El legado de Lenin (1870-1924)

Jueves 21 de Enero de 2016
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Lenin

Vladimir Ilich Uliánov «Lenin», político, revolucionario y teórico marxista ruso, nació un 22 de abril de 1870 en la ciudad de Simbirsk (Imperio Ruso).

Lenin creció en el entorno de una familia acomodada y rodeada de cultura y compromiso, pues su padre (fundamentalmente), Ilia Uliánov, que era inspector de enseñanza, era un ávido lector de los demócratas rusos de finales del siglo XIX y estaba muy comprometido socialmente con la masa campesina pobre y analfabeta de las orillas del Volga. Su madre, María Alexandrovna, participó también de la educación de sus hijos, pues les enseñaba música y vigilaba cuidadosamente su instrucción en casa.

La experiencia que puso a Lenin en contacto con el compromiso político fue la ejecución de su hermano Alexander por intento de atentado contra el zar Alejandro III en 1887. Tras este suceso, Lenin y su familia (ejecutado su hermano y fallecido su padre un año antes), se vio obligada a trasladarse a Kokuchkino, una aldea cercana a Kazán, muy al este de Moscú. Allí se desligó por primera vez de la religión e inició sus estudios en Leyes en la Universidad Imperial. En su primer año universitario participó en manifestaciones contra el zarismo y fue perseguido y detenido por los autoridades en varias ocasiones. Tras reincidir en la participación en protestas, fue expulsado de la universidad y comenzó a leer las obras de Marx y Engels. La lectura que más marcó su pensamiento fue una edición alemana de El Capital.

En 1889, se trasladó de nuevo hacia el sur de Rusia, a la provincia de Samara. Desde allí completó sus estudios de Leyes presentándose a las pruebas como alumno libre. En 1892 comenzó a ejercer la abogacía para los campesinos más necesitados.

A partir de aquí, la militancia de Lenin se intensificó mediante la formación de círculos marxistas donde teóricos y revolucionarios rusos intercambiaban impresiones y colaboraban activamente en la instrucción de las masas obreras y en las huelgas de los industriales.

Hacia 1895 visitó varias localizaciones europeas con el objetivo de entrar en contacto con marxistas occidentales y marxistas rusos emigrados. Visitó Suiza, Francia y Alemania. En su periplo europeo conoció a personajes como Plejánov, Liebknecht y Lafargue.

Al regresar a Rusia, en 1889, fue detenido junto con Martov por la policía zarista. Fue encarcelado y después deportado a Siberia. Por aquel entonces empezó su noviazgo con Nadezhda Krúpskaya, con quien contraería matrimonio en 1898.

Ese mismo año, 1898, se desplazó a Minsk para fundar junto con representantes de organizaciones marxistas clandestinas de Rusia y de otras en el exilio el POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia), el embrión del posterior PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética).

Recién comenzado el siglo XX, Lenin se exilió a Suiza y puso en marcha junto a Martov la publicación Iskra. Poco a poco la figura de Lenin fue ganando peso entre los marxistas rusos exiliados y se erigió como líder de éstos. Destaca de esta época la publicación de uno de sus textos más representativos, el famoso ¿Qué hacer? sobre la estrategia revolucionaria que habrían de seguir años más tarde los bolcheviques en Rusia. En dicho texto, sintetizaba la idea de la vanguardia proletaria, siendo el pilar básico de ésta el partido.

A raíz de esto, surgieron divergencias en torno a la organización del partido, lo que provocó que en el XI Congreso del POSDR de julio de 1903 quedaran definitivamente fijadas las dos facciones más importantes del partido: bolchevique (liderada por Lenin) y menchevique (liderada por Martov).

En 1905 estalló una revolución de carácter democrático-burgués en Rusia a raíz de los sucesos del Domingo Sangriento (asesinato de manifestantes por la guardia del zar). Lenin se encontraba aún en Suiza. Sin embargo, la tensión política vigente en Rusia obligó al zar a hacer algunas concesiones a los liberales para calmar las protestas. Los bolcheviques podían abandonar la clandestinidad por primera vez después de varios años. Lenin, por tanto, emprendió de nuevo su regreso a Rusia. A su regreso, fue perseguido en innumerables ocasiones por la policía y optó por volver a abandonar el país, y esta vez marchó hacia Finlandia. Desde Finlandia volvió a Suiza, y luego se estableció un tiempo en París.

En la segunda década del siglo XX se produjeron nuevas huelgas y protestas en Rusia. Lenin marchó entonces hacia Cracovia para estar más cerca de sus camaradas bolcheviques. En 1912, Lenin inauguró la publicación Pravda, que dirigía desde Cracovia y que se distribuía por Rusia. Dicho diario fue determinante para la difusión de las ideas de Lenin entre las masas rusas, entre las que poco a poco ganaba cada vez más protagonismo su figura.

Con el estallido de la Gran Guerra, Lenin intentó sin mucho éxito unir a los socialistas occidentales para «transformar la guerra imperialista en guerra civil». No logró una cohesión férrea del movimiento obrero internacional como pretendía, pero, a partir de este momento, su figura se internacionalizó por completo gracias sobre todo a su activismo en contra de la Gran Guerra. De esta época destaca su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo, donde destapó los entresijos de la burguesía occidental imperialista y sostuvo la tesis de que la revolución era factible en un país atrasado como Rusia.

Ya en el año 1917, desgastada Rusia por la Gran Guerra y el zar muy cuestionado por su mala gestión del conflicto, comenzaron a producirse en el país huelgas y protestas cada vez más crudas. Lenin alentaba a la revolución a través de sus editoriales en el Pravda. Los sucesos de febrero de 1917, en los que se produjo una primera revolución y se estableció un gobierno provisional, provocaron la abdicación del zar al mes siguiente. En abril de ese mismo año Lenin llegó a Petrogrado en un tren blindado facilitado por el gobierno alemán, que estaba profundamente interesado en la retirada de los Rusos de la Gran Guerra y que veía en Lenin un elemento clave para llevar a cabo dicho fin.

Con Kerenski controlando el gobierno provisional, Lenin, que ya lanzaba consignas a favor de la revolución socialista y tenía mucha fuerza entre las masas trabajadoras rusas, fue de nuevo perseguido y se vio obligado a huir a Finlandia. Esta será su última etapa en el exilio. Durante su estancia en Finlandia escribió El Estado y la revolución, su obra cumbre, donde describe al Estado como un elemento de dominación de clase, las características de la dictadura del proletariado y teoriza sobre la fase superior de la revolución: el comunismo.

Mientras se encontraba exiliado, los bolcheviques se movilizaban entre los sóviets. Cada vez estaban más en disposición de asestarle el golpe definitivo al gobierno provisional de Kerenski y llevar a cabo la revolución socialista. En octubre de 1917, Lenin volvería a Rusia, concretamente a Petrogrado, para dirigir desde allí a los bolcheviques.

Una vez tomado el Palacio de Invierno, la revolución triunfó. Lenin fue nombrado jefe de gobierno. Se desconoció la autoridad del gobierno provisional y Kerenski se exilió. La primera tarea de Lenin fue firmar la paz de Brest-Litovsk que retiraría a Rusia de la Gran Guerra y permitiría a los bolcheviques afianzar la revolución.

A partir de entonces comenzó la época más dura para Lenin y para Rusia. Los contrarrevolucionarios rusos se alzaron en armas y, apoyados por las potencias occidentales, provocaron el estallido de una guerra civil que se prolongaría durante cuatro años (1918-1922). La guerra, aunque no con pocas dificultades, se saldó con la victoria del Ejército Rojo, creado y dirigido por Trotsky. Después de la guerra, quedaba pendiente la reconstrucción de un país arrasado y la transición al socialismo. Para ello Lenin puso en marcha la NEP (Nueva Política Económica), una serie de políticas que introdujeron, curiosamente, ciertos aspectos del capitalismo de libre mercado en Rusia y cuyo objetivo era el aumento de fuerzas productivas y medios de producción que facilitaran el tránsito al socialismo.

A partir de 1921, la salud de Lenin comenzó a flaquear seriamente. Sufría de insomnio y jaquecas. Fue operado varias veces y tuvo ataques cerebrales. A pesar de erigirse como jefe de Estado de la recién creada URSS, a partir de 1922 fue desapareciendo poco a poco de la vida pública. En marzo de ese año fue sustituido por Stalin como secretario general del Partido. A pesar de que no podía escribir por sus achaques, sí consiguió dictar algunas obras y escritos, entre ellos su famoso Testamento. En diciembre de 1922 sufrió un ataque de apoplejía que le apartó definitivamente de la actividad política. Finalmente, el 21 de enero de 1924 murió de hemorragia cerebral. Aunque era sabido que detestaba el personalismo, fue embalsamado y depositado en un mausoleo en la Plaza Roja de Moscú, en el que aún hoy se sigue exponiendo su cuerpo perfectamente conservado.

Es incuestionable la importancia del legado de Lenin en los movimientos emancipadores y su aportación teórica y práctica al marxismo. La doctrina política de Lenin tiene como pilar fundamental la revolución. Fue pionero en aplicar la máxima «Análisis concreto de la situación concreta». Hoy en día se debate si el leninismo es una variante ortodoxa del marxismo o un análisis instrumental y selectivo de la misma en función del contexto en el que Lenin vivió. Así mismo, Lenin se proclamó siempre enemigo del economicismo (que él llamó derechismo) y del espontaneísmo (al que llamó izquierdismo). Sus aportaciones al campo de la práctica se sintetizan en el traslado del sujeto revolucionario (proletariado) a su vanguardia (el partido), así como en el papel dirigente de la misma. A pesar de los grandes esfuerzos por construir el socialismo en Rusia, él siempre abogó por el establecimiento de un movimiento socialista internacional que hiciera a la revolución rusa traspasar fronteras y erigirse en referencia del proletariado mundial, cosa que en vida no pudo lograr.

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