Arco 2016: un perro confuso

Martes 01 de Marzo de 2016
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Arco Luis 1
ARCOmadrid - Foto Luis Hidalgo

Me estaba aburriendo soberanamente. Llevado por las olas de bostezos que recorrían los pasillos centrales de ARCO en plena tarde de sábado, miraba cabizbajo las alfombras cargadas de restos particulares de la jornada: los pequeños trozos de plásticos, pelusas o papel, minúsculos, atraían más mi atención que las obras expuestas. Entonces lo vi. Un hombre con un perro. El perro, sereno, de gesto solemne, cuello erguido, ojos atentos y dulces, llevaba un trapo negro cubriendo su lomo. Sobre él, impreso: perro guía. La disciplina de estos animales fulguraba especialmente en su pelaje, sus patas fuertes y su atención. Desde lejos se podía ver claramente que era un modelo a seguir. Su dueño, conectado al perro por un asa de metal enganchada en el trapo del lomo, caminaba con decisión guiándose por los movimientos de su compañero.

Les seguí con la mirada, aún cabizbajo y con dudas de si aquella pareja especial aportaría algo que me sacase de la desazón contemporánea que había invadido mi glándula artística. No tardaron en aportarme aquella chispa que buscaba: una pila de ropa apilada con unas zapatillas como plato fuerte, todo ello esculpido en yeso, reposaban inocentes en medio de un pasillo central. Una escultura ni muy grande ni muy pequeña, con la iluminación adecuada para resaltar sus formas. ¿Qué era aquello para un perro guía? En la calle, algo que esquivar por un lado o pasar por encima para evitar a su compañero un despiste mayor. En este caso, la opción fue pasarlo por encima. No mucho después de superar el obstáculo, a la pareja le detuvo un galerista que estaba atento al cuidado de sus obras: llamaron la atención al hombre que iba con el perro. El hombre, a su vez, hizo gestos al animal para indicarle que aquello no debía pisarse. Continuaron su camino. Les seguí.

ARCOmadrid - Foto Luis Hidalgo
ARCOmadrid - Foto Luis Hidalgo

Fue cuando llegaron a unas placas de mármol anchas y largas, veteadas de negro, enmarcadas en madera y situadas una en horizontal, apoyada sobre el suelo, y la segunda en vertical, cuando surgieron los verdaderos problemas. La inclinación de la placa horizontal no era lo suficientemente evidente y distinguible de cualquier objeto expulsado de un hogar a la calle por una mudanza como para que el animal considerase no apoyarse allí a descansar cuando su dueño se quiso tomar un respiro hablando con alguien que se había encontrado cerca de la muestra.

Un galerista irrumpió en escena pidiendo al hombre con un tono cargado, aunque con cortesía, si por favor su perro podía retirarse de aquella obra. Así lo hizo el señor, dirigiendo una reprimenda mayor que la anterior a su perro guía. El perro, diría que llevado por la confusión, dio varias vueltas sobre sí mismo y tiró ligeramente de su dueño hacia la salida para marcharse de allí. El hombre llevaba una sonrisa pintada en la cara. El perro no tenía la expresión serena y amable con la que le había encontrado al principio. En un ejercicio de imaginación no demasiado forzado, pensé lo que tendría el animal en la cabeza en caso de razonar humanamente: ¿De qué habían valido los años de educación cuando le amaestraron para saber por dónde podía llevar a su humano y por dónde no? ¡Este lugar lo cambiaba todo! Pero, ¿por qué ese cambio?, ¿qué pasaba allí? Para él muchas de aquellas cosas que tenía que evitar eran como los escombros que encontraba por las calles y que pasaba por encima sin más ni más cada día.

Aunque iba con la cámara en la mano, no me atreví a hacer fotos de aquellas escenas, las cuales no sé si sucedieron realmente o si fueron una fantasía causada al pasar unas horas en la feria de arte contemporáneo más importante de la temporada. Lo que sé con seguridad, sucediese o no, es que el hombre ciego había disfrutado tanto de ARCO como los demás visitantes no carentes del sentido de la vista. Su compañero canino, sin embargo, había sufrido la jornada laboral más agotadora de todos sus años de trabajo.

ARCOmadrid - Foto Luis Hidalgo
ARCOmadrid - Foto Luis Hidalgo

Luis Hidalgo

Entidad corpórea fundada a finales del siglo XX. Licenciado en filosofía. Tiene una relación con las fuentes luminosas y sus consecuencias periodísticas desde 2014. En un tiempo en que la información gráfica tiene que estar llena de colores y emojis para resultar llamativa, conviene seguir las palabras del fotógrafo A. Feininger: "color is for birds". Escritor de relatos en su tiempo libre.