenido éxito, en los países musulmanes, revoluciones dictadas desde fuera de la Umma (o comunidad islámica)...

Las definiciones de terrorismo abundan, y hay discusiones interminables sobre qué calificaciones jurídicas se han realizado hasta ahora. Obviemos, pues, lo jurídico para acercarnos al término terrorista desde el sentido común. Terrorismo lo hay cuando se utiliza el terror militar, o político, o financiero, o económico, o ideológico o cultural para obtener un cambio de actitud o de situación en el oponente... Conviene además, y esto es muy importante, distinguir entre terrorismo defensivo y terrorismo ofensivo o agresor. En el caso del terrorismo defensivo, hallamos algo parecido a la guerra asimétrica; es decir, el medio, la posibilidad, para el pobre, el débil, de defenderse...

Pero también hay terrorismo ofensivo, terrorismo del "fuerte". Así, hay muchos terrorismo ofensivos; pero se habla poco de ello en los medios de comunicación. Y, sin embargo, es imposible luchar contra el terrorismo si no se lucha, en primer lugar, contra su modalidad ofensiva... Esa misma que ha destruido al Derecho Internacional.

Entonces, si por terrorismo se consideran todas las imposiciones hechas a los pueblos, sin posibilidad, por las buenas, de resistir:

Hay terrorismo ofensivo cuando uno o varios Estados vulneran los dos principios básicos de cualquier convivencia internacional:

• el de no injerencia en los asuntos internos de otro, excepto por petición formal

• el del respeto a la soberanía y a las formas de gobierno propias de cada país...

Estos principios han sido quebrantados tras la desaparición de la URSS, y que ha dado lugar a los atropellos hacia Irán, Serbia, Libia, Afganistán, Irak, hoy Siria. También se han fomentado las subversiones internas, muy bien orquestadas por "Organizaciones no Gubernamentales", en Georgia, Ucrania, Bielorrusia, Irán, etcétera...

Terrorismo es también permitir que multinacionales especulen con el hambre: saboteando cualquier política tendente a lograr la autosuficiencia nacional en materia agrícola y ganadera. Y conseguir rentabilizar el hambre financiarizando la agricultura y la ganadería endeudando a los productores por la compra de abonos químicos y semillas de OGM; haciéndose con patentes y con la propiedad de tierras con frecuencia comunes.

Terrorismo es también imponer tu moneda propia (en este caso el dólar) para las transacciones internacionales. Un caso entre muchos, es el de los hidrocarburos. El dólar es considerado patrimonio legal del Imperio norteamericano, y ¿cuánto vale?, ¿cuál es su valor, cuando el país emite dólares sin limitación desde que el presidente Nixon suspendió unilateralmente la convertibilidad del dólar en oro en 1971? Vean estas cifras: desde 1971, el PIB de EE.UU. ha crecido 7 veces; pero la emisión de dólares, que ya no valen nada, ¡21 veces! Dólares emitidos por un país cuya deuda global asciende a 80 trillones de dólares (se escribe así: 80+18 ceros). Al menos reconocen los EE.UU. que "el dólar es mi moneda, pero tu problema"...

Terrorismo es también la guerra económica, auténtica arma de guerra. Y cuidado con la entrada de capital anglosajón en las empresas de tu país. Porque conectado con la cuestión del dólar, los acuerdos económicos y financieros en dólares le otorgan a los tribunales norteamericanos competencia legal total sobre los contratos y las empresas concernidas. Y lo mismo acontece en el caso de las patentes registradas en los EE.UU. Es decir, que hay un terrorismo del derecho norteamericano sobre los derechos de las demás naciones... Y si no pregúntenle a PSA, francesa, en relación con Irán.

Terrorismo es también el que a partir del 11-S se creara la "Terrorism and Financial Intelligence" en el Departamento de Estado norteamericano. Su presunta finalidad: luchar contra la financiación de los terroristas atacando a los bancos sospechosos; con ataques en bolsa y desestabilizaciones. Pero ese Buró sirve para "algo más". Está la sospecha de que, antes de 2007, se difundieron masivamente productos financieros tóxicos entre las colectividades e inversores europeos, con la finalidad de endeudar hasta la quiebra a países europeos.

