Cien años del Alzamiento de Pascua (24-29 de abril de 1916)

Lunes 25 de Abril de 2016
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Revuelta de Pascua
Fuente: theirishrevolution.ie

El 24 de abril de 1916, y hasta el 29 de dicho mes, tuvo lugar el que es considerado el preludio de la independencia de Irlanda del Reino Unido: el Alzamiento de Pascua. Fue el intento más relevante de los republicanos irlandeses por tomar el control de su país para separarse del Reino Unido.

En Irlanda había dos facciones contrarias a la intromisión de Reino Unido en los asuntos internos del país: los republicanos, que apostaban por la independencia completa, y los constitucionalistas, que en cierto modo se conformaban con la concesión de autonomía por parte de las autoridades británicas (hecho que se consumó en la llamada Home Rule de 1914).

Cuando estalló la Gran Guerra, Reino Unido concentró todos sus esfuerzos en su participación en la contienda. La Home Rule fue suspendida por la causa, cosa que no sentó nada bien ni a nacionalistas ni a republicanos. En el mismo 1914, un contingente de socialistas conocidos como Ejército Ciudadano Irlandés y comandados por el socialista y sindicalista James Connolly, junto con los Voluntarios Irlandeses vinculados a la Hermandad Republicana Irlandesa al mando de Pádraig Pearse, comenzaron por separado a conspirar para llevar a cabo una revolución violenta cuyo objetivo fuera declarar la independencia completa de Irlanda del Reino Unido.

Entre los dirigentes del Alzamiento de Pascua (unos catorce), además de Connolly y Pearse, destacan los nombres de Thomas MacDonagh, Seán J. Heuston, Seán MacDermott, Tom Clarke, Joseph Plunkett y Éamon Ceannt.

El Alzamiento de Pascua intentó beneficiarse de la complicada situación de la Gran Guerra: quizá Reino Unido, al no poder permitirse movilizar tropas hacia su territorio, optaría por retirarse y negociar con los insurrectos. Sin embargo, en las primeras horas de la insurrección los revolucionarios no consiguieron tomar todos los puntos estratégicos y los refuerzos británicos tardaron poco en llegar a Dublín. La represión de la revuelta y especialmente las penas de muerte contra los líderes y otros revolucionarios desencadenaron una serie de eventos que conllevo a la independencia definitiva de Irlanda y la partición de la isla.

La insurrección no contó con todos los vientos a su favor desde el principio. Las armas que iban a ser usadas en la revuelta procedían de la Alemania del Káiser, y el barco que las transportaba fue interceptado por la Armada Británica días antes de la revuelta. Con todo ello, las autoridades gubernamentales ya tenían pruebas suficientes de que la insurrección se iba a producir. En vista de la precipitación de los acontecimientos, varios líderes del Alzamiento emitieron una contraorden, aunque en vano, pues al final se ejecutaría el plan.

En el epicentro de la revuelta, en Dublín, hubo 1.300 milicianos, incluidas 200 mujeres (algunas de las cuales participaron militarmente) organizadas en el ala femenina de los Voluntarios conocida como Cumman na mBan. Partieron desde Liberty Hall y se coordinaron para ocupar puntos estratégicos de Dublín. En la Oficina General de Correos, Pearse leyó la Proclama de la República de Irlanda. Pronto se sucedieron los enfrentamientos armados. Un contingente de tropas británicas con artillería llegó días después para bombardear las posiciones rebeldes. Las tropas se ensañaron con los manifestantes y con aquellos que comenzaron a saquear negocios fruto del caos. La oficina de correos fue incendiada a causa de los obuses y fue abandonada. Pearse finalmente ordenó la rendición después de seis días de enfrentamientos, se entregó al comandante Lowe y fue hecho preso. Los cabecillas rebeldes poco a poco fueron rindiéndose. Las tropas trasladaron a los detenidos al cuartel de Richmond.

Fuente: theirishrevolution.ie
Fuente: theirishrevolution.ie

Los principales líderes fueron llevados a Gran Bretaña para ser juzgados. Hubo un total de 160 procesos, de los cuales 77 resultaron en penas de muerte, aunque algunas fueron conmutadas por cadenas perpetuas o penas largas. Los siete firmantes de la proclama fueron fusilados tras ser detenidos.

Entre estos líderes se han destacado dos de ellos a lo largo de la historia aunque sus trayectorias fueron muy diferentes. Estos son Pádraig Pearse y James Connolly, comandante en jefe y comandante de la Brigada de Dublín respectivamente.

Pearse nació en Dublín (1879) el seno de una familia acomodada y desde una edad temprana estuvo rodeado de libros de su padre y se interesó por la lengua irlandesa a través de su familia materna. Consideraba el resurgir de la lengua irlandesa una prioridad principal y con ese objetivo, estableció en 1908 su propio colegio bilingüe masculino (irlandés e inglés) y más tarde se involucró en la fundación de un colegio femenino de características similares. Desde 1913 en adelante, Pearse estuvo vinculado a los Voluntarios Irlandeses y la Hermandad Republicana Irlandesa y ganó influencia en ambas organizaciones en poco tiempo.

Por otra parte, Connolly (1868) nació en el barrio bajo de Cowgate en Edimburgo, hijo de una familia obrera irlandesa. Para ganarse la vida, llegó a alistarse en el ejército británico del que finalmente desertó después de siete años sirviendo en Irlanda, cuando iba a ser destinado a la India. A su vuelta a Escocia comenzó su militancia socialista y en 1896 se mudó a Dublín para ser nombrado Secretario General de Sociedad Socialista de Dublín que más tarde él mismo transformaría en el Partido Socialista Republicano de Irlanda (IRSP). Fundó el Ejército Ciudadano Irlandés, junto a James Larkin, tras la huelga de Dublín de 1913 que fue brutalmente reprimida por la policía. A lo largo de toda su militancia se mantuvo alejado de la Hermandad y los Voluntarios por considerarlos burgueses hasta que, en 1916, amenazó con tomar una acción decisiva por su cuenta. Entonces fue cuando Connolly se convirtió en el sexto líder que integró el Comité Militar.

Tanto Connolly como Pearse fueron ejecutados por las fuerzas británicas. Pearse fue de los primeros líderes en ser ejecutado, el 3 de mayo de 1916. Por su parte, James Connolly fue herido de gravedad durante el Alzamiento y a pesar de los informes médicos que tan solo le daban días de vida, también fue sentenciado y ejecutado el 12 de mayo 1916. Tal era su estado de salud que tuvo que ser trasladado en una ambulancia militar al lugar de la ejecución, sacado en una camilla y sentado en una silla frente al pelotón. Su cuerpo fue enterrado en una fosa común junto a otros rebeldes.

Revuelta Pascua 3

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