El amor machista de Lechowski

Lunes 12 de Diciembre de 2016
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Hace unos días vio la luz el primer acto de Quarcissus: el arte de desamar, el último trabajo del rapero patrio Rafael Lechowski. Después de la polémica con Kase.O sobre quién aprendió a llorar primero, Quarcissus viene a colmar la expectación de muchos seguidores tras el largo silencio artístico del rapero maño. Innovador en estilo, llevando al rap a lugares cercanos al recital más sobrio y acompañado de una instrumentación propia del jazz, Quarcissus aparenta ser un rap emocional e introspectivo hasta que uno comienza a escuchar detenidamente.

En la introducción, una mujer nos explica que a continuación escucharemos la historia de un héroe que carga a sus espaldas con las penas del mundo. Un héroe profundo, nos avisan, que refleja también el reverso oscuro de sí mismo. Quarcissus empieza la canción llamando por teléfono a su amigo, que no contesta. Le deja un mensaje (que es la canción) en el que cuenta que su relación sentimental se ha terminado. Entre llantos, dice que su novia le dejó, cargando cada palabra con un peso trágico propio del joven Werther, aquél personaje suicida de Goethe: la respiración entrecortada, las referencias al suicidio y la renuncia a asumir lo sucedido. Llegado a este punto uno todavía puede creer que Lechowski ha vuelto a entregar una de sus letras pesimistas, que el héroe es héroe por superar un desamor, y que lo oscuro que alberga es solamente su tristeza.

Hasta que después de unos llantos más, nuestro “héroe” decide irrumpir en la casa de ella, y registra cada rincón en busca de pruebas de una infidelidad que sospecha. Ella llega, le pregunta qué hace ahí, discuten y acaban en la cama, follando mientras Quarcissus reconoce que “ahí quisiera estrangularla y eyacular dentro”. Y de nuevo, la violencia vuelve a fragilidad, y Quarcissus se revuelve entre celos, deseos de suicidio y masturbación, y entre verso y verso de autocompasión el “héroe” baraja posibilidades: “Si me mato por amor seré un suicida si la mato por amor, un asesino. Pero nadie más terrible que el que vive sin amor, amigo”. Llegamos al final tras varios minutos de hipérbole y saliva en los que Quarcissus continúa su llanto, y tras un ligero cambio de voz se nos revela que ella le dejó por otro, y sabe quién es ese otro: su amigo, el mismo amigo al que está llamando. Y más llanto, pero que el llanto no nos deje pasar por alto lo que Quarcissus reconoce: descubrió su infidelidad porque la estaba espiando.

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Uno termina la canción y corre a leer las entrevistas, buscando quizá alguna explicación del llanto violento y machista que Lechowski ha puesto a disposición del público. ¿Quarcissus es el propio autor? ¿O por el contrario, Lechowski pretende retratar con sus letras el reverso necesario del amor romántico, a modo de crítica? Uno piensa que podría ser esto último hasta que lee las entrevistas y se da de bruces con la realidad. Lechowski explica, en su entrevista con El Español: “Yo trato de retratar lo humano, la condición humana, que es así”. En otras palabras: los celos, la paranoia, la violencia, no son una manera determinada de vivir el amor, una manera posesiva y machista; es la condición humana, una especie de pecado original que debemos aceptar en tanto que inherente a nuestra naturaleza.

Sin embargo, “Por ella dejé atrás el amor de mi familia…” suena más a relación tóxica que a condición humana. Y es que la hipérbole, tan manida en la poesía romanticona, se lleva muy bien con el lenguaje machista. La traición, el amor eterno, estar loco de amor, amarse hasta la muerte. Quarcissus se confiesa “destruido, destructivo, roído por la obsesión”, y el problema está en que su audiencia, mayoritariamente joven, confunda la “condición humana” con un amor abusivo, posesivo y enfermo. Lo que retrata Lechowski es violencia machista, la consecuencia de una manera muy determinada de entender el amor, y de natural tiene bien poco. Las lágrimas de este desamor esconden rencor y violencia, e intentan hacer pasar por “héroe” a un hombre herido que en lugar de asumir lo sucedido, se hunde en la autocompasión del hombre celoso, para después excusar sus actos en la demencia del amor.