Ahora parece que la relación entre EE.UU. e Irán mejora, pero ya verán ustedes muy pronto cómo vendrán las amenazas si no se "abre" la economía iraní; e intentarán recolonizar a Irán vía la deuda externa... que ya lo dijo el segundo presidente de los USA: "Hay dos maneras de quitarle la independencia a un país: la espada o la deuda". Por cierto, que en esa guerra económica y financiera, hay que citar esa arma que son los hidrocarburos. Así, durante la guerra ruso-georgiana de agosto de 2008, el precio del petróleo, que hasta entonces estaba por encima de 140 euros el barril, bajó repentinamente a 32 euros, para estabilizarse en 50 euros. La finalidad fue la de estrangular financieramente a Rusia, pero también a Venezuela y a Irán.

Terrorismo es también la manipulación informativa que lleva a cabo una empresa privada norteamericana que tiene la exclusiva de los vídeos de Daesh (que los vende y distribuye por todo el mundo). Grupos terroristas que viven de la publicidad. Veamos ahora las agencias. ¿Han visto ustedes la uniformidad de las noticias? 1.500 televisiones, 9.000 radios, las productoras más importantes son de seis compañías y casi todas son estadounidenses... Es guerra informativa, donde Irán es sometido a una intensa desinformación. Y podríamos extendernos también sobre la red de espionaje UK-USA (también llamada "red escalón"). O referirnos a las ONG al servicio de los intereses anglosajones. O ¿por qué se creen ustedes que Vladimir Putin las manda vigilar muy de cerca en cuanto se detectan financiaciones anglosajonas en ellas?

Es también terrorismo considerar Internet, por los EE.UU., como un espacio estratégico nacional y que cualquier restricción del mismo será tratado como una agresión a los EE.UU., aunque sea en otro país. Una red al servicio de los intereses norteamericanos. Por lo tanto, atención a Internet, Facebook, etcétera.

Terrorismo es también la facultad unilateral, pero pronto secundada por los esbirros y los cipayos, los "aliados" que, en realidad, son fieles colaboradores de los USA, de designar quiénes son terroristas y quiénes no, qué Estados son terroristas y cuáles no. ¿Verdad, Irán? Y eso lo decide el principal país terrorista del planeta.

Terrorismo es también imponer la "democracia balística" a formas políticas y/o económicas consideradas "no adecuadas". Es decir, no abiertas a los intereses geopolíticos, financieros, económicos y culturales del Imperio. Pues ustedes la democracia balística la han vencido, y habéis peleado para dotaros de una democracia propia.

Terrorismo es también pretender esa uniformización planetaria, que borre culturas, religiones, formas de vida que no son consideradas "adecuadas"; es decir, conforme al modelo occidental... Cuando cada pueblo, y el iraní también, evidentemente tiene sagrado derecho a su identidad, su libertad, su independencia.

El mayor terrorismo es el que impide a los pueblos ser como son realmente, con sus brillos y sus sombras, con su derecho, sus costumbres, su identidad, su fe, sus fronteras.

Frente a cualquier forma de colonización y a la OPA sobre el mundo hay que saber decir NO, como lo ha dicho Irán, al precio de miles de asesinados.

Hoy la meta debe ser la recuperación de la nación, para recuperar el derecho de cada pueblo a su cultura, a su tierra y a su medio, a su seguridad nacional, cultural, religiosa, ambiental y a la permanencia de sus costumbres, de sus modos de vida, de su derecho y su estructura social y económica. Y sin olvidar que las libertades individuales, cuando son llevadas al máximo, terminan vulnerando las colectivas y, al final también las individuales. Pues no hay libertad individual sin la colectiva y el Istiqlal, es decir, la independencia.

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