¡Que viva el rollo bollo!

Jueves 27 de Abril de 2017
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Si hacemos un repaso en los últimos años sobre derechos de las mujeres lesbianas, podemos hacer un balance positivo, pero también sabemos que no es suficiente. El día a día de muchas mujeres que mantienen relaciones con otras mujeres, es duro, y se vive en muchas ocasiones en la invisibilidad. Invisibilidad en el espacio publico, invisibilidad en sus entornos laborales, invisibilidad en sus círculos familiares. Esto provoca efectos nocivos en su bienestar, en su desarrollo, y por lo tanto les impide llevar una vida plena y satisfactoria.

Para ello debemos recordar que todavía existe discriminación en la sanidad pública del estado español en el acceso a los tratamientos de reproducción asistida y que nuestra salud sexual es totalmente desconocida para el ámbito sanitario. Además que para casarnos con nuestra pareja, solo tenemos los consulados de los países donde esté reconocido el matrimonio igualitario, esto es alrededor de una veintena de países.

Gay rights demonstration, Albany, New York, 1971. Diana Davis
Gay rights demonstration, Albany, New York, 1971. Diana Davis

Por otro lado, tenemos episodios de agresiones, como las sufridas en Barcelona la semana pasada a una pareja de lesbianas dandose un beso en un vagón de metro, o las agresiones en Reuno Unido, donde una banda de 15 hombres homófobos golpearon a un grupo de amigas lesbianas , perdiendo una de ellas, siete dientes en la paliza. Esto nos hace constatar la discriminación a la que nos enfrentamos por ser lesbianas, pero también por ser mujeres, y además fuera de nuestras fronteras. En muchos países aún se puede encarcelar a una mujer por su orientación sexual, se la puede maltratar y violar, como un acto corrective. Este ultimo es el caso de Higui, un caso de una mujer obviado por parte de la prensa española, que sigue encarcelada por defenderse de 15 hombres que intentaron violarla mientras la gritaban “Sos una tortillera. Sos una puta. Te voy a hacer sentir mujer. Te vamos a empalar, tortillera”.

Por eso considero que estamos obligadas a pedir a nuestros partidos políticos y a las instituciones internacionales que hagan lo necesario para avanzar en nuestros derechos y defender nuestra integridad integridad física y moral. Sabemos que nadie nos ha regalado nada y que nuestra felicidad depende de nosotras, es por ello que seguir gritando ¡Qué viva el rollo bollo! en día como hoy se presta necesario.

Finalmente, no podemos olvidar la situación de las mujeres lesbianas más allá de nuestras fronteras, en donde la homosexualidad sigue siendo un delito, y donde especialmente las mujeres sufren de manera escandalosa una doble y doliente discriminación, por ser mujer, y por ser mujer lesbiana. Países en donde aún a una mujer se la puede encarcelar por su orientación sexual, se la puede maltratar y violar, como un acto correctivo. Desde los países en donde hemos conseguido seguridad jurídica estamos obligadas a reclamar a nuestros políticos y a las instituciones internacionales que tomen las medidas necesarias para defender la integridad física y moral de todas esas mujeres.

Nuestros derechos, nuestra felicidad, la hemos conseguido nosotras. Nadie nos ha regalado nada. Y aunque en ocasiones pueda parecer que ya lo hemos conseguido todo, nada más lejos de la realidad.

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