Lávate la boca antes de autodenominarte feminista

Jueves 03 de Marzo de 2016
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Indigenas riendo

Ser feminista implica tener cierta base teórica, por supuesto. Necesitamos saber de dónde venimos para entender por qué estamos aquí y hacia dónde queremos ir. La historia de la lucha de las mujeres comienza mucho antes que la Ilustración pero se sitúa en el siglo XVII precisamente porque es en este momento en el que por primera vez las mujeres son conscientes de que son excluidas y oprimidas debido a su género. Entienden que se trata de algo sistémico y concluyen, al fin, que nuestra propia lucha será la única que nos pueda otorgar los derechos que anhelamos y merecemos. Sin embargo, no son pocas las ocasiones en las que me encuentro a feministas conocedoras de nuestra historia, que pueden recitarte el pensamiento de Olympe de Gouges hasta el de Judith Butler, pero que siguen ejerciendo dinámicas tiranas y actitudes patriarcales con sus allegadxs e incluso con sus propias compañeras. No, no eres feminista si señalas a una compañera que está equivocada de forma violenta, si tu intención no es ser pedagógica sino la de humillar, si el diálogo no tiene un fin constructivo sino el de que tu opinión quede por encima. Y no estoy hablando de la complacencia que este Patriarcado espera de nosotras, porque podemos ser radicales, decir algo muy serias y de manera tajante pero desde el respeto y la tolerancia. Tenemos que saber diferenciar a quién tenemos enfrente y una mujer que se empieza a dar cuenta de su opresión tiene que llevar a cabo su propio proceso. Seguramente todas llegaremos a ser unas auténticas feminazis (ups, eso se me ha escapado…) pero debemos entender que a menudo nos encontraremos en distintos momentos respecto a otras mujeres feministas, y que ya es bastante complejo asumir la posición que esta sociedad nos ha impuesto como para encima sentirse señalada o incluso increpada por tu propia compañera, si es que ignoras o desconoces parte de tu propia realidad o la de tus compañeras. Debemos también comprender que hoy día es imposible hablar de feminismo sino de los feminismos —con s—. Y por ello, nos enzarzaremos en debates, nos equivocaremos y mantendremos infinitas discusiones, pues posiblemente nuestros puntos de vista nunca llegarán a ser los mismos. Sin embargo, si lo hacemos de manera sorora puede ser realmente enriquecedor y nos hará crecer como personas individuales pero también como grupo, como manada.

El concepto de sororidad se deriva de la hermandad entre mujeres que de diversas maneras hemos experimentado la opresión y que nos aliamos para cambiar nuestra realidad. Como bien apunta Marcela Lagarde, en esta relación, unas son el espejo de las otras, lo que permite a las mujeres reconocerse «a través de la mirada y la escucha, de la crítica y el afecto, de la creación, de la experiencia» de otras mujeres.

Compañeras, deshacerse del patriarcado que impregna cada rincón de nuestro ser, es la tarea más complicada que debemos llevar a cabo. Pero estamos aquí para luchar con alegría, para crear juntas un mundo mucho más justo y bonito, y, sí, para hacer de la rabia un arma pero siempre apuntando hacia nuestro enemigo, que está ahí fuera, no entre nosotras. Sororidad, hermanas. Os lo pide una mujer que todavía comete errores cada día, pero a la que el feminismo salvó. Me salvó porque de no haberlo conocido aún no sabría pedir perdón, no contaría hasta diez antes de señalarle a una compañera que se equivoca o que difiere de su modo de ver, no tendería la mano y se alegraría por las victorias ajenas. Porque desde que tengo uso de razón me enseñaron que lo femenino es lo débil y lo masculino lo fuerte, por lo tanto creí que para hacerse respetar debía mantener mi prepotencia y orgullo por encima de todo y de todos. Creí que ser radical es lo mismo que ser violenta (y ojo, no hablo de la violencia contra los que nos violentan porque eso es mera autodefensa) y creí también que estábamos destinadas a competir entre nosotrxs porque este sistema te da pocas oportunidades y porque había escuchado por ahí que las mujeres somos competitivas entre nosotras por naturaleza.

Pero cuando comprendí lo que es ser feminista, conocí el verdadero amor por fin y me enamoré de vosotras.

Así que me da igual el feminismo en el que creas, si eres ecofeminista, feminista radical o incluso de la diferencia, pero si tu feminismo no incluye la sororidad, lávate la boca antes de autodenominarte feminista. Porque nadie dijo que la lucha fuera fácil, pero nosotras lo haremos desde los cuidados, nos acompañaremos, deconstruiremos lo establecido y construiremos redes. Estamos aquí para ser felices y aunque nos lo pongan difícil nuestra victoria será ser jodidamente dichosas.

Karolina ZB - Coordinadora Disparadas

Karolina ZB

Militante feminista 24/7 y en sus ratos libres estudiante de Derecho y Filosofía. Amante de los perros y vegana por ética.

Comentarios

Bacán, solamente apuntar que el enemigo está ahí fuera, no entre nosotras ni nosotros. El enemigo es el patriarcado, no los hombres ni las mujeres.

Muy bueno tu post, tienes mucha. Es muy importante siempre mantener la sorodida. Gracias por instruirme un poco más.

Hola! Esto me parece sumamente bueno. Estoy emprendiendo cursos y talleres con orientación feminista cualquier información que creen me puede ayudar es completamente bienvenida. Sororidad para y entre tod@s.

Bueno francamente me he molestado. Jamas me había dado el tiempo de responder a un articulo, pero esta vez siento que vale todas las lineas. Lavarse la boca para hablar de feminismo, por no tener conocimiento ??, feminazis??, puedo darme cuanta que es evidentementees tu tendencia ideológica. pienso que la presión sobre la mujer ya es suficiente, por el capitalismo y el machismo, para ahora tener más encima que estar a la altura de las feministas. Desde esa perspectiva el movimiento jamas lograra ser integrador. muchas mujer, incluyendome, han decido abrir su camino haciendo lo queles gusta, olvidandose de los canones impuesto, siento libres y moviendose en el mundo con el amor que las caracteriza como escudo. yo voy hablar de feminismo, porque aunque nunca he participado en una charla o en algún movimiento, todos los días le doi cara al mundo enfrentando este tipo de exclusiones sin sentido.

Cati Vallejo: por supuesto que hablo del patriarcado y de todos los opresores que no se revisan sus privilegios. A ello me refiero con "el enemigo". Me alegro que te haya gustado :) Cintya: me alegro de que entre nosotras podamos instruirnos para así no dejar de revisarnos. Laura Cueva: si me das más datos quizás pueda enviarte cosas que te puedan ser de utilidad. Javiera: cuando hago uso de la palabra "feminazis" me apropio del insulto y aunque lo haga con ironía y de manera cómica, sí que pienso que se trata de un ejercicio de desarmar a las personas que durante años hanteriores tratado de deslegitimar el movimiento feminista comparándonos con uno de los mayores genocidios. Si tú misma lo usas y apuntas lo ridículo que es que nos denominen así, el insulto pierde su significado. Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo contigo en que ya es suficientemente duro para la mujer luchar día a día como para repartir carnets de feminista. Precisamente ahí quería llegar yo y por eso escribí esto! Porque las personas que más nos instruimos sobre la teoría feminista caemos en una especie de dogmatismo y pedantería muchas veces que nos lleva a humillar a otras feministas por no pensar como nosotras o por no conocer esa teoría. De manera muy simple y resumida eso es lo que quería decir. Que nos acompañemos en nuestro camino y atendemos a las circunstancias y contextos de cada una, juzgando menos y practicando la verdadera sororidad.

Leí con suma atención todo lo escrito en este artículo, pero me llamó bastante la atención que sólo hablas de mujeres, sólo ustedes deben llevar la bandera de lucha, por el simple hecho de ser mujeres. ¿Acaso un hombre no puede/debe replantearse el modo de vida patriarcal y machista? Porque, si me guiara por tu artículo, pensaría que sólo las mujeres buscan la igualdad de géneros. Aclaro que también habemos hombres que nos cuestionamos los roles de género y, para alguien que busca la igualdad, tus palabras me parecieron un tanto sexistas.

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