¡Pero si solo es un color!

Lunes 13 de Junio de 2016
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Boldly Queer African Perspectives on same sex sexuality and gender

Ayer entre todxs asesinamos a 50 personas, pese a que fue solo una quien apretó el gatillo.

No solo es ingenuo pensar que los derechos LGTBI y los de las mujeres, logrados gracias a la lucha colectiva responden a una sociedad diversa y tolerante, sino que es sumamente peligroso porque de esta manera facilitamos el acceso al machismo y a la homofobia más sutil, colocándose ambos en la base de la pirámide de los horrores que conforman el heteropatriarcado, cuya cúspide desemboca en terribles asesinatos como los que ayer se cometieron.

Cada vez que ríes un chiste de maricones, estás apretando el gatillo. Cada vez que rechazas el lenguaje inclusivo, estás apretando el gatillo. Cada vez que eliges rosa para niña y azul para niño, estás apretando el gatillo. Cada vez que callas ante una situación discriminatoria, estás apretando el gatillo. Cada vez que agujereas las orejas de un bebé para atribuirle el género femenino, estás apretando el gatillo. Cada vez que le dices a un pequeño que llorar es de nenas, estás apretando el gatillo. Cada vez que niegas que una mujer sea una mujer de verdad porque tiene pene entre las piernas, estás apretando el gatillo. Cada vez que defines a esa compañera como “machorro” porque no entra en los cánones que entiendes por feminidad, estás apretando el gatillo. Cada vez que usas la palabra “gorda” o “negro” a modo de insulto, estás apretando el gatillo. Cada vez que le dices a un chico machote y a una chica princesa, estás apretando el gatillo. Cada vez que defiendes que existen otros temas más importantes que la educación sobre la diversidad sexual, feminismos y género, estás apretando el gatillo. Cada vez que tachas de mero libertinaje a la bisexualidad, estás apretando el gatillo. Cada vez que te sonrojas al ver muestras de cariño entre homosexuales, estás apretando el gatillo. Cada vez que sientes la necesidad de recalcar tu heterosexualidad, estás apretando ese maldito gatillo.

No podemos continuar perpetuando los roles de género y luego llevarnos las manos a la cabeza y llorar las pérdidas de vidas inocentes, sin asumir nuestras propias responsabilidades. Porque no se tratan de locos, no son casos aislados y mucho menos son monstruos. Dejad de repetir eso porque son precisamente los hijos sanos del heteropatriarcado. Si queremos realmente luchar contra esta lacra, si aspiramos a una sociedad libre y diversa, debemos ser consecuentes y rechazar de manera radical la heteronormatividad en cada una de nuestras pequeñas acciones. Cuestionemos continuamente lo establecido en un mundo donde lo diferente es demonizado. Vivir en los márgenes de los cánones y ser subversivas en esta sociedad enferma, se hace obligatorio para romper con las mordazas heteropatriarcales que nos asfixian. Que matan.

Rosa y Azul

Karolina ZB - Coordinadora Disparadas

Karolina ZB

Militante feminista 24/7 y en sus ratos libres estudiante de Derecho y Filosofía. Amante de los perros y vegana por ética.