Deberíamos escuchar una canción, también de diecisiete minutos, escrita por la chica. Que explique cómo vivió ella toda la espiral de posesión y alcoholismo. Que narre su miedo al entrar en su piso, encontrarse todo revuelto y ver a su exnovio allí. Que relate el sexo, quizá forzado, o quizá “consentido” por miedo a que Quarcissus, después de su brote de celos, hiciera algo violento. La angustia de ver cientos de llamadas perdidas. La renuncia a contarle a Quarcissus que le dejaba por su mejor amigo, sabiendo ella su personalidad inestable. Resuena el verso: “...pero nadie más terrible que el que vive sin amor, amigo”. En realidad hay algo mucho peor que vivir sin amor: que tu exnovio te espíe, se cuele en tu casa, se emborrache dándole vueltas al suicidio y a la violencia de género. Eso es mucho peor.

La canción de la mujer es solo una hipótesis, pero la realidad no lo es. Y es que en la realidad la violencia machista es un hecho, que se ha llevado a 96 mujeres ya este año a manos de hombres cuyo discurso se parece demasiado al que llora en Quarcissus. Lechowski debería pensar dos veces eso de que “mojarse en lo político es un error”, y reflexionar si no habrá poder, privilegio, opresión en las maneras de querer, y en cualquier mundo que el arte relata e imagina. Si no, se cae en el error de creer que no hay política, y uno se traga la que viene ya dada en nuestra manera de entender el mundo: en este caso, una versión bucólica del amor cortés medieval, que lejos de ser parte de la condición humana, es un producto de la sociedad, reflejo de un machismo psicótico.

El recibimiento del disco confirma, aún más si cabe, que se trata de un peligroso producto machista. El público, mayoritariamente joven, ensalza al artista por su capacidad de transmitir sentimientos, por la vulnerabilidad que refleja, por su pureza. Algunos ejemplos:

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Los comentarios no se detienen mucho en la parte de estrangular o espiar a la persona por la que se sienten cosas tan profundas, y por lo tanto coinciden con Lechowski en considerar a Quarcissus un “héroe”, un ejemplo de vulnerabilidad desnuda, de sinceridad con uno mismo y con los demás. La mayoría de las reacciones son de directa apología de esta tristeza violenta, con pocas alusiones críticas al contenido de la obra. Algunos identifican su propia actitud celosa con la del prota, y alaban el hábil uso de la palabra con el que Lechowski expresa unos sentimientos tan extendidos. Otros más jóvenes, que aprenden del rap cómo acercarse al mundo, normalizarán demasiado pronto el reverso violento de todo amor basado en la posesión y la dependencia.

Si el nombre “Quarcissus” viene, como explica Lechowski, de combinar el ego de Narciso con la monstruosidad de Quasimodo, queremos la versión feminista de su historia: preguntemos a la ninfa Eco o a Esmeralda. No le concedamos nada más a esa parte del rap que vive del ego masculino y del amor machista, dejemos de escuchar el llanto patético de los culpables. Por cada machito borracho que escribe sus lágrimas hay una riot grrl que ha escrito sobre el acoso que ha sufrido a manos de los hombres. Si la historia la han escrito los vencedores, la música ha sido usada como el laúd particular del cortejo machista, desde Julio Iglesias a los Kiss, pasando por One Direction. En el rap, el machismo no solo habita en su evidente verborrea sobre “las bitches”, sino también cuando ensalzan a la mujer como musa cuya pérdida vuelve al hombre inestable y violento. A veces podemos caer en el error de ver el machismo solo en sus caras más evidentes, y criticar el reggaeton y el trap (crítica, por otro lado, acertada y necesaria). Pero resulta, cuanto menos, curioso, que queden señalados únicamente dos géneros que tienen su origen en las clases bajas no europeas, mientras el machismo más refinado que destilan productos como el de Lechowski no se lleva tantos titulares como los géneros antes mencionados. Sin embargo, desde los Hombres G hasta el indie más patético, los géneros que suelen escapar al escrutinio público también están plagados de sutil machismo.

