Me he puesto mala

Miércoles 26 de Octubre de 2016
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Con once años yo no quería “ser mujer”, yo quería seguir siendo una niña como el resto de mis compañeras, pero desde todos los frentes me decían que debía alegrarme -¡me iban a crecer las tetas!-, que debía ser como esas mujeres felices que muestran los anuncios de compresas y tampones.

Con veintitantos siguen sin gustarme las mismas cosas que rechazaba con once. No me gustaba ni me gusta que me recuerden constantemente que debo tener cuidado con los hombres – como si fueran animales que al olor de mis hormonas no pueden evitar agredirme sexualmente -, no me gustaban ni me gustan los tabúes que se generan en torno a mi menstruación y mi sexualidad, ni me gustaba ni me gusta que se cuestione cómo me siento.

Con once años tuve mi primera menstruación y, según reza una extendida expresión, desde entonces todos los meses “me pongo mala”. Dolores que no me permitían levantarme de la cama, náuseas y sangrados tan abundantes que me provocaban constantes anemias, se convirtieron en el lado negativo de, por fin, “ser mujer”.

Todos los médicos a los que durante años acudí debido a esos dolores, náuseas y hemorragias me decían que eso era “lo normal”. Que no debía obsesionarme – ¡histérica!-. Que aguantase con pastillas durante esos días. Que no podía ir todos los meses a lo mismo. En definitiva, que me mantuviera callada porque si hubiéramos hablado de ello me habría dado cuenta de que no era tan “normal” y que sufría una enfermedad a la que ahora pongo nombre: endometriosis.

Según la “Guía para la atención a las mujeres con endometriosis en el Sistema Nacional de Salud”, publicada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la endometriosis es una enfermedad de origen desconocido que afecta aproximadamente a un 10-20% de mujeres en edad fértil. Debido a ese “origen desconocido”, el diagnóstico se demora 7-8 años de media. Su propia definición les delata: el 10-20% de las mujeres no es suficiente para el Sistema de Salud. Nuestra salud no es una prioridad.

Me he puesto mala

Con veintitantos, y tras la dolorosa experiencia – física y emocional- que he vivido como usuaria del Sistema Nacional de Salud, he aprendido que “ser mujer” no era “estar mala”, sino que estaba enferma y que por ser mujer mis dolencias y mi testimonio no fueron suficientes en un sistema tan desigual como es el sistema sanitario. He aprendido que ser mujer no es que te venga la regla - ni tener órganos sexuales para ello-, ser mujer en esta sociedad heteropatriarcal es que todo eso que no nos gusta, que es injusto y que atenta contra nosotras nos ocurre por el hecho de que somos mujeres.

Por ser mujeres nos someten a un elevado número de “ectomías”: histerectomías, mastectomías preventivas, episiotomías y ooforectomías, es decir, extirpación de órganos reproductivos como el útero, las mamas o los ovarios. ¿Seríamos capaces de imaginar un sistema sanitario en el que se extirpe el pene o los testículos de los hombres como medida preventiva? La respuesta es no. Y tiene mucho que ver con la desigualdad por razón de género.

Por ser mujeres los problemas médicos que nos atañen están ligados a una menor investigación que provoca sesgos en el diagnóstico, sesgos en los métodos de exploración, en la valoración de la normalidad en los análisis clínicos y en la aplicación de terapias sin ninguna diferenciación por sexo, ni en dosis ni en vía administrada.

Por ser mujeres, y como consecuencia de esta falta de investigación, se nos somete a procesos de medicalización, es decir, intervenir médica o farmacológicamente en la vida de las personas sin justificación. Una medicalización que se lleva a cabo en procesos naturales como la menstruación o la menopausia y que pasan a ser tratados como problemas médicos en sí mismos.

No señores, no me “he puesto mala”, me han puesto mala ustedes.

Comentarios

Y si vemos que es difícil te quitamos el útero y ya está! 32 años. Y yo eh, espera, no. A ver, si me voy a morir desangrada sí, pero si no... Bueno, mujer, si ya tienes dos hijos. Y yo: verás, es que quiero tener más. Mentira, claro, pero así ya cambió la cosa. Haremos todo lo posible por conservarte el útero. Y eso sin hablar de embarazos y partos, que es de lo más medicalizado que hay... Genial el artículo, mil gracias!

Me gustaría saber quién es Del Solar. ¿Por qué todavía hoy para hablar de menstruación y enfermedades relacionadas con los órganos reproductivos de la mujer hay que hacerlo con seudónimo? La Endometriosis seguirá siendo una enfermedad invisible si no le ponemos cara y nombre a 1 de cada 10 mujeres que la sufren.

Intenta que te lo publique algún periódico feminista, intenta difundirlo. Tus palabras son verdades como puños. No te conformes, grita. Mi experiencia es parecida y mi conclusión es la misma. Maldita sea, ojalá no fuese así.

Tus palabras son las mías

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