Golpe de Estado a Chávez (11-13 de abril de 2002)

Domingo 10 de Abril de 2016
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Golpe de Estado Hugo Chávez

Tres años después de la primera elección presidencial que ganó Hugo Chávez y de aprobación del actual texto constitucional venezolano mediante, cuando la Revolución Bolivariana estaba parturienta, se produjo el primer intento de derrocamiento del entonces electo presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

En medio de grandes protestas por parte de los empresarios por las políticas de nacionalizaciones y redistribución de los recursos entre las clases populares (las bases de la Revolución Bolivariana), la patronal Fedecámaras convocó un lockout (cierre patronal). Al mismo tiempo, los partidos políticos de la oposición convocaron una gran manifestación antichavista en Caracas que acabó siendo desviada al Palacio de Miraflores, donde se concentraban en ese momento simpatizantes del presidente. Durante las manifestaciones se produjeron enfrentamientos entre la policía, los militares, los opositores y los oficialistas, destacando la presencia de francotiradores en los aledaños del Puente Llaguno de Caracas. La embajada de Cuba también fue atacada y algunos de sus funcionarios fueron secuestrados. Entre los atacantes estaba el líder opositor Henrique Capriles. Los disturbios se saldaron con decenas de muertos y centenares de heridos. Inmediatamente, las cadenas privadas de televisión presentaron estos sucesos como acciones violentas planificadas y ejecutadas bajo las órdenes del gobierno de Chávez. Tras una serie de reportajes e informaciones manipuladas, un contingente de militares dio un golpe de Estado que se materializó con el secuestro del presidente. Después, el general Lucas Rincón anunció que Chávez «había renunciado», aunque no había pruebas de ello. Chávez fue trasladado a Fuerte Tiuna, al sur de Caracas, donde permaneció retenido durante un día.

En ese momento, fue juramentado como nuevo presidente Pedro Carmona Estanga, el mandatario de Fedecámaras. Carmona disolvió el Parlamento, el Tribunal Supremo y el Consejo Nacional Electoral, también cesó a diplomáticos, gobernadores y embajadores, desconoció la Constitución de 1999 y cambió el nombre oficial del país a República de Venezuela (hasta ese momento «Bolivariana.») El gobierno de Colombia fue el único país latinoamericano que reconoció a Pedro Carmona Estanga como nuevo presidente de Venezuela.

El 13 de abril se sucedieron varias manifestaciones pro-Chávez en Caracas. Los manifestantes cercaron varias autopistas bloqueando la ciudad. Inmediatamente, y a pesar de la censura informativa de los medios privados (pues no estaban ofreciendo ninguna información sobre los hechos), estallaron más protestas en otras ciudades del país. A través de la CNN, la población se enteró de que Chávez estaba siendo trasladado a la base naval de Turiamo y desde allí a una prisión en Isla La Orchila, al norte de las costas venezolanas. La consigna en las calles era la siguiente: «Chávez no ha renunciado.»

Por la noche, militares partidarios de Chávez entraron en Caracas, tomando el Palacio de Miraflores y la sede del canal de televisión nacional (VTV). A través de este medio, el general Raúl Isaías Baudel lanzó un comunicado proclamando la adhesión de las fuerzas armadas al legítimo presidente y a la Constitución de 1999, y pidió a los militares rebeldes que desistieran en pos del mantenimiento de la confianza en las instituciones por parte del pueblo. Muchos golpistas, entre los que se encontraba Pedro Carmona Estanga, fueron abandonando progresivamente el Palacio de Miraflores, mientras otros permanecieron retenidos por los militares. Las instituciones de la República Bolivariana de Venezuela se movilizaron inmediatamente y el presidente de la Asamblea Nacional juramentó como presidente provisional al hasta entonces vicepresidente, Diosdado Cabello.

Mientras tanto, Chávez, a punto de ser fusilado, fue rescatado por un comando y trasladado en helicóptero a Caracas. El propio Chávez relataba dicho suceso años más tarde al periodista Daniel Filmus de la siguiente manera:

«Me iban a fusilar. Y cuando yo ya estaba listo me acordé del Che Guevara, el gran argentino. Era madrugada, yo miraba a un lucero, el mar golpeaba mi espalda, las olas; yo estaba de espaldas al mar y ahí venía un pelotón. Todo estaba muy oscuro y yo me dije: "Me voy, me fui, uno más". Pero pensé: "Dicen que el Che cuando iban a matarlo se puso de pie y estaba herido, y yo no estoy ni herido, tengo ventaja". El Che se puso de pie y le dijo al asesino: "Ahora dispare para que vea cómo muere un hombre". Y yo dije: "Tengo que morir así, de pie; no puedo pedir clemencia ni que me vean acobardado". Estaba listo para morir y en esa oscuridad, al filo de la medianoche, de un monte salen unos soldados. Los soldados no sabían que era Chávez el que estaba ahí. Entonces se acercan [¡Chávez!], y sale un hombre con un fusil y dijo: "Si matan a este hombre aquí nos matamos todos". Yo ahí resucité, yo estaba muerto ya. Mi muerte estaba escrita... Se escribió en Washington".»

Una vez llegado Chávez a Miraflores, se produce el traspaso de poder entre el presidente provisional, Diosdado Cabello, y el presidente electo. Chávez se dirigió a la nación apelando a la calma y al respeto a las instituciones democráticas del país. El golpe había fallado y Chávez estaba de nuevo al mando.

La vuelta a la calma tras los sucesos trajo consigo la polémica decisión del Tribunal Supremo, que no consideró el derrocamiento temporal de Chávez como un golpe de Estado, sino como un «vacío de poder.» Los autores intelectuales, por tanto, nunca fueron juzgados. En 2005 el Tribunal Supremo revocó esta decisión y consideró a los sucesos de abril de 2002 como un intento de golpe de Estado fallido. Pedro Carmona Estanga, el presidente de facto durante el vacío de poder, permanece desde entonces exiliado en Colombia.

El golpe de Estado de abril de 2002 no fue sól un golpe, fueron varios. En primer lugar, fue un golpe mediático, pues el papel de los medios de comunicación privados fue determinante para poner en marcha la operación —incluso algunos noticiarios y tertulias abrieron tras el derrocamiento de Chávez dándose las gracias entre ellos. A raíz del golpe mediático se sucedieron los golpes militar, económico y diplomático. Sin embargo, los golpistas no contaron con que en Venezuela había un pueblo consciente y combativo dispuesto a defender a su presidente

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