Acciones, no palabrería - ¿Por qué hay que ir al 7N?

Lunes 23 de Noviembre de 2015
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7N

Este artículo no se podía titular de otra manera. Betty Friedan, presidenta de la Declaración de Principios de NOW (National Organization for Women), escribió “acciones, no palabrería” en una servilleta de papel y aquel 29 de octubre de 1966 las mujeres volvieron a organizarse. El feminismo de la Segunda Ola llegaba con fuerza.

La lucha de las mujeres ha sido la gran olvidada por la historia. Quizás porque cuando nos organizamos, el patriarcado de la mano del sistema capitalista, tiembla. Quizás porque cuando nos organizamos, conseguimos dejar de ser menores de edad ante la sociedad y de ser propiedad de nuestro padre, tutor, hermano o marido. Quizás porque cuando nos organizamos, conseguimos tener voz y voto. Quizás porque cuando nos organizamos, podemos acceder a la enseñanza secundaria y superior, y a tener un trabajo digno. Quizás porque cuando nos organizamos, podemos disponer de nuestro propio dinero y ser mujeres independientes. Quizás porque cuando nos organizamos, podemos decidir sobre nuestro propio cuerpo. Y, sobre todo, porque cuando nos organizamos, estamos construyendo un mundo mejor.

La Ilustración puso en tela de juicio por vez primera los privilegios de cuna para dar paso al principio de igualdad. Sin embargo, Rousseau y todos sus colegas ilustrados, quisieron olvidarse de las mujeres. Muchas terminaron en la guillotina por defender el leitmotiv que la Revolución Francesa propugnaba: “Liberté, Égalité, Fraternité”. Esas tres palabras solo estaban reservadas a los hombres, siendo las mujeres las grandes traicionadas de su tiempo. Es paradójico que hoy en día los grandes opositores al feminismo, los que se niegan a usar esta etimología para hablar de la lucha por la igualdad, quieran engañarnos con eso del “humanismo”. “Todos somos personas”, dicen. Qué irónico, porque el humanismo siempre nos ha olvidado. Los grandes logros de la mujer solo han tenido un nombre, una palabra con cuatro sílabas: “fe-mi-nis-mo”.

Y es que tenemos antecedentes históricos de sobra para saber que, a pesar de haber luchado mano a mano con los varones por la justicia social y por obtener determinados derechos, las mujeres nos hemos hartado de escuchar que ya nos llegará el momento. A día de hoy seguimos escuchando lo mismo: cuando ganó Syriza, partido de izquierda que se alzó para devolver la dignidad al pueblo griego, resulta que también se olvidaron de nosotras. ¿Y qué nos dicen? Que hay que priorizar. En pleno siglo XXI seguimos siendo ciudadanas de segunda y siguen creyendo que nuestra causa es una causa secundaria.

Las mujeres estadounidenses del siglo XIX, por ejemplo, lucharon contra la esclavitud, lo cual les sirvió para ver cómo la opresión de los esclavos era muy similar a su propia opresión. Y sin embargo, después de tan ardua lucha, el propio Congreso Antiesclavista que se celebró en Inglaterra, les impidió su participación. Las delegadas regresaron de Londres a Estados Unidos indignadas pero decididas a luchar por el reconocimiento de sus propios derechos, los derechos de las mujeres. Y así, en 1848 nació la convención de Seneca Falls. Las mujeres se autoorganizaron como sujetos políticos para luchar contra la desigualdad de género. No podemos decir que fue la primera agrupación de mujeres para luchar contra las injusticias: como bien he dicho antes, éstas tuvieron un papel principal en la Ilustración y durante la Revolución Francesa. Sin embargo, Seneca Falls es un punto de inflexión ya que por primera vez las mujeres son conscientes de que la lucha por sus propios derechos dependía sólo de ellas mismas. En 1868 fundaron la Asociación Nacional pro Sufragio de la Mujer (NWSA) formado por mujeres tercas que no dejaron de luchar hasta que por fin, en 1920, el voto femenino fue posible en todos los estados de Estados Unidos. Sufragismo y feminismo van de la mano pues las sufragistas pusieron énfasis en conseguir el voto universal como punto de partida para poder lograr, tras esto, todos los demás derechos que les eran negados. Las sufragistas inventaron las manifestaciones, la interrupción de oradores mediante preguntas sistemáticas, la huelga de hambre, el autoencadenamiento, la tirada de panfletos reivindicativos... El sufragismo innovó las formas de agitación e inventó la lucha pacífica que luego siguieron movimientos políticos posteriores como el sindicalismo y el movimiento en pro de los Derechos Civiles.1

Sin embargo, la realidad de las españolas era otra: aunque hubo varios intentos durante las décadas de los años 20 y 30, el movimiento feminista en España no se pudo organizar hasta 1975 a causa del Régimen Franquista. Tras la muerte del Caudillo tardaron tan solo dieciséis días en reunirse y los días 6, 7 y 8 de diciembre de dicho año, quinientas mujeres llegadas de todos los rincones del país se concentraban en Madrid de forma clandestina.

Es un hecho que uno de los mayores logros de las mujeres fue conquistar las urnas, pero los derechos femeninos se han logrado en las calles, con perseverancia, resistencia, tenacidad y sobre todo con rebeldía. Estamos hartas de escuchar que ya llegará nuestro momento. Nuestro momento es ahora. El sábado 7 de noviembre, la marcha feminista más grande que la historia de España ha visto, llenará las calles de Madrid para gritar que el feminismo nos ha traído aquí pero aún tiene mucho por hacer, pues seguimos en lucha y, como siempre, no nos vamos a rendir. Vamos a seguir denunciando, más unidas que nunca, que las violencias machistas son el espejo de una desigualdad de género perpetuada en el tiempo y que suponen una violación de los derechos humanos de las mujeres, la enfermedad más enmascarada de nuestra sociedad.

El feminismo está más vivo que nunca porque queremos caminar por las calles sin ser acosadas, queremos cobrar lo mismo que nuestro compañero, queremos que la historia no borre a nuestras antepasadas, queremos un lenguaje que nos incluya, porque nos queremos vivas. VEN por las mujeres que ya no están, VEN por las compañeras que estamos aquí, por tu hermana, tu madre, tu abuela, tu novia y tu suegra. VEN por Teresa Claramunt, Concepción Arenal, Isabel de Oyarzábal, Emilia Pardo Bazán, María Lejárraga, Margarita Nelken, Celia Amorós, Benita Asas, Dolors Aleu… VEN POR TI Y POR TODAS.

1 Nuria Varela – Feminismo para principiantes

Karolina ZB - Coordinadora Disparadas

Karolina ZB

Militante feminista 24/7 y en sus ratos libres estudiante de Derecho y Filosofía. Amante de los perros y vegana por ética.

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