12 de octubre, día de la vergüenza

Lunes 12 de Octubre de 2015
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Cristóbal Colón

La fecha del 12 de octubre de 1492 supuso un antes y un después en la historia de Occidente. El descubrimiento del Nuevo Mundo (o más bien encuentro con el Viejo Mundo) trajo consigo la extensión de la tierra conocida y el fin del miedo al Océano. Sin duda también aportó numerosos avances a las ciencias, pues con el posterior viaje de Juan Sebastián El Cano se reafirmó la esfericidad de la Tierra. En materia política se produjo el ascenso a potencias de España y Portugal. El comercio mundial comenzaría una expansión que aún hoy no se ha detenido y, por primera vez en la historia, el Mediterráneo dejaría de ser el referente en el ámbito mercantil en detrimento del Océano Atlántico. En definitiva, una nueva visión de la realidad que cambiaba la concepción del mundo conocido.

El artífice del descubrimiento de América fue Cristóbal Colón, pero no fue ni mucho menos el primer europeo que pisó por primera vez aquellas tierras, como evidencian los restos del yacimiento vikingo de L’Anse Aux Meadows (Canadá).

Cristóbal Colón, marino y viajante destacado, llegó a Las Españas en 1485, concretamente al Monasterio de La Rábida (Huelva), ya con la firme intención de navegar por el Atlántico hacia el Oeste. En La Rábida conoce a Fray Antonio de Marchena y a Garcí Fernández, médico de Palos, y comenzó a hablar a los frailes de sus intenciones. Colón necesitaba mucho dinero para financiar su empresa y sus pretensiones eran bastante ambiciosas (quería ser virrey de unas futuras tierras conquistadas). Contactó con el duque de Medina-Sidonia para que le financiara el viaje, pero necesariamente necesitaba la ayuda de los Reyes Católicos. Fray Juan Pérez conseguiría más tarde que los monarcas recibieran a Colón. En enero de 1486, los Reyes Católicos le reciben en Alcalá de Henares y al mes siguiente en Madrid. Los reyes, entusiasmados con el proyecto de Colón, encargan a fray Hernando de Talavera que organice una Junta Científica para estudiarlo. La Reconquista estaba aún en ciernes y requería demasiados recursos; tras la toma de Málaga, se le da una moratoria a Colón, con lo que pospone su proyecto. Además, la firma del Tratado de Alcaçovas con Portugal impedía, por el momento, la navegación de naves castellanas hacia el oeste de las Azores. Tras varios viajes realizados por Colón a otros Estados para pedir financiación para su viaje, en 1491, gracias a la intermediación de Fray Juan Pérez, la Reina Isabel de Castilla concedió crédito de 20.000 maravedíes para que Colón se pusiese en condiciones de presentarse en el campamento granadino de Santa Fe. Allí se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe por las que Colón obtenía el título de Almirante de Castilla sobre las nuevas tierras que descubriera, el título de Virrey y Gobernador General de las mismas, una décima parte de las riquezas encontradas y la obligación de contribuir con la octava parte del armazón de navíos que usara a cambio de una octava parte de los beneficios de la empresa. El 17 de abril de 1492 se firmó el acuerdo.

El viaje de Colón costó unos dos millones de maravedíes, mayoritariamente prestados por Castilla, Aragón y una parte de la nobleza. Colón llevó consigo tres naves, dos carabelas y una nao, La Santa María, La Pinta y La Niña. De la búsqueda de la tripulación se ocuparían los hermanos Pinzón.

El 3 de agosto de 1492, los tres barcos salieron del puerto de Palos en dirección a las Islas Canarias, una parada casi obligatoria, pues era necesaria para aprovisionarse y coger las corrientes marinas del paralelo 28º con el fin de no violar el Tratado de Alcaçovas. El día 6 de septiembre Colón sale rumbo a lo desconocido.

