Galeano 'naupa'

Martes 14 de Abril de 2015
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Eduardo Galeano conferenza Vicenza
Eduardo Galeano conferenza Vicenza

Empecemos por aquél pequeño texto en el que Galeano nos recuerda las capacidades que los franceses atribuyen a la culminación del abrazo. Petite mort es como llaman en Francia al momento en que culmina el orgasmo (que no es sino un abrazo en su grado máximo). Si caminamos por las palabras de Galeano entenderemos que su muerte es un orgasmo también, pues nos hace lo mismo que el abrazo, "que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace" 1.

La muerte de Galeano nos mata y nos nace; en este nuevo nacimiento nos toca parar a reflexionar y hacer del minuto de silencio un minuto de interrogación. Quizá corresponda una interrogación galeánica, en la que él se desaparezca bajo la pregunta más importante: ¿Qué pasa con las personas que siguen muriendo? El derecho al delirio nos permite decir, sin metáfora de por medio y desde la materialidad más insana, que los muertos guiarán nuestro camino. En el caso de Galeano, desde los textos en los que nos enseñó a amar y también que la lucha era el único camino posible, su vida se desaparece convertida en letra que nos empuja, con la violencia del pasado injusto, a la liberación de los oprimidos y la aparición de los olvidados.

Ese es el reconocimiento que le debemos a Galeano, que vivo nos guió y muerto nos guiará siempre por el camino que responde a esa pregunta, ¿qué hay de los nadies, que mueren a diario sin que los medios pronuncien su nombre? Los eternos olvidados, "que no son seres humanos, sino recursos humanos" 2, son aquello por lo que Galeano registró la historia, escribió la vida y nos dejó libros que son puñados de tierra en la boca del indiferente.

Si en algo ha consistido el mantenimiento de la injusticia es en mostrarnos la vida humana como derecho de unos pocos, y en hacernos creer que los diferentes, ya fueran inmigrantes, presos, personas sin hogar o transgénero, tenían las vidas depreciadas. Así lo expresa Butler: "Nuestras vidas se sostienen y se mantienen de forma diferencial, ya que existen formas radicalmente diferentes de distribución de la vulnerabilidad física de lo humano en el mundo. Algunas vidas estarán muy protegidas y sus exigencias de inviolabilidad bastarán para movilizar a las fuerzas de la guerra. Otras vidas no tendrán un amparo tan rápido ni tan furioso, y ni tan sólo serán consideradas como merecedoras de duelo" 3. No nos sorprende, entonces, que la muerte de estudiantes blancos en los Estados Unidos traiga a la televisión española su presencia, y que si los estudiantes son musulmanes la historia no llegue a nuestras pantallas.

Y si algo hizo Galeano en sus libros fue combatir la deshumanización que los poderosos imponían a los diferentes. En "La canción de los presos", de 1979, llevó a sus páginas los poemas de los que cayeron presos bajo la dictadura militar de Uruguay, rescatando los papeles perdidos y dando voz a los silenciados por el imperio de la muerte. Uno de los poemas, que nos ofrece desde la celda visiones nuevas de la lucha política, dice:

"hablar brevemente con la abeja
que pasa zumbando
decirle a la hormiga que se apure
con su pan
para la compañera hormiga
contemplar la araña
admirar la belleza
de sus patas portentosas
y rogarle
que suba más despacio por la tela
son todas formas
de la resistencia." 4

Y así, Galeano va mostrándonos humanas a las indias kunas, a las que Panamá forzó a llevar la estética que el mercado dictaba; a Ángela Loij, la última indígena de la Tierra del Fuego en hablar su lengua; a las prostitutas libres que negaron servicio a unos soldados que venían de asesinar huelguistas; a Chiquinha Gonzaga, compositora brasileña que huyó del hogar cuando el marido la dio a elegir entre la música o la casa; humanizando a los esclavos rebeldes, a las pintoras enfermas, a las maestras feministas y a las quemadas por brujas.

Antes de hacer la democracia en las instituciones hay que democratizar el abrazo. Antes de afirmar que todos tenemos derecho al voto o a la libre expresión, tenemos que entender que las vidas de todos son nuestra responsabilidad colectiva, pues sólo sobre esta base podemos construir la igualdad y la justicia. Para esta humanidad compartida en el abrazo son necesarios escritores como Galeano, que traigan al espacio visible las historias y las cicatrices de aquellos que el poder nos dijo que no eran humanos.

Cierro este obituario de la ternura con dos decires, pero no míos. Diría Galeano, un día como hoy en que él se va dejándonos sus palabras:

"Mala noticia para los ingenieros del horror: la máquina de la muerte produce vida" 5.

Y también dijo, previniéndonos del dolor de su partida:

"En lengua quechua, la palabra 'naupa' significa 'fue', pero también 'será'" 6.

Galeano naupa.


1 Galeano, Eduardo. "El libro de los abrazos", Siglo XXI, Madrid, 2011, p. 83.
2 Íbid, p. 59.
3 Butler, Judith. "Deshacer el género", Paidós, Barcelona, 2010, p. 44.
4 Galeano, Eduardo. "La canción de los presos", 1976. En "Nosotros decimos no", Siglo XXI, Madrid, 2010, p. 244.
5 Íbid, p. 241.
6 Galeano, Eduardo. "Los hijos de los días", Siglo XXI, Madrid, 2012, p. 98.

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