Se puede amar de otra manera y se puede hacer música que refleje el mundo que intentamos vivir cada día, guardándonos del cambiante rostro de las opresiones y dirigiendo el arte contra sus tentáculos. Por suerte, cada canción de un macho que esconde abuso en su fragilidad hace nacer tres nuevos grupos de rap feminista. No lo digo yo: ya existen. Apagad la voz del macho y escuchad a quienes se ha negado el micrófono durante demasiado tiempo: Gata Cattana, La Ira, Las Squirt, y más allá del charco, Rebeca Lane, Ana Tijoux, Princess Nokia... dentro del país y fuera, en todos los géneros, el feminismo gana terreno. Y amenaza con quitarle a los gallos el monopolio de la pluma.

Comentarios

El arte puede doler, puede incomodar y ofender, puede expresar y mostrar un punto de vista único, moralmente reprochable e incluso erróneo. Basta ya de pretender que sea un documental, de que todo nos parezca correcto, plural, de ética agradable y moral adecuada.

Como mujer no apoyo este artículo. Estamos frente a una obra de arte, lo único que nos queda como expresión de lo profundo del ser. Tenemos violencia todos los días en todas las películas y medios. Mueren hombres y mujeres, y niños, en todo tipo de obras artísticas. Se ve claramente que esta canción de Rafael Lechowsky es una manifestación de la locura de nuestra época, de la pasión violenta, un retrato de la sociedad, un retrato de todos. Me parece un artículo que busca el problema con lupa, sacando frases de contexto.

Seguiré disfrutando de cada verso de la obra como el primer día. Que raro que la mayoría tengan pensamientos diferentes al tuyo y se notan en los comentarios del vídeo. Que cuente la chica el sexo forzado y bla bla, que cuente la chica como le traiciono. Vuelve a leer la letra tú, porque creo que no te das cuenta que lo que hace Quarciso es volverse literalmente Loco de Amor, se vuelve loco, y tiene esas ideas suicidas y homicidas, y supongo que ya sabremos quien ha sido la causa que le ha hecho ver el amor de ese modo y pensar así. Piensa que es una obra que puede pasar en la vida real. Si el hombre ha matado a tantas mujeres, una razón habrá en el fondo, otra cosa es que no nombren la causa.

La obra me parece impresionante una gran tragedia, es excesiva y es desbordante, como Hamlet y nadie se cuestiona el arte de Shakespeare ... creo que no hay que sacar las cosas de contexto¿nadie ha sentido celos? , yo los he sentido y lo que aprendemos, la mayoría de las personas en la vida, es a encajar ese dolor y saber que las personas son libres y no las poseemos, superamos ese dolor y seguimos con nuestra vida y dejamos seguir a los demás con la suya, la obra tiene más actos, antes de dedicarnos a destrozar algo esperemos oírlo por completo, hay personas que son jueces implacables pero tal vez deberían aprender a mirar en su interior ...

Menuda chorrada de artículo en serio. Sacáis las cosas de contexto. A mí la obra me ha parecido un despropósito. Pero de ahí a montar este revuelo... hay que estar loco de verdad. Sobre todo porque tenemos que aprender a distinguir las cosas y a no a sacarlas de quicio. Hay cosas que sólo se expresan de esta forma, ya que son sentimientos humanos y no por ello eres un maltratador o un machista... Son sentimientos relacionados con el entorno, ya sea hombre o mujer. Así que por favor, dejad de difundir esta basura de artículos que sólo ensucian a este hombre sin ningún tipo de relevancia. Y repito, la obra no me gusta, pero de todo lo que suelta quedarte con eso... es hilar fino y luego enredar.

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