Cristóbal Colón llevaba para su viaje dos tipos de mediciones: una real y otra falsa. Una era para él mismo y la otra era para presentarla a la tripulación. El motivo principal de ello era no alterar a los marineros si el viaje se alargaba demasiado. Al final resultaría que la medición falsa estaba más próxima a la realidad, con lo que se especula que Colón ignoraba cuánto duraría el viaje.

El 12 de octubre de 1492, Rodrigo de Triana desde La Pinta informaba de que divisaba tierra. Lo que estaban viendo los viajeros no era otra cosa que la Isla de Watling, en las Bahamas, conocida por sus habitantes indígenas como Guanahaní. Las tres naves desembarcaron en esta Isla. Colón tomó posesión de esta nueva tierra en el nombre de los Reyes Católicos y la bautizó como San Salvador. En seguida se iniciarían los contactos con los isleños.

Colón pensaba en todo momento que estaba en las costas asiáticas y continuó explorando el archipiélago de Bahamas. Consiguió llegar a la actual Cuba, a la que se bautizó como Juana. Pensaban que Cuba era continente. Alonso Pinzón, embaucado por unos indígenas, se dirigió a la isla de Haití, bautizada luego como La Española, en busca de riquezas y se le acusó de deserción. Para colmo, La Santa María encalló en las costas de esta isla y tuvieron que quedarse en tierra veinticinco marineros, lo que obligó a un segundo viaje. Estos marineros construirían con los restos de La Santa María el Fuerte Navidad, considerado el primer asentamiento europeo en América.

Así acababa el periplo del descubrimiento del Nuevo Mundo. Lo cierto es que en términos económicos la expedición había sido un completo fracaso, pero Colón a su vuelta a España conseguiría financiación para nuevos viajes que acabarían asentando el dominio español en el Nuevo Mundo. A partir de ese momento comenzaría el periplo colonizador de América, primero de la mano España y al que después se sumarían otras potencias.

Son de sobra conocidos los brutales episodios de la conquista española de América que siguieron al descubrimiento del 12 de octubre. La llegada de los españoles supuso la reducción drástica de la población indígena americana por enfermedades y guerras, la desaparición de culturas enteras y la pérdida de su legado arquitectónico, artístico y lingüístico. Por poner un ejemplo, las incursiones de Hernán Cortés contra los aztecas para la conquista de México contaban por miles sus víctimas.

El día 12 de octubre está fijado en el calendario español como el Día de la Fiesta Nacional de España, y conmemora el descubrimiento de América por Cristóbal Colón y el inicio de la expansión de la cultura española más allá del Viejo Mundo. No pasa desapercibido que la colonización no fue un proceso pacífico, ni mucho menos. La colonización española de América llevó la muerte y la destrucción al Continente, tal como lo denunció Galeano en «Las venas abiertas de América Latina». Tampoco pasa desapercibido que las consecuencias de la colonización continúan hoy vigentes en los países latinoamericanos y centroamericanos, principalmente. Por ejemplo, la apariencia física de las élites, que siguen siendo de origen europeo, en detrimento de la masa popular cuyas facciones son claramente indígenas. Por otra parte los problemas de violencia y narcotráfico derivados de años y años de explotación de recursos, de injerencia de las anteriores metrópolis y ahora de grandes potencias extranjeras. Las multinacionales españolas, americanas, francesas, holandesas, etc., siguen teniendo bastante poder en el Continente. A pesar de esto, también es cierto que no se puede juzgar la colonización de América de los siglos XVI-XIX desde nuestro tiempo presente; decía Fidel Castro: «Ninguna idea o acontecimiento humano puede ser juzgado fuera de su propia época». Lo que se debe hacer es denunciar estos procesos colonizadores que han traído la muerte y la miseria y generado numerosos problemas en los territorios donde se han implantado. En los últimos tiempos han cobrado gran protagonismo los gobiernos progresistas latinoamericanos que tratan de frenar el impacto de siglos de injerencias externas y que han retomado a su vez los recursos naturales de sus países para que se beneficie el pueblo de ellos, dando, dicho sea de paso, ejemplo a otros Estados que quieren mejorar la situación de sus ciudadanos.

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