El extraño grafiti de la Politécnica de Atenas

Martes 27 de Octubre de 2015
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El edificio de la Politécnica de Atenas
El edificio de la Politécnica de Atenas

Como en aquella escena de La vida de Brian (Terry Jones, 1979) la mañana del 6 de marzo de este año el edificio de la Politécnica de Atenas amaneció cubierto de pintura de arriba abajo.

Hubiera sido gracioso que se tratase de pintadas en las que dijera "Romani ite domum" Pero se trataba de un grafiti en blanco y negro. Una pintada de dimensiones colosales que decoraba todo el edificio salvo la fachada principal. En una sola noche una o varias personas habían pintado el exterior de un edificio del centro de Atenas cuyas altura es de más de 12 metros.

Es una acción arriesgada. Pero sobre todo es una acción llamativa y curiosa. Sin duda, la mejor forma de captar la atención de la ciudadanía y de los medios de comunicación. Nadie reivindicó la autoría de la obra. Nadie supo si se trataba de una acción con contenido más allá de la propia pintura.

El edificio sobre el que se llevó a cabo este grafiti, es uno de los artística e históricamente más emblemáticos de la Atenas contemporánea. Se ubica en la calle Patision, una de las arterias principales del ensanche urbanístico del s.XIX y que a día de hoy pertenece a la almendra central de Atenas. Construido entre 1862 y 1878 y proyectado por el arquitecto Lysander Kaftanzoglou, es uno de los más notables ejemplos de arquitectura neoclásica de toda Europa continental.

Y aún hay más. En este mismo inmueble fue donde tuvo lugar la Revuelta de la Politécnica en 1973. El 14 de noviembre de aquel año y tras un encierro de estudiantes, el gobierno dictatorial de la Junta de los Coroneles da la orden de asedio al edificio de la Politécnica. Los tanques derriban la puerta principal y comienzan a abrir fuego sobre los estudiantes. No hay un acuerdo claro sobre cuantas fueron las víctimas, pero las cifras oscilan entre los 39 y los 83 muertos, así como algo más de un millar de heridos. Este hecho marcó el comienzo del fin de la dictadura militar en Grecia.

Volviendo al presente. El día después del grafiti varios blogs y webs de noticias griegas publicaron artículos firmados por quienes se presentaban como grafiteros en los que ponían en duda la oportunidad de este acto. El propio ministro de cultura griego, Nikos Xydakis, declaraba que "los grafitis en Atenas emergen de la crisis que vive en país. La oscuridad surge del clima de tristeza que se vive en Grecia". Algunos tertulianos comparaban esta acción con los yihadistas que destruyen entornos históricos en Siria e Irak.

Y sin embargo la clave la aporta colateralmente la frase del propio ministro de cultura heleno. Los grafitis han emergido de la crisis que vive el país. Porque la historia se escribe así, a base de errores y de sucesos sobrevenidos. Nadie pensó en el patrimonio histórico cuando los tanques bombardearon el edificio de la Politécnica de Atenas en otoño del 73, del mismo modo que nadie puso el grito en el cielo cuando el cielo era rasgado por los cazas que ametrallaban e incendiaban el Palacio de la Moneda en Chile unos meses antes aquel fatídico año.

El grafiti de Atenas no es gratuito. El colectivo al que se le atribuye, Icos&case, ha disparado el mismo mecanismo que pusieron en marcha los estudiantes de la Politécnica hace más de cuarenta años con una acción de la que probablemente no previeron sus consecuencias. Finalmente el grafiti fue eliminado. La crisis griega continuó como todos conocemos. Siempre he pensado que las técnicas de agitación deberían cambiar. Visto lo visto, parece que el camino a seguir es cada vez menos el de la catarsis artística y más el del sacrificio humano. Y esto dice mucho sobre nosotros.

Slavoj Zizek en su obra Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales (Paidós, 2009) apunta un detalle que parece simplemente una anécdota, pero que —del mismo modo que las manifestaciones de Xydakis— esconde una contrainterpretación clave. Habla Zizek sobre los hoteles que en Estados Unidos carecen de decimotercera planta, pasando de la decimosegunda a la decimocuarta. Lo mismo sucede en muchos aviones en los que se suprime la fila trece o el asiento con ese número.

Ocultar algo que pudiera resultar inquietante para algunas personas, sea esto un número asociado con la mala suerte o un grafiti, no hace que la causa de esa inquietud desaparezca. No creo que la elección de la Politécnica para realizar esa pintada sea gratuita. La interpretación es libre, ya que su/s autor/es no han explicado cuál era su intención. Pero el conjunto resulta inquietante por la ubicación, por el diseño y por la propia acción. Lo que yo entiendo aquí es que Icos&Case querían decir algo así como: lo que nadie se explica surge de la noche a la mañana, sorprende a todo el mundo y se impone sobre lo que la mayoría suponíamos intocable. Ahora hay que despejar en qué consiste eso que "nadie se explica".

Iñaki Carrasco González

Poeta y escritor, periodista por imperativo moral. Ha cursado estudios de Conservación, Filología, Ingeniería y Música. Ha trabajado en prensa y radio, cuenta con varios libros publicados. Es director de entrevistas, consejero editorial y coordinador de la sección de ecología y derechos animales en DisparaMag. También colabora de cuando en cuando en la revista Yorokobu.

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