Efemérides: China fue socialista

Jueves 01 de Octubre de 2015
Comparte y dispara Facebook Twitter
China comunista

En la década de 1840, China está sumida en una profunda hambruna, durante el reinado de la dinastía Manchú. Las potencias europeas introducen el opio en China por los altos beneficios que comporta. El Emperador decide enfrentarse a los europeos para contener el tráfico de opio, que tanto daño a la economía y a la sociedad china hacía. En 1840 se produce la Primera Guerra del Opio, entre China y Reino Unido. En 1856 estalla la Segunda Guerra del Opio, esta vez contra Francia y Reino Unido. China sale derrotada y es condenada a pagar cuantiosas indemnizaciones y ceder algunos territorios.

En 1851, se alza el pueblo contra la dinastía Manchú. Los taiping, religiosos nacionalistas, logran atraer para su causa a la gran masa campesina china del sur del país. Los taiping proponen una sociedad sin clases, propiedad privada y esclavitud. En 1864, gracias a la ayuda de Reino Unido, la rebelión taiping es aplacada, cobrándose 20 millones de muertos.

En 1894, comienzan a sonar los primeros ecos republicanos. Aparece la figura de Sun Yat-Sen, que se alza en armas en Cantón contra el Emperador, pero es derrotado y se exilia a Estados Unidos. El mismo año se produce la Guerra Sino-Japonesa por el control de Corea, cuyo vencedor es Japón. China sufre una grave crisis económica después de este conflicto. Entre 1899 y 1905 hay varias rebeliones contra el Emperador por permitir la injerencia extranjera. El Emperador las reprime pero la semilla de la revolución ya está germinando, pues un grupo de generales del ejército chino era ferviente seguidor de las ideas de Sun Yat-Sen.

El 10 de octubre de 1911 se produce un alzamiento en Wuchan, Shaanxi y Hunnan, donde comienza a destacar un joven de 17 años llamando Mao Tse-Tung. El éxito de la revolución es inmediato. El 1 de enero de 1912 el último Emperador queda depuesto y se funda en Nanjing la República China. Sun Yat-Sen vuelve del exilio y crea el Kuomintang, el Partido Nacionalista Chino. El Estado es un total descontrol. Se forman provincias militares lideradas por «señores de la guerra» que cobran tributos y controlan los territorios a su antojo. Sun Yat-Sen cede el poder a Yuan Shikai, un poderoso general. Al poco tiempo, este general abusa de su poder y se vuelve cada vez más autoritario. Decide entonces enfrentarse al Kuomintang y, tras vencerlo, se proclama como nuevo Emperador. En seguida encuentra oposición en algunos de sus generales y de grandes sectores de la población. Li Yuanhong, vicepresidente de la República China, se hace con el liderazgo del país tras lograr que Yuan Shikai abdique.

Tras acabar la I Guerra Mundial, el Gobierno chino hace concesiones realmente humillantes a los japoneses, concesiones mayoritariamente territoriales. Esto provoca el descontento de las masas populares, que desembocará en una futura revolución. Ante estos acontecimientos, la URSS mueve ficha y Lenin envía a varios agentes soviéticos para prestar apoyo a los revolucionarios comunistas chinos.

En 1921, las ideas marxistas comienzan a penetrar en China. Los intelectuales se movilizan y dan conferencias y seminarios por todo el país para expandir las ideas comunistas. Mientras estudiaba en Pekín, Mao Tse-Tung comienza a interesarse por esta ideología. Toda esta expansión ideológica del marxismo conduce a la fundación del Partido Comunista de China (PCCh) el 1 de julio de 1921. En Moscú se empiezan a formar cada vez más cuadros políticos y militares de comunistas chinos.

En 1922 se produce una fusión entre el Kuomintang y el PCCh para combatir a los señores de la guerra que hay repartidos por todo el país. Aparece en escena Chiang Kai-Chek, un joven militar de la confianza de Sun Yat-Sen. En 1925, un señor de la guerra del norte y pro-soviético, Feng Yuxian, derrota a su homólogo de Pekín. Después convoca a Sun Yat-Sen para unificar el país. La paz era cada vez más próxima. Sin embargo, Sun Yat-Sen muere antes de llegar a reunirse con Feng Yuxian.

Tras la muerte de Sun Yat-Sen, Chiang Kai-Chek se hace con el liderazgo del Kuomintang. Comienza a hacer expediciones al norte para derrotar a los señores de la guerra y hacerse con sus territorios con el objetivo de unificar el país. Conquista parte del norte y del sureste de China con un gran ejército. No sólo arrasa a los señores de la guerra, sino que además se quita de en medio violentamente al PCCh.

En 1927, varios líderes sindicales y comunistas son fusilados en Shangai por orden de Chiang Kai-Chek. Todos los cuadros urbanos del PCCh quedan arrasados. La revolución depende a partir de ese momento del campesinado, organizado y entrenado por Mao. Tras varios combates, Mao y su ejército de 60.000 campesinos fundan el sóviet de Jiangxi, en el sureste del país. Mao impulsa una reforma agraria que culmina con la colectivización de la tierra y su entrega a los campesinos.

Entre 1931 y 1934, Chiang Kai-Chek acomete varias operaciones para reprimir a los comunistas chinos. Mao y sus hombres emprenden la Larga Marcha, 86.000 personas caminando durante un año a lo largo de 13.000 km; van desde Jiangxi hasta Shaanxi, hacia el norte. Mao se consolida como el líder del PCCh.

En 1936, los japoneses invaden China. Mao y los comunistas piden al Kuomintang enterrar sus diferencias para combatirlos. Chiang Kai-Chek se ve obligado a negociar con los comunistas. Tras el estallido de la II Guerra Mundial, China sufre numerosos ataques, pero combate eficientemente a los japoneses. En 1945, Japón se retira de China y la URSS concentra sus apoyos en el PCCh esperando que logre el control del país.

Durante la II Guerra Mundial, Estados Unidos apoyó mayoritariamente al Kuomintang, pues era su apuesta política una vez acabada la guerra. La mala gestión del soporte militar que enviaba Washington y las impresiones que sacó Roosevelt de algunas de las reuniones que mantuvo con Chiang Kai-Chek, provocaron que creciera cada vez más la desconfianza hacia Kuomintang, pues la ayuda norteamericana se gestionaba de manera corrupta y no servía para fortalecer a los nacionalistas de cara a un posible enfrentamiento posterior contra los comunistas. Estados Unidos intenta, de este modo, implicar a la URSS. El Ejército Rojo ocupa Manchuria y pide a China compensaciones económicas y comerciales a cambio de su ayuda. En este momento, la URSS está anteponiendo claramente sus intereses como potencia a la afinidad ideológica que pudiera compartir con una China comunista. En agosto de 1945, los nacionalistas chinos acceden a compensar a la URSS si Moscú reconocía su gobierno. A la URSS no le interesaba una China fuerte que pudiera poner en cuestión su hegemonía.

Así las cosas, desde el final de la II Guerra Mundial, la situación en China era de guerra civil. Estados Unidos va a intentar hacer lo posible para evitar el triunfo comunista. La ineptitud de los líderes del Kuomintang hará que todos los esfuerzos de Washington fracasen. Finalmente los comunistas chinos vencen y proclaman el 1 de octubre de 1949 la República Popular China. Tras la proclamación de la República Popular China, los nacionalistas se refugian en Taiwán, la China capitalista, territorio donde Chiang Kai Chek gobernará hasta su muerte en 1975.

De este modo, la adhesión de China al comunismo va a dar un giro importante a la situación de la Guerra Fría. La República Popular China fue una victoria de la Unión Soviética frente a Estados Unidos. Truman fue muy criticado por haber permitido el triunfo de la revolución en China. Sin embargo, una China empobrecida y devastada por años y años de conflicto no constituiría un peligro para el equilibrio de poder entre las dos superpotencias, al menos de momento. Estados Unidos puso sus miras en el desarrollo de Japón, pues era su principal bastión en Asia. Mientras, durante los primeros años del comunismo, China se inclinará de forma natural a la alianza con la URSS. En diciembre de 1949, Mao viajó a Moscú para firmar el Tratado de Amistad Chino-Soviético, que implicaba todo tipo de ayudas por parte de la URSS para la recuperación económica de China.

El papel de China como equilibrador de poder entre Estados Unidos y la Unión Soviética será determinante durante la Guerra Fría en Asia. Una China comunista no tenía por qué inclinarse hacia una alianza con la URSS. Entre China y la URSS había muchas diferencias, e incluso chocaban en algunos aspectos. De este modo, se especulaba con que la necesidad de ayuda económica por parte de China y la posible disposición de Estados Unidos a prestársela, podría fácilmente abrir una brecha entre las dos potencias comunistas y, por tanto, inclinar la balanza hacia uno y otro lado en los conflictos que se dieran en el sudeste asiático.

Cuando murió Mao, la revolución fue perdiendo paulatinamente su esencia. Aunque China se llame comunista, las sucesivas reformas económicas aplicadas desde que entrara a gobernar Den Xiaoping han llevado al país hacia un salvaje capitalismo de Estado, quizá de los más desregulados. Servicios públicos básicos que se pusieron en marcha durante la etapa Mao como la sanidad, educación o vivienda están llegando a cada vez menos población en detrimento de nuevos servicios de ámbito privado sólo accesibles a unos pocos. Todas estas políticas liberalizadoras aplicadas por los distintos gobiernos tras 1976 culminaron con la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el inicio del siglo XXI. Sin duda China se ha convertido en una potencia económica mundial dejando de lado la potencia social que pudo ser.

Añadir nuevo comentario