Palestine Music Expo: Música y Resistencia

Martes 11 de Abril de 2017
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Poco sabemos de Palestina. Términos como ocupación, violencia, colonias o resistencia se asocian continuamente al conflicto pero, ¿qué hay de la vida social y cultural? ¿Qué hay del arte y la música? Con la finalidad de poner el foco en la escena musical palestina y compartir la belleza de su cultura, del 5 al 7 de abril se celebró en Ramallah el Palestine Music Expo (PMX), primer festival internacional de música palestina de la historia.

El festival arrancó el miércoles 5 de abril en una atmósfera de celebración pero también de expectación. Abed Hathot, integrante de la banda de metal-folk Khalas y parte del colectivo organizador, reconoce estar orgulloso tanto del apoyo popular como institucional que han recibido. Sin ir más lejos, el Banco de Palestina (Bank of Palestine) es el principal patrocinador. Y el festival no pudo haber empezado mejor. DAM, el famoso grupo de rap palestino afincado en territorio iraelí, fueron cabezas de cartel en la primera noche. Le precedieron grupos como Talila (pop-folk), Ghazall (rock) y la cantautora Rasha Nahas, entre otros.

Palestina Music Expo
Charlie Donnelly

Todo comenzó cuando en 2015 el fundador de la discográfica británica Cooking Vinyl Group, Martin Goldschmidt, acudió al festival Tune in Tel Aviv, donde pudo ver cómo funcionaba la industria musical en Israel. Pero Martin quiso conocer también la otra parte de la historia. De la mano de Sameh Zakout, rapero palestino nacido en Israel y artista del PMX, viajó a Ramallah a conocer la escena musical palestina en Cisjordania. Rami Younis, editor de 972 Mag, que también estuvo presente durante el viaje, a la vuelta a Israel ofreció a Martin presenciar "el pack completo", como Rami lo llama. Se bajaron del autobús en el famoso checkpoint de Qalandia (Jerusalén-Ramallah) y lo atravesaron a pie como tiene que hacer la mayoría de la población palestina que hace el mismo recorrido. Cuando las fuerzas de seguridad se dieron cuenta de que Rami es palestino pero con documentación israelí comenzaron a discutir en hebreo, y Rami no evitó la confrontación. Según cuenta éste, cuando finalizó el periplo Martin se acercó a la soldado que inició la discusión y le dijo: "Gracias por enseñarme el apartheid israelí". Así surgió la idea: Martin se ofreció a ayudarles a organizar un gran evento en Cisjordania, para así poner el foco en la música y el arte en Palestina.

Rami, junto con Mahmood Jrere del grupo de rap DAM y Abed Hathot del grupo de metal Khalas, se convirtieron en el grupo organizador del festival, que es autogestionado: "Palestina es muy pequeña y nos conocíamos todos en la escena musical”. Sin embargo, llegaron a recibir solicitudes de 87 artistas palestinos e internacionales que, por motivos logísticos, tuvieron que reducir a tan solo 21 artistas. "El objetivo", según Rami, "es apoyar la música palestina y, con suerte, los delegados contratarán a los artistas para festivales o discográficas".

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Charlie Donnelly

Los delegados son más de una veintena de promotores, productores y artistas de países de todo el mundo como Brasil, Reino Unido o Canadá, que también participan en el festival y han ofrecido talleres gratuitos sobre la gestión del mundo musical. Entre ellos se encuentra Malcolm Haynes, histórico promotor del Festival de Glastonbury. Inicialmente también hubo interés por parte del festival catalán Primavera Sound, según nos cuentan los organizadores del PMX. Aunque finalmente nadie del festival catalán estuvo presente en Ramallah, presuntamente por falta de tiempo. El equipo de DisparaMag ha intentado en varias ocasiones establecer contacto con el festival para confirmar el motivo de su ausencia. El Primavera Sound ha sido objetivo de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) por haber sido patrocinado por la embajada israelí en anteriores ediciones. La cuestión no es menor pues recientemente varios activistas han sido acusados por el abogado Abel Isaac de Bedoya de "amenazas, coacciones e incitación al odio" tras la campaña de boicot contra el artista israelí Matisyahu, que había mostrado su apoyo al movimiento sionista y fue invitado en 2015 por el festival Rototom Sunsplash, en Benicassim. Según cuentan los activistas en su comunicado, la acusación pide cuatro años de prisión a varios activistas involucrados en dicha campaña.

Al querer apoyar la música palestina y tener como objetivo el darla a conocer, los artistas en el PMX han sido seleccionados por su calidad y, pretendiendo la organización que fuese un festival amplio y para todos los públicos, han contado con una gran variedad de estilos, desde rap hasta metal pasando por música más tradicional. Algunos artistas, como DAM, son bien conocidos mientras que otros como Moody Kablawi aún no ha publicado ningún álbum, "pero vemos potencial en él" sentencia Rami. Los artistas se han involucrado en la causa e incluso algunos han creado contenidos solo para el festival. Es el caso de la cantautora Rasha Nahas, El Container y Toot Ard, que recientemente han lanzado nuevos singles y han sido presentados por primera vez en directo durante el festival. MC Gaza, como su nombre indica, es el único artista proveniente de Gaza que ha participado en el PMX. Lo ha hecho en uno de los paneles y a través de Skype. "Adivina porqué" añade Rami, y es que desde el año 2005 la libertad de movimiento entre Gaza y Cisjordania ha desaparecido casi por completo. Así lo reconoce un informe del Secretario General de la ONU remitido al Consejo de Derechos.

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Abed, organizador y artista del festival, añade que son numerosos los obstáculos a los que los artistas palestinos se enfrentan. Si éstos son de Cisjordania o Gaza necesitarán permisos de las autoridades israelíes para salir al extranjero, ya sea de gira o para grabar. Mientras, los artistas palestinos residentes en Israel no pueden visitar países vecinos como Líbano, aunque sí tienen más libertad para viajar por otras regiones con el pasaporte israelí. Cuando él empezó en 1998, recuerda Abed, también se encontraron con el problema de que apenas existía una escena de metal en Palestina. Intentar crearla fue una dificultad añadida cuando empezó con su grupo Khalas.

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Charlie Donnelly

A pesar del alto nivel musical con el que cuenta el festival, con artistas reconocidos y de gran calidad, han querido hacer un evento accesible a la gente, por lo que han sacado a la venta tickets muy baratos. "No queremos apelar a una sola fracción de la sociedad palestina, por eso la entrada para los tres días son 20 shekels [5 euros]", señala Rami. En un principio pensaron en que fuese gratuito pero finalmente decidieron cobrar por crear compromiso en la gente. Sin embargo, Rami asegura que si alguien no se lo pudiera permitir dejarían entrarle gratis, en un intento de animar también a la población refugiada en Cisjordania que de otra forma no podría permitirse entrar en un lugar tan exclusivo de Ramallah como el Grand Park Hotel. Por otra parte, los conciertos de cauntatores y grupos pequeños, en número pero no en fama como apostilla Abed, tuvieron lugar en Radio, un bar de dimensiones medianas de Ramallah. De este modo también se aseguraba cercanía e intimidad con el público. Durante el festival, además de tener lugar los conciertos, se han organizado tours para los delegados internacionales: Belén, Qalandia y campos de refugiados entre otros. In Place of War, organización colaboradora del festival y cuya finalidad es desarrollar industrias creativas en comunidades marginadas por los efectos de la guerra, está en proceso de montar un estudio en Nablus con material que han recolectado en el Reino Unido. La organización del PMX decidió que, a pesar del interés mostrado por parte de artistas y promotores israelíes, iba a ser un evento únicamente palestino. Rami lamenta que si la comunidad palestina intenta crear algo se espera que sea bajo un punto de vista de la coexistencia o la paz: "Para ellos, tú eres una minoría, pero nosotros no somos una minoría, vivimos bajo la ocupación". Rami añade que el festival no sólo sigue las directrices de la campaña BDS sino que Omar Barghouti, cofundador del movimiento, les asesoró al respecto. Actualmente Omar se encuentra semi-incomunicado debido a una "ley mordaza" que las autoridades israelíes le han impuesto, acusado de presunta evasión fiscal. (Aquí su último mensaje)

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Charlie Donnelly

Cuando se estaba gestando el festival, el colectivo organizador pensó en celebrarlo simultáneamente en Haifa y Ramallah. Finalmente se decantaron por celebrarlo únicamente en Ramallah por cuestiones logísticas pero también políticas. "La gente de Cisjordania no puede ir a '48' [alusión al año cuando se creó el estado israelí] pero sí a la inversa", por eso celebrar el festival en Ramallah es una declaración política en sí misma, concluye Rami. Abed añade que el hecho de que hayan concentrado a miembros clave de la industria musical durante varios días en Ramallah es también una declaración política: "Van a poder ver la situación en Cisjordania [gracias a los tours organizados] y les dejaremos que formen su propia opinión". De este modo, al ver en qué condiciones deben crear los artistas palestinos, tanto por la ocupación como por la situación interna, los delegados entenderán mejor qué pueden ofrecer para desarrollar la industria musical en Palestina, una industria que aún no tiene leyes claras sobre cuestiones de copyright, streaming u otros servicios. "Beber un vaso de agua es una declaración política" sentencia Abed en tono jocoso. Una hipérbole que de algún modo resume la situación en Palestina.

Crear un movimiento. Es una meta difícil y ambiciosa, pero han empezado con buen pie. Martin Goldschmidt publicó recientemente en Facebook un breve resumen del PMX: tres artistas han encontrado agentes, otros tantos han firmado la grabación de sus discos y muchos otros han recibido ofertas de festivales. Como señala Larry LeBlanc, famoso periodista musical canadiense y parte de la delegación, los artistas palestinos cuentan con algo único. Nadie tiene su background o su vida diaria, viviendo bajo una ocupación militar que pronto cumplirá 70 años: "Nadie en el mundo puede hacer lo que ellos hacen". La música es un lenguaje universal que puede alegrar y emocionar, puede narrar y trasladarnos a otras realidades. Todo este elenco de artistas ha querido mostrar que están vivos y siguen resistiendo.

Beatriz Fernández

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, máster en Política Internacional por la Universidad Complutense de Madrid, en constante descubrimiento de cómo funciona este loco mundo. Me interesa especialmente el mundo árabe y el islamismo. Hoy vivo en Bristol, Inglaterra